Malvinas pasado y presente
Por Guillermo Carmona, secretario de Malvinas, Antartida y Atlantico Sur en la Cancilleria argentina.
Por Guillermo Carmona, secretario de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur en la Cancillería argentina.
El 10 de junio de 1829, hace 194 años, el Gobierno nacional creaba la Comandancia Político y Militar de las Islas Malvinas y las Adyacencias al Cabo de Hornos en el mar Atlántico y nombraba como su comandante a Luis Vernet. Tras casi dos décadas de continuos y progresivos actos de soberanía sobre esos territorios, la Argentina decidía darle un marco administrativo acorde a su importancia.
El decreto de 1829 estableció la incuestionable soberanía y posesión española sobre las Islas Malvinas a la fecha del movimiento emancipador argentino, siendo ella la heredera de España sobre los antiguos territorios del Virreinato del Río de la Plata y que la sucedió como legítima soberana de las Islas a partir del 25 de mayo de 1810, de acuerdo con el Derecho Internacional.
Estos argumentos, de hace casi dos siglos, no han variado hasta hoy. Esto prueba la solidez y coherencia de la posición argentina, en contraposición con la británica, que para justificar su colonialismo ha ido cambiando constantemente, cuando apela de forma incorrecta al supuesto derecho de libre determinación para evitar toda negociación con nuestro país.
Somos una Nación que históricamente apeló a la paz y a los medios pacíficos de solución de controversias para dirimir sus disputas internacionales. Tenemos el derecho y la voluntad inquebrantable a vivir en una región de paz. Por eso, el 2 de marzo, hemos propuesto al gobierno británico adoptar una nueva agenda bilateral relativa al Atlántico Sur y el establecimiento de un proceso formal de negociaciones dentro del marco general establecido por la Asamblea General de las Naciones Unidas, transparente y basado en la buena fe, de carácter periódico, donde se aborden los temas de interés mutuo, incluyendo la cuestión de la soberanía. Es una propuesta para retomar ese mismo espíritu que guió el proceso negociador luego de la resolución 2065 (XX).
Es muy importante destacar que, tras la primera resolución de la Asamblea General de la ONU respecto a la Cuestión de las Islas Malvinas en 1965, el Reino Unido se vio obligado a dejar su histórica intransigencia de lado y avanzó en un proceso de negociaciones sustantivo sobre el aspecto central de la cuestión: la solución de la disputa de soberanía. A lo largo de 17 años el Reino Unido no solamente negoció con Argentina, sino que incluso estuvo dispuesto a reconocer la soberanía de nuestro país en diversas propuestas de solución. Nuestro país demostró su buena fe y amplia predisposición para arribar a un acuerdo definitivo.
Quedó demostrado en el proceso negociador que, con voluntad de ambas partes se puede avanzar seriamente en el cumplimiento de lo estipulado por los órganos pertinentes de Naciones Unidas para poner fin a la especial y particular situación colonial por la que discurre la Cuestión Malvinas. El Reino Unido negoció soberanía durante 17 años. Es tiempo de retomar esa senda. Hemos reiterado al gobierno británico nuestra buena voluntad para reiniciar ese camino y hemos realizado una propuesta concreta para reiniciar negociaciones que logren alcanzar una solución pacífica y definitiva.
El pueblo argentino no descansará hasta lograr el ejercicio efectivo de la soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, respetando el modo de vida de sus habitantes y conforme a los principios del derecho internacional. Por otra parte, habiendo ingresado en el cuarto decenio internacional para la eliminación del colonialismo, el Reino Unido debe cumplir con sus obligaciones internacionales y reanudar las negociaciones de soberanía. Debemos poner fin, de una vez y para siempre, al anacronismo del colonialismo en pleno Siglo XXI. (Télam)
El 10 de junio de 1829, hace 194 años, el Gobierno nacional creaba la Comandancia Político y Militar de las Islas Malvinas y las Adyacencias al Cabo de Hornos en el mar Atlántico y nombraba como su comandante a Luis Vernet. Tras casi dos décadas de continuos y progresivos actos de soberanía sobre esos territorios, la Argentina decidía darle un marco administrativo acorde a su importancia.
El decreto de 1829 estableció la incuestionable soberanía y posesión española sobre las Islas Malvinas a la fecha del movimiento emancipador argentino, siendo ella la heredera de España sobre los antiguos territorios del Virreinato del Río de la Plata y que la sucedió como legítima soberana de las Islas a partir del 25 de mayo de 1810, de acuerdo con el Derecho Internacional.
Estos argumentos, de hace casi dos siglos, no han variado hasta hoy. Esto prueba la solidez y coherencia de la posición argentina, en contraposición con la británica, que para justificar su colonialismo ha ido cambiando constantemente, cuando apela de forma incorrecta al supuesto derecho de libre determinación para evitar toda negociación con nuestro país.
Somos una Nación que históricamente apeló a la paz y a los medios pacíficos de solución de controversias para dirimir sus disputas internacionales. Tenemos el derecho y la voluntad inquebrantable a vivir en una región de paz. Por eso, el 2 de marzo, hemos propuesto al gobierno británico adoptar una nueva agenda bilateral relativa al Atlántico Sur y el establecimiento de un proceso formal de negociaciones dentro del marco general establecido por la Asamblea General de las Naciones Unidas, transparente y basado en la buena fe, de carácter periódico, donde se aborden los temas de interés mutuo, incluyendo la cuestión de la soberanía. Es una propuesta para retomar ese mismo espíritu que guió el proceso negociador luego de la resolución 2065 (XX).
Es muy importante destacar que, tras la primera resolución de la Asamblea General de la ONU respecto a la Cuestión de las Islas Malvinas en 1965, el Reino Unido se vio obligado a dejar su histórica intransigencia de lado y avanzó en un proceso de negociaciones sustantivo sobre el aspecto central de la cuestión: la solución de la disputa de soberanía. A lo largo de 17 años el Reino Unido no solamente negoció con Argentina, sino que incluso estuvo dispuesto a reconocer la soberanía de nuestro país en diversas propuestas de solución. Nuestro país demostró su buena fe y amplia predisposición para arribar a un acuerdo definitivo.
Quedó demostrado en el proceso negociador que, con voluntad de ambas partes se puede avanzar seriamente en el cumplimiento de lo estipulado por los órganos pertinentes de Naciones Unidas para poner fin a la especial y particular situación colonial por la que discurre la Cuestión Malvinas. El Reino Unido negoció soberanía durante 17 años. Es tiempo de retomar esa senda. Hemos reiterado al gobierno británico nuestra buena voluntad para reiniciar ese camino y hemos realizado una propuesta concreta para reiniciar negociaciones que logren alcanzar una solución pacífica y definitiva.
El pueblo argentino no descansará hasta lograr el ejercicio efectivo de la soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, respetando el modo de vida de sus habitantes y conforme a los principios del derecho internacional. Por otra parte, habiendo ingresado en el cuarto decenio internacional para la eliminación del colonialismo, el Reino Unido debe cumplir con sus obligaciones internacionales y reanudar las negociaciones de soberanía. Debemos poner fin, de una vez y para siempre, al anacronismo del colonialismo en pleno Siglo XXI. (Télam)
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