Combustibles: acuerdo entre petroleras para contener precios tras aumentos de hasta 25%
En medio de la escalada internacional del petróleo y con el consumo en retroceso, las principales petroleras que operan en la Argentina acordaron mantener sin cambios los precios de los combustibles durante al menos 45 días. La decisión se alinea con la estrategia impulsada por YPF y busca contener el impacto inflacionario tras una seguidilla de aumentos que ya superan el 25% en poco más de un mes.
El esquema comenzó a regir esta semana y responde a un contexto marcado por la volatilidad global del crudo, que se disparó tras el conflicto en Medio Oriente. En ese escenario, el barril Brent pasó de rondar los US$72 antes de la guerra a cerca de US$107, lo que implica un salto de casi el 50% en pocas semanas.
Un “amortiguador” en medio de la crisis
El presidente de YPF, Horacio Marín, explicó que la medida apunta a generar un “buffer” que permita atravesar el momento sin trasladar nuevas subas a los surtidores. “Tenemos que crear un amortiguador para que el consumo no baje y poder pasar este período transitorio”, sostuvo.
Según detalló, el esquema no implica un congelamiento formal ni un control de precios. “No es ningún tope. El precio del barril es libre y seguirá siendo libre”, aclaró. Sin embargo, reconoció que los valores actuales podrían quedar desfasados frente al mercado internacional: “Lo lógico, que piensan todos los analistas, es que los precios de estabilización después de la guerra tienen que ser mayores a los anteriores”.
El mecanismo acordado entre productores y refinadoras establece que las operaciones internas tomarán como referencia el valor del crudo de marzo. Mientras tanto, la diferencia con el precio internacional quedará registrada en una cuenta compensadora que se saldará más adelante.
Caída del consumo y alerta en estaciones de servicio
El freno en los precios llega después de semanas de aumentos consecutivos que impactaron de lleno en el bolsillo. En la Ciudad de Buenos Aires, la nafta súper ya roza los $2000 por litro, mientras que las versiones premium superan los $2200 en promedio.
El impacto ya se siente en la demanda. Según datos del sector, en febrero la venta de combustibles cayó 1,67% interanual. La baja fue más marcada en productos clave: la nafta súper retrocedió 2,12% y el gasoil común se desplomó 10,41%.
Desde las estaciones de servicio advierten que la situación es crítica. El empresario Julio Kademian aseguró que las ventas están por debajo incluso de los niveles de la pandemia. “Estoy vendiendo menos que en la pandemia”, afirmó, al tiempo que detalló que pasó de comercializar casi 400.000 litros mensuales en ese período a apenas 222.000 en febrero de este año.
Además, señaló que en los últimos días se registraron nuevos incrementos de hasta 5% en algunos puntos del país, lo que profundizó la caída del consumo.
Medidas oficiales para contener la inflación
En paralelo al acuerdo con las petroleras, el Gobierno dispuso postergar hasta el 1 de mayo la actualización de los impuestos a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono. La medida fue formalizada a través del Decreto 217/2026 con el argumento de evitar mayor presión sobre los precios.
También se avanzó en otras decisiones, como habilitar un mayor corte de biocombustibles —hasta 15% en naftas y 20% en gasoil— y reducir el precio del biodiesel destinado a la mezcla obligatoria.
El ministro de Economía, Luis Caputo, reconoció que el aumento de los combustibles tuvo un impacto directo en la inflación y admitió que el índice de marzo estará por encima de lo previsto.
En este contexto, el mercado energético opera bajo un esquema transitorio que busca ganar tiempo frente a la volatilidad internacional, mientras persisten las dudas sobre qué pasará con los precios una vez finalizado el período de estabilización.