Tras 25 años de trabas, la Unión Europea destrabó el acuerdo con el Mercosur
Histórico avance entre la UE y el Mercosur: libre comercio, tensiones políticas y un mercado de 720 millones en juego. Todo lo que tenés que saber.
El Consejo de la Unión Europea dio este viernes un paso clave al aprobar de manera provisoria el acuerdo de libre comercio con el Mercosur, destrabando uno de los mayores obstáculos políticos para la ratificación de un tratado negociado durante más de 25 años.
La decisión allana el camino para la firma formal del acuerdo entre la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y los países del bloque sudamericano —Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay—, prevista para este lunes en Asunción. De concretarse, el pacto dará lugar a la zona de libre comercio más grande del mundo, con más de 720 millones de consumidores.
Un respaldo clave en el Consejo Europeo
Los Estados miembro respaldaron mayoritariamente el acuerdo, a la espera de que el Consejo de la UE cierre el procedimiento formal. La clave estuvo en las concesiones otorgadas a Italia, que semanas atrás había amenazado con bloquear la aprobación junto a Francia.
Ese giro evitó la conformación de una minoría de bloqueo, que requiere al menos cuatro países que representen más del 35% de la población del bloque europeo.
Qué falta para que el acuerdo entre en vigencia
Pese al avance político, el tratado aún deberá ser aprobado por el Parlamento Europeo. Allí el escenario aparece más complejo: alrededor de 150 eurodiputados, de un total de 720, anticiparon que podrían recurrir a la Justicia europea para frenar su implementación.
Además, una vez firmado, el acuerdo deberá ser ratificado por los parlamentos nacionales de cada país del Mercosur y de la Unión Europea, un proceso que podría extenderse durante meses o incluso años.
Una negociación que llevó más de 25 años
Las negociaciones entre la UE y el Mercosur comenzaron a fines de los años noventa y atravesaron décadas de idas y vueltas. La Comisión Europea cerró el principio de acuerdo hace poco más de un año, con Alemania y España como sus principales impulsores.
Para Bruselas, el pacto es una pieza central de su estrategia comercial global: busca compensar el impacto de los aranceles de Estados Unidos, abrir nuevos mercados y reducir la dependencia de China, especialmente en minerales críticos y recursos estratégicos.
Según estimaciones de centros de estudios internacionales, el comercio bilateral actual asciende a 88.000 millones de euros anuales en bienes y 34.000 millones en servicios, cifras que podrían escalar de manera significativa con la eliminación progresiva de aranceles.
Qué implica el acuerdo de libre comercio
El tratado prevé la eliminación de aranceles sobre el 90% del comercio bilateral, con plazos de desgravación más largos que en acuerdos anteriores de la UE. Incluye, además, reglas de origen, capítulos sobre servicios, propiedad intelectual, contratación pública, comercio sostenible y mecanismos de resolución de disputas.
Desde Europa estiman que el bloque podría sumar hasta u$s10.000 millones adicionales en exportaciones anuales, mientras que las ventas del Mercosur podrían crecer cerca de u$s60.000 millones, impulsando especialmente los sectores agroindustrial, energético y minero.
Francia mantiene su rechazo y presiona por salvaguardas
El principal foco de resistencia sigue siendo Francia. El presidente Emmanuel Macron reiteró que su país votará en contra del acuerdo por el impacto que podría tener sobre los productores agropecuarios europeos, en particular frente al ingreso de carne vacuna, aves y azúcar a precios más bajos.
“La firma del acuerdo no significa el final del proceso”, advirtió Macron en un mensaje publicado en la red social X, en el que ratificó que seguirá exigiendo garantías para proteger al sector agrícola francés.
Protestas rurales y presión política
La postura francesa se da en un contexto de fuertes protestas rurales. En las últimas semanas, productores agropecuarios bloquearon accesos clave a París y zonas emblemáticas como el Arco del Triunfo, con la participación de unos 100 tractores.
Aun así, Macron reconoció avances incorporados por la Comisión Europea, como las denominadas “cláusulas espejo”, que exigen que las importaciones desde Argentina y Brasil cumplan las mismas normas sanitarias y ambientales vigentes en la UE. También reclamó mecanismos de salvaguardia para frenar importaciones ante caídas abruptas de precios.
El impacto político y la mirada argentina
La firma del acuerdo coincidirá con una nueva cumbre del Mercosur, que contará con la presencia del presidente Javier Milei. Para el Gobierno argentino, el tratado encaja con la estrategia de apertura e inserción global que impulsa desde el inicio de la gestión.
En la Casa Rosada admiten, sin embargo, que los beneficios concretos se verán a mediano plazo y que el impacto sobre sectores sensibles de la economía local seguirá bajo análisis a medida que avance la implementación del acuerdo.
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