Investigan en la Argentina nanoparticulas de plata como respuesta a las bacterias resistentes

Investigadores del Conicet en Santiago del Estero lograron producir nanoparticulas con grandes propiedades antibacterianas mediante el uso de plantas, y si bien falta un largo camino para que se conviertan en medicamentos, estos trabajos abren una

Argentina13 de julio de 2022 Agencia Télam
Investigadores del Conicet en Santiago del Estero lograron producir nanopartículas con grandes propiedades antibacterianas mediante el uso de plantas, y si bien falta un largo camino para que se conviertan en medicamentos, estos trabajos abren una posibilidad frente a la creciente problemática de las bacterias que se volvieron resistentes a los antibióticos.
"La plata se conoce desde hace muchísimo tiempo por su capacidad para erradicar las bacterias, de hecho se utilizaba en la antigüedad para tratar las infecciones bacterianas pero se ha dejado de usar con el advenimiento de los antibióticos porque era altamente tóxica para el ser humano", explicó a Télam la biotecnóloga y doctora en Ciencias Biológicas Anike Ferreyra Maillard, del Centro de Investigación en Biofísica Aplicada y Alimentos (Cibaal, Conicet-UNSE) en Santiago del Estero.
La especialista sostuvo que buscan ver "si en tamaño nano -es decir, con dimensiones que rondan la millonésima parte de un milímetro- las partículas de plata siguen manteniendo las propiedades antibacterianas y si son mejores que el material de partida en relación a la toxicidad".
Lo que hizo Ferreyra Maillard junto a su equipo es "fabricar nanopartículas de plata vía 'síntesis green', es decir utilizamos compuestos vegetales para poder reducir el material de partida que es una sal de plata".
"Los resultados alcanzados al utilizar extractos de hojas de aguaribay (Schinus areira) -una planta presente en todo el norte argentino- confirman el potencial. Obtuvimos nanopartículas estables con una alta actividad antimicrobiana, incluso en mayor proporción comparándolas con las de otros vegetales", señaló.
Según informó el Conicet en un comunicado, la investigación deja entrever otros dos aspectos: en primer lugar, que probablemente cada especie vegetal difiere en concentración y composición de componentes biológicamente activos, lo que explica la diversidad de las nanopartículas; y en segundo, la relevancia y el potencial que tiene la flora local del noroeste argentino para este tipo de aplicaciones.
En el Laboratorio de Compuestos Bioactivos del Cibaal, los investigadores lograron obtener nanopartículas de plata de un tamaño menor a 100 nanómetros con marcada actividad antibacteriana frente a bacterias grampositivas (Staphylococcus aureus) y gramnegativas (Escherichia coli).
Además, las nanopartículas obtenidas del aguaribay demostraron que la potencia antimicrobiana de amplio espectro fue mayor que en aquellas extraídas de otras especies vegetales, lo cual resulta promisorio al momento de pensar en su utilización, ya que con su uso se requeriría una "muy pequeña cantidad" para observar el efecto favorable.
También realizaron estudios utilizando el extracto acuoso de hojas de una herbácea perenne nativa: la achicoria (Cichorium intybus L.).
En este caso los resultados dieron cuenta que las interacciones de las nanopartículas obtenidas a través de la síntesis green presentan mejores resultados que los de la síntesis química.
"Las ventaja de estas nanopartículas son múltiples: en primer lugar como partimos de compuestos vegetales para poder reducir la plata, no hay tóxicos que se liberen al ambiente; otras ventajas es que son muy fáciles de sintetizar, la producción es fácilmente escalable y de bajo costo", indicó Ferreyra Maillard.
Pero principalmente, en el contexto de búsquedas de respuestas frente a la creciente cantidad de bacterias que se vuelven resistentes a los fármacos, la ventaja de las nanopartículas de plata es que "producen una desestabilización generalizada de la bacteria lo que lleva a su muerte; entonces es muy difícil que la bacteria cambie toda su estructura para poder volverse resistente, como sí puede cambiar un pedacito y volverse resistente a un antibiótico".
No obstante, advirtió que "para que se puedan convertirse en fármacos faltan muchos estudios, sobre todo para evaluar su toxicidad y demostrar si en las pequeñas cantidades que se necesitan para ejercer su acción antibacteriana no hay posibilidad de daño hacia la salud humana".
De los trabajos de investigación también participaron Axel Hollmann; Andrea Carmen Cutró; Patricia Maturana; Juan Carlos Espeche; Romina Varas; Anahí Bordón y Pablo Dalmasso.
(Télam)
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