El consumo de bebidas alcoholicas se convirtio en un problema social, dijo jueza chaqueña

La jueza de Paz y Faltas de Barranqueras, Sandra Saidman, alerto hoy que “el alcohol es la droga mas difundida, con mas numero de consumidores y en la actualidad su consumo excesivo lo convirtio en un problema de caracter social”.

Argentina16 de octubre de 2019 Agencia Télam
La jueza de Paz y Faltas de Barranqueras, Sandra Saidman, alertó hoy que “el alcohol es la droga más difundida, con más número de consumidores y en la actualidad su consumo excesivo lo convirtió en un problema de carácter social”.
En declaraciones radiales, la jueza dijo que en las denuncias que recibe por malos tratos familiares “el 42% involucran el consumo problemático de sustancias, principalmente alcohol”.
Además, manifestó “la necesidad de un tratamiento diferencial en cuanto a su seguimiento e impulso” que incluye a aquellas causas en que hubo violencia física -que no constituya delito-, psicológica y económica o patrimonial.
Saidman sostuvo que son necesarias “medidas urgentes de protección de las víctimas” y que “se insta al tratamiento psicoterapéutico de las personas denunciadas a través de las redes de salud mental existentes en la jurisdicción, atento lo dispuesto por el artículo 4 de la ley 26.657 de salud mental”.
Al respecto, señaló que “la norma nacional dispone que las adicciones deben abordarse como parte integrante de las políticas de salud mental y que las personas con uso problemático de drogas (legales e ilegales) tienen todos los derechos y garantías establecidos en tal ley en su relación con los servicios de salud”.
También consideró que el consumo de drogas “engloba una realidad social compleja y, sin dudas, el contexto social y económico es determinante en la relación de la persona con la sustancia, sea lícita o no”.
También marcó que “la idea de que las drogas causan violencia es una gran simplificación”, y sostuvo que su efecto en el comportamiento de las personas “depende de una amplia gama de factores”.
En ese sentido mencionó a “las propiedades farmacológicas de las sustancias, las expectativas que la persona consumidora tenga sobre sus efectos, de su personalidad, de su temperamento y del contexto social y cultural en que se encuentra la persona y en el que ha sido socializada”.
La magistrada apuntó que también puede ocurrir que “el uso de drogas y el comportamiento violento pueden resultar de la inhabilidad de controlar impulsos en una persona agresiva y, así, aumentar la posibilidad de un comportamiento violento”, aunque “el comportamiento de las personas después de beber es muy variable”. (Télam)
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