D-Interés Agencia Télam 15 de mayo de 2019

Una exposicion documental aborda la experiencia intelectual argentina en la Cuba revolucionaria

La muestra "La experiencia cubana.
La muestra "La experiencia cubana. Intelectuales argentinos en la Revolución", que se exhibe en la Biblioteca Nacional, aborda el vínculo que marcó la intelectualidad entre distintos referentes de la Argentina y Cuba, dando cuenta así de los efectos que tuvo la gesta en el campo literario, ensayístico y político, a partir de un corpus de documentos, fotografías, cartas y libros.
Julio Cortázar fue jurado del Premio Casa de las Américas en los '60; Ezequiel Martínez Estrada ganador en su primera edición, que luego recibieron David Viñas, Ricardo Piglia, Liliana Heker; Jorge Ricardo Masetti fue el primer director de la agencia Prensa Latina, y Rodolfo Walsh uno de sus colaboradores; John William Cooke junto a su compañera, Alicia Eguren, integraron las milicias nacionales, y la lista de participación intelectual en Cuba podría seguir.
Ese cruce, en el auge de la Revolución, fue robusto y dejó huella: trazó una generación de escritores muy jóvenes en ese momento y no tan conocidos, que hoy representan la gran literatura argentina -Abelardo Castillo, Piglia, Francisco Urondo-, pero también dejó un eco político que se tradujo en la toma de posición de escritores, casi siempre vinculados al trabajo de prensa, los cuales tuvieron un rol central en el escenario argentino de los '70, con Walsh a la cabeza.
La exposición está situada en un arco temporal que va desde 1959, inicio de la Revolución, hasta 1971, una fecha rupturista para el campo intelectual por el famoso Caso Padilla, el poeta cubano Herberto Padilla que fue detenido acusado de espionaje contrarrevolucionario.
De aquel episodio, Fidel Castro lanzó una frase emblemática, divisoria de aguas: "Dentro de la revolución todo, contra la revolución nada".
En la planta baja de la Biblioteca, "La experiencia cubana" arranca con un video que reúne fragmentos, entre otros, de la entrevista del periodista argentino Jorge Ricardo Masetti al Che Guevara en 1958 en Sierra Maestra y otra a Liliana Heker; además se exhiben ediciones que fueron ganadoras de los premios de Casa de las Américas, como "El che amor", de Alberto Szpunberg o "Las otras puertas" de Abelardo Castillo.
El escritor Julio Cortázar, referente argentino del boom latinoamericano -también estaban con sus ojos en Cuba Mario Vargas Llosa y Gabriel García Marquez-, ocupa un lugar importante en la exposición, en la que fue miembro del jurado de Casa de las Américas: se exhiben fotos suyas en una reunión, así como un dictamen, que también lleva la firma de Leopoldo Marechal, de cuando galardonaron a David Viñas por "Los hombres de a caballo".
"Para Cortázar la revolución fue un quiebre. Cuando rastreamos su cartas, todo el tiempo aparece lo significativo que fue conocer Cuba y eso se ve después en cómo se involucra con el Mayo Francés. En el gran escritor se produce una transformación política significativa", cuenta el curador de la muestra.
Su posición en el Caso Padilla muestra algo de ese encanto: al comienzo firmó la carta en reclamo por Herberto Padilla pero en la segunda no acompañó.
"No sé escribir cuando algo me duele tanto, no soy, no seré nunca el escritor profesional listo a producir lo que se espera de él, lo que le piden o lo que él mismo se pide desesperadamente", se lee en una edición facsimilar de la carta que Cortázar le envió a Roberto Fernández Retamar cuando muere el Che en 1967.
En ella, aparecen los versos de su famoso poema en homenaje, aquel que dice "Yo tuve un hermano/ No nos vimos nunca/ pero no importaba".
Otra arista que rastrea la muestra es la huella en la política intelectual porque permite ver "el acercamiento fuerte de diversas tendencias ideológicas", explica Federico Boido, investigador de la Biblioteca y curador de la exposición: "el antiperonismo leía la figura de Batista en la clave de Perón; John William Cooke y Alicia Eguren tenían la expectativa de repensar el peronismo a la luz de la Revolución; y el Comunismo tenía una posición ambivalente pero apoyaba la revolución, sin la proyección de que venga a la Argentina de ese modo".
Sobre esta faceta dialogan cuatro vitrinas de la muestra: en una aparecen dos cables originales de la agencia Prensa Latina escritos por Walsh y por Massetti, protegidos de su borrón y cuenta nueva cuando este último fue corrido de su cargo, que guardaba Rogelio García Lupo, de quien además se exhibe su credencial de prensa.
Otra está centrada en figuras intelectuales del comunismo como Fernando Nadra y Alfredo Varela, con documentos que dan cuenta de "su forma de mirar la revolución" (la alfabetización, la industrialización); mientras que en otras dos, los personajes centrales son el político John William Cooke y su compañera, la poeta Alicia Eguren, quienes se instalaron en Cuba como milicianos porque entendían a la revolución "como un capítulo más para la liberación nacional".
De la pareja hay fotos, documentos y cartas, como una que le envía Eguren a su hijo (que estaba en Buenos Aires al cuidado de sus abuelos), donde la militante peronista y poeta desaparecida en la última dictadura cívico militar escribe: "Los acontecimientos de los últimos quince días de Cuba serán definitivos para todos los países de nuestra América".
"La experiencia cubana: Intelectuales en la Revolución" se puede visitar con entrada libre y gratuita en la sala María Elena Walsh de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno, Agüero 2502, Ciudad Autónoma de Buenos Aires. (Télam)