Bryan Adams regala una noche soñada a sus fans argentinos

El musico canadiense Bryan Adams regalo anoche un momento soñado a sus fans argentinos con un concierto en el porteño estadio Luna Park en el que abordo todos sus grandes exitos y complacio pedidos del publico, al que hizo participe del show.

D-Interés17 de octubre de 2019 Agencia Télam
El músico canadiense Bryan Adams regaló anoche un momento soñado a sus fans argentinos con un concierto en el porteño estadio Luna Park en el que abordó todos sus grandes éxitos y complació pedidos del público, al que hizo partícipe del show.
En el marco de la gira "Shine a light", el artista preguntó el nombre de algunas admiradoras ubicadas cerca de él para mencionarlas en medio de algunas de sus canciones, las instó a bailar para que sean filmadas y proyectadas en las pantallas montadas como escenografía, y dispuso de distintos micrófonos ubicados en diferentes puntos al frente del escenario como para generar una cercanía con todos los sectores de la platea.
Todo esto a lo largo de dos horas en donde, con una banda conformada por una batería, un bajo, un teclado y dos guitarras, combinó baladas románticas y rocks de medio tiempo sin demasiadas pretensiones en su ejecución y arreglos.
En ese contexto desfilaron clásicos como "Heaven", "Have you really loved a woman?", "(Everything I do) I do it for love", "Please forgive me" y "All for love", entre las baladas; y "Somebody", "Can't stop this thing we started", "It's only love", "The only thing that looks good on me is you" y "Summer of 69", entre los más rockeros.
Las claves del concierto quedaron planteadas desde el comienzo, cuando tras abrir el fuego con "Ultimate love", al cabo de la tercera canción, saludó al público con una mezcla de frases en español y en inglés y -un clásico en estos casos- manifestó su alegría por estar tocando en nuestro país.
En los sucesivos temas, el canadiense pidió que todos encendieran sus celulares en algunas baladas, muchas de ellas abordadas de manera acústica, o invitó a levantarse de las butacas y bailar, como en "You belong to me", que incluso, a modo de broma, frenó en sus primeros compases a modo de queja porque la respuesta no era tan contundente como esperaba
Pero acaso son los primeros versos de "Summer of 69", uno de sus primeros hits de 1984, interpretada en el último tramo del concierto, los que dieron la explicación a la manera en que el músico se posiciona frente a su audiencia.
"Tuve mi primera guitarra de 6 cuerdas comprada en oferta y toqué hasta que me sangraron los dedos. Unos compañeros de escuela y yo teníamos una banda y ensayábamos duro. Jimmy se fue y Jody se casó, debería haber sabido que nunca llegaríamos lejos", dice la canción que resulta una fábula del "chico común" que fantaseaba con ser famoso y lo logró gracias a su perseverancia.
Ese "chico común" es encarnado en la figura de Bryan Adams desde su irrupción en escena en los '80, casi como un émulo canadiense de Bruce Springsteen, al menos en sus trazos más gruesos, aunque no tanto en sus aspectos más profundos.
Algunos gestos demagógicos, como cantar "Hearts of fire" porque un fan levantó un cartel que la reclamaba o mencionar a una tal Cecilia en medio de "Please forgive me" refuerzan esa postura.
En ese contexto, la imponente pantalla montada al fondo del escenario y el muy buen juego de luces no generaron, como suele ocurrir en muchos casos, la sensación de crear la sensación de estar frente a una estrella inalcanzable.
"Recuerdo la primera vez que vine a Argentina. Fue junto a David Bowie", recordó el músico al aludir a su presencia como telonero del "Duque Blanco" en 1990, en River Plate, y dejó flotando la noción de un contraste de artistas a partir de la construcción de su propia imagen. (Télam)
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