Pablo Casado, el delfin politico de Aznar que rompio con la moderacion del PP

En apenas nueve meses, el politico español Pablo Casado imprimio un cambio radical en el Partido Popular , la principal fuerza de la derecha de España, que en pugna con la ultraderecha haciendo bandera de postulados reaccionarios, pretende

Mundo24 de abril de 2019 Agencia Télam
En apenas nueve meses, el político español Pablo Casado imprimió un cambio radical en el Partido Popular (PP), la principal fuerza de la derecha de España, que en pugna con la ultraderecha haciendo bandera de postulados reaccionarios, pretende volver al poder.
Católico, liberal, monárquico, y nacionalista, Casado, de 38 años, barrió de un plumazo la impronta de moderación que había aportado su predecesor y ex presidente del gobierno español Mariano Rajoy, quien en junio de 2015 lo reclutó para la cúpula del PP -como vicesecretario general de comunicación- en busca de renovar la imagen de un partido marcado por la corrupción.
Casado, de 38 años, simbolizaba el paso delante de una nueva generación de políticos a la que aparentemente no se le podía reprochar ni corrupción ni la opacidad con la que sus predecesores habían manejado el PP, tal como demostró la Justicia.
Aunque no formó parte del gobierno de Rajoy, Casado fue la cara visible de la cúpula partidaria y siempre mantuvo estrechos vínculos con dos figuras de gran peso histórico: el ex presidente y "padre" del PP, José María Aznar, y la otrora poderosa ex presidenta regional de Madrid, la "lideresa" Esperanza Aguirre.
Pasaron casi diez años desde que comenzó a trabajar como asistente en la oficina del entonces ex presidente Aznar, hasta que ambos se abrazaron en plena campaña escenificando el traspaso de poder.
La llegada de Casado a la cima fue vista como el regreso a primera línea del núcleo ideológico que estuvo en el germen del PP, que con Rajoy se vio obligado a refugiarse en las FAES (Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales), el "think tank" ultraliberal en lo económico y muy conservador en lo moral, creado en 1989 por Aznar.
Por esta fundación pesaron muchos de los políticos que ahora se reparten entre los tres partidos de la derecha española -PP, Ciudadanos y Vox- incluido dos de los fundadores de este último y la candidata de los conservadores en Cataluña, Cayetana Álvarez de Toledo.
"Un votante de Vox no tiene ninguna razón para no votar al PP", afirmó Casado en el arranque de la campaña, dirigiéndose a los conservadores desencantados que pueden estar pensando en apoyar a la extrema derecha.
Antes de su llegada al liderazgo partidario el 21 de julio de 2018 -por medio de elecciones internas en las que se impuso a la ex vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría-, al PP ya le había surgido un importante competidor por el centro, Ciudadanos, que desafiaba su hegemonía.
Pero la sorpresiva irrupción de Vox, por la derecha, hizo temer un descalabro.
El joven líder debía hacer algo y dio señales claras de que quería alejar al PP de la corrupción. Pero en septiembre de 2018 se vio salpicado por el caso "máster", el escándalo de irregularidades en la obtención de títulos universitarios que llevó a la caída de la ex presidenta madrileña Cristina Cifuentes.
Archivada la causa contra él, Casado intentó despejar cualquier duda y tan pronto se asomó otro escándalo lo liquidó de un plumazo, tal como ocurrió al forzar la salida de la ex secretaria general del PP María Dolores de Cospedal, implicada en una causa de espionaje político.
Obligado a disputar la hegemonía de la derecha con el liberal Albert Rivera y amenazado por el ascenso de Vox, Casado emprendió una deriva arriesgada al alejarse del centro y la tradición de moderación de los conservadores europeos.
La familia, rechazo al aborto, unidad de España son, según Aznar, el "bien moral" que defienden tanto el PP de Casado como Vox.
No obstante, durante la campaña el líder del PP insistió en que él es la alternativa "moderada" frente al socialista Pedro Sánchez, el favorito en las encuestas, y al que pinta como "el presidente más radical de la historia de España", apoyado por separatistas y "terroristas" vascos.
A largo plazo, ya lo dijo Aznar, el objetivo es volver a integrar a Vox, una apuesta sumamente arriesgada.
Casado sabrá el domingo si acertó y refuta eso que suelen repetir los expertos de que cuando los partidos que están en la centralidad política intentan competir con sus extremos, terminan engullidos por estos. (Télam)
Te puede interesar
Populares

Suscríbete al Resumen diario de Noticias DESTACADAS. Es exclusivo y limitado