Milei quiere evitar al Congreso para sumar a la Argentina al Board de Trump
El gobierno de Javier Milei decidió avanzar sin aval parlamentario en la incorporación de la Argentina al Board of Peace, el organismo internacional impulsado por Donald Trump, en una maniobra que ya genera fuertes cuestionamientos constitucionales, diplomáticos y políticos.
La orden partió del canciller Pablo Quirno, quien instruyó de manera verbal al titular de la Dirección de Organismos Internacionales (DIOIN), Alejandro Verdier, para que elabore un dictamen que evite el tratamiento del ingreso en el Congreso Nacional, pese a que la Constitución establece lo contrario.
Un dictamen para esquivar al Parlamento: La instrucción desde Davos
Según trascendió desde Cancillería, Quirno pidió producir un texto jurídico que justifique que la adhesión al Board of Peace no sea enviada al Parlamento. La decisión se tomó mientras Milei participaba del Foro Económico de Davos, donde ya firmó el acta constitutiva del nuevo organismo.
El movimiento encendió alarmas porque el Board no solo tiene un perfil político, sino que intervendrá en conflictos con derivaciones militares, comenzando por la Franja de Gaza, lo que implica responsabilidades internacionales directas para los países miembros.
Lo que dice la Constitución: El artículo 75, inciso 22
La Constitución Nacional es explícita. El artículo 75 establece que es atribución del Congreso “aprobar o desechar los tratados concluidos con las demás naciones y con las organizaciones internacionales”.
El constitucionalista Andrés Gil Domínguez fue categórico al respecto: “Cuando el Estado argentino se obliga mediante un tratado a integrar un organismo internacional, se requiere la aprobación del Congreso. No existe ningún compromiso internacional válido sin ese aval”.
Especialistas en relaciones internacionales remarcan que esta exigencia es todavía más relevante cuando el organismo puede involucrar al país en escenarios bélicos.
Un organismo con sello personal de Trump
El Board of Peace es visto por numerosos países como una ONU paralela, diseñada para concentrar poder en manos de Trump. El expresidente estadounidense se autodesignó presidente, controla los fondos, decide quién entra o sale y tiene poder de veto absoluto.
La propia denominación del organismo refuerza esa lógica: se llama Board (Directorio) y no Council (Consejo), un detalle que, según expertos, evidencia que no hay deliberación colectiva, sino conducción vertical.
La foto de Davos y los aliados presentes
La ceremonia en Davos dejó una imagen elocuente. Trump ingresó como “jefe de los jefes”, hizo pasar uno por uno a los mandatarios a firmar y presentó una junta ejecutiva integrada por Jared Kushner, Steve Witkoff, Marco Rubio y Tony Blair.
De Occidente, solo estuvieron Argentina, Paraguay —con Santiago Peña— y Hungría, el único país europeo presente. Canadá, Brasil, México, toda la Unión Europea, India, China, Rusia y Sudáfrica quedaron fuera.
Ausencias que explican el rechazo: Una convocatoria que no despega
En medios europeos ya hablan de una convocatoria fallida. Ningún país del Consejo de Seguridad de la ONU, salvo Estados Unidos, se sumó. Tampoco lo hizo Israel, ya que Benjamín Netanyahu evitó viajar por la orden de captura de la Corte Internacional de Justicia de La Haya.
Organizaciones como Human Rights Watch advirtieron que el Board fue creado para eludir los estándares de derechos humanos que rigen en Naciones Unidas.
Cancillería y una política exterior en espejo
La decisión se inscribe en una política exterior alineada casi sin matices con Washington. Así como Estados Unidos se retiró de 66 organismos internacionales, la DIOIN prepara dictámenes para que la Argentina abandone instancias multilaterales, mientras ahora busca justificar el ingreso a esta nueva estructura.
La contradicción se vuelve más profunda si se tiene en cuenta que el Gobierno propuso al argentino Rafael Grossi como secretario general de la ONU, mientras avanza en desengancharse del sistema multilateral tradicional y sumarse a una estructura paralela.
El antecedente británico y el debate pendiente
El Reino Unido, aliado histórico de Estados Unidos, envió la propuesta al Parlamento y por eso no participó de la firma en Davos. El contraste deja expuesta la estrategia del gobierno argentino, que busca eludir el debate legislativo bajo el argumento de que el Board “no es un tratado”, una interpretación que los expertos consideran forzada y endeble.
Mientras tanto, la decisión de Milei abre un nuevo frente de tensión institucional, con la Constitución en el centro de la escena y un interrogante clave: hasta dónde puede avanzar el Ejecutivo sin el control del Congreso.