Cada vez que pasabas un aeropuerto era adrenalina pura, recuerda un extraccionista del BNGD

El tecnico en hemoterapia Daniel Alcazer que desempeño tareas como extraccionista de campo para el BNDG durante los ultimos 20 años, recordo que "cada vez que pasabas un aeropuerto era adrenalina pura" porque cuando las muestras se transportaban en

Argentina31 de mayo de 2022 Agencia Télam
El técnico en hemoterapia Daniel Alcázer que desempeñó tareas como extraccionista de campo para el BNDG durante los últimos 20 años, recordó que "cada vez que pasabas un aeropuerto era adrenalina pura" porque cuando las muestras se transportaban en tubos plásticos siempre existía el riesgo de objeciones por parte de las autoridades aeroportuarias.
"Cada vez que pasabas un aeropuerto era adrenalina pura, sobre todo en algunos muy picantes como los de Córdoba o Tucumán", contó Alcázer a Télam.
"Recuerdo una vez en Córdoba que voy a abordar avión habiendo hecho la presentación de unos papeles con una declaración jurada, y resulta que me rebota Aerolíneas diciéndome que yo tenía que hacer análisis muestra por muestra para demostrar que estuvieran libres de enfermedades infectocontagiosas", agregó.
Como eso era materialmente imposible dadas las circunstancias "opté por volverme en micro lo más tranquilo", con sus muestras a buen resguardo sobre su regazo.
El BNDG, donde Alcázer (63) está próximo a jubilarse, cumple mañana 35 años de existencia y de arduo trabajo para la identificación de los bebés y niños que fueron víctimas de supresión de identidad durante la última dictadura.
"Íbamos con gente de la Conadi por el interior y países limítrofes a tomar muestras (de sangre) a familias (que buscaban niños robados) y jóvenes (que dudaban de su identidad), pero también íbamos a tomar muestras a los juzgados en allanamientos", contó.
De los viajes a pequeñas localidades del interior recuerda que "era todo a pulmón, mucho recorrer casa por casa hasta dar con las personas, porque muchas direcciones nadie las conocía o no existían y a veces un nombre no les decía nada" a sus vecinos, sino una profesión o una característica de la vivienda.
"Por lo general los familiares nos recibían con sorpresa, y algunos eran un poquito más duras para prestarse a dejar su muestra. Recuerdo una persona que fuimos 4 o 5 veces hasta lo logramos sacarle sangre cuando estaba internada en una etapa crítica", dijo.
Al exterior viajó a varias localidades de Chile –como Santiago, Los Ángeles y Concepción-, a Montevideo (Uruguay) y La Paz (Bolivia)
"Ahora no se viaja más afuera y se hace todo a través de Cancillería, que a través del Consulado ubica a la gente, la persona va al consultado y ahí hacen los mismos pasos de rutina para luego enviar la muestra en sobre cerrado, con cadena de custodia", dijo.
Con los años, Alcázer se fue capacitando y adquiriendo también herramientas de comunicación que le permite transitar cada vez mejor la instancia de tener que lidiar con una persona que no va de buena gana a donar su muestra ordenada por la justicia.
"Nos ha pasado con gente que viene de juzgados muy enojados, y se van rebien. Eso no es mérito mío, es un ejercicio de empatía que llevó años incorporar. Cuando empecé a hacer allanamientos, no sabía nada y hoy tenemos cursos oficiales de capacitación y todos los cursos que tienen que ver con la comunicación y atención del público", dijo.
Mirando hacia atrás, Alcázer asegura estar "orgulloso" de su trabajo –en particular cuando "me encuentro con un nieto restituido al que le tomé la muestra yo"- y que se siente privilegiado por "hacer el trabajo que me gusta", al cual "elegiría de nuevo a pesar de sinsabores". (Télam)
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