Volvio el cafe porteño en la calle con la reapertura de bares y restaurantes en la ciudad
Con la habilitacion desde hoy de las mesas al exterior en bares y restaurantes en la ciudad de Buenos Aires, volvio una de las actividades clasicas porteñas como tomar un cafe al paso.
Con la habilitación desde hoy de las mesas al exterior en bares y restaurantes en la ciudad de Buenos Aires, volvió una de las actividades clásicas porteñas como tomar un café al paso.
En una nueva fase del aislamiento, el Gobierno porteño permitió que los locales con habilitación puedan recibir clientes en las mesas ubicadas en espacios abiertos del exterior con distanciamiento social, uso obligatorio de tapabocas y un máximo de cuatro comensales por mesa, según se estableció en el protocolo aprobado.
"La verdad es que estamos con mucha expectativa de incrementar las ventas y que se acerquen los clientes, fueron cinco meses de mucho sufrimiento", dijo a Télam Daniel Romero, encargado de la confitería La Panera Rosa del barrio de Recoleta.
"Esperamos que se vaya acomodando de a poco y generar más trabajo. Vuelve la propina, que es clave para los mozos", aseguró, y precisó que en el lugar trabajaban 14 camareros antes de la pandemia pero ahora solo dos.
Miguel y Zulma, una pareja que tienen una ferretería en las cercanías, quisieron ser los primeros en tomar un café y unas medialunas allí.
"Hoy no abrimos la ferretería a la mañana para venir a tomar un café, queríamos ser los primeros", contó la pareja, que llegó muy abrigada para sentarse en las mesas exteriores, frente a Plaza Francia y el Centro Cultural Recoleta.
"Nos gusta mucho salir, así que volver a tomar café en la calle es volver a ser porteños", aseguraron.
El trabajo en los bares comenzó temprano, donde los mozos marcaron con cintas la distancia entre las mesas, se los veía desinfectar los cubiertos y vasos y limpiar todas las mesas con sanitizante antes de la llegada de clientes.
En La Continental de la calle Vicente López, también del barrio de Recoleta, el encargado Juan José López se mostró muy "contento" al recibir a sus primeros clientes.
"Es una alegría que vengan a sentarse al restaurante después de tantos meses. Estamos contentos", afirmó.
En esta pizzería pusieron seis mesas al exterior -donde antes había 12- un código QR para que la gente vea el menú desde el celular y pedir desde esa aplicación.
Para evitar contactos, el mozo les acerca el pedido a la mesa ubicada en la entrada, desde donde la gente retira de a un pedido por persona.
Los mozos solo salen para limpiar las mesas luego de retirados los comensales.
"Los precios son los mismos que antes de la pandemia, queremos que se acerque la gente", reconoció López.
Betty, de 82 años, fue a desayunar a ese bar frente al cementerio de Recoleta, como lo hacía todas las mañanas desde hace varios años, a pesar del viento frío de hoy.
"Todas las mañanas venía acá con mi marido a tomar café y a comer medialunas. Hace un mes y medio él falleció, así que ahora vengo sola", contó a Télam.
En el bar Cacillo, de avenida Rivadavia al 3700, en Almagro, también sus mesas dispuestas sobre la esquina permanecían ocupadas. Allí, Sabrina, Gabriel, Gonzalo y Alexia, que son primos, "de casualidad" terminaron tomando un café.
"Teníamos que hacer unas compras, justo nos encontramos con el bar abierto y decidimos tomar un cafecito juntos", aseguraron, y agregaron que "es buenísimo volver a pasar estos momentos".
Con esta reapertura, el protocolo aprobado establece que no puede haber servicio alguno en los salones internos, que las mesas deben tener un radio propio libre de 1,7 metros cuadrados respecto de otras, se debe colocar un elemento con alcohol en gel o sanitizante y las mesas deben desinfectarse luego de que se retire cada comensal.
También se aclaró que los trabajadores no pueden usar el transporte público y que deben extremarse las medidas de limpieza en cocinas, salones y el tratamiento de residuos y recepción de mercaderías.
Pizza Pizza, un bar de las cercanías de Acoyte y Rivadavia -en Caballito- también colocó mesas afuera aunque muchas menos a las época pre pandemia, ya que ahora hay 8 y antes ponían 30.
"Está mal que tengamos que hacer grandes gastos en armar todo de manera segura sin tener un ingreso antes, venimos muy ajustados", aseguró a Télam Luciano, el encargado.
"No contemplaron los metros cuadrados de los restaurantes, acá podría entrar gente adentro con las mesas bien separadas", consideró.
Según explicó, para los restaurantes de grandes medidas como el suyo "casi no es redituable abrir por pocas mesas afuera para poner en funcionamiento todo el lugar", no obstante, valoró que el regreso de los clientes al restaurante genera una mejora en la economía del comercio porque "los mozos viven de la propina".
Mónica, que tomaba un café en Pizza Pizza, se mostró sorprendida por las medidas sanitizantes.
"Me sorprendió que me dieran un vaso descartable cuando siempre venía en taza", aseguró, y exhibió un pote de alcohol en gel que colocó el bar sobre la mesa.
"Me parece positivo que de a poco se vaya recuperando (la actividad), el deseo es que no haya mas contagios y puedan abrir los negocios de todo tipo", concluyó. (Télam)
En una nueva fase del aislamiento, el Gobierno porteño permitió que los locales con habilitación puedan recibir clientes en las mesas ubicadas en espacios abiertos del exterior con distanciamiento social, uso obligatorio de tapabocas y un máximo de cuatro comensales por mesa, según se estableció en el protocolo aprobado.
"La verdad es que estamos con mucha expectativa de incrementar las ventas y que se acerquen los clientes, fueron cinco meses de mucho sufrimiento", dijo a Télam Daniel Romero, encargado de la confitería La Panera Rosa del barrio de Recoleta.
"Esperamos que se vaya acomodando de a poco y generar más trabajo. Vuelve la propina, que es clave para los mozos", aseguró, y precisó que en el lugar trabajaban 14 camareros antes de la pandemia pero ahora solo dos.
Miguel y Zulma, una pareja que tienen una ferretería en las cercanías, quisieron ser los primeros en tomar un café y unas medialunas allí.
"Hoy no abrimos la ferretería a la mañana para venir a tomar un café, queríamos ser los primeros", contó la pareja, que llegó muy abrigada para sentarse en las mesas exteriores, frente a Plaza Francia y el Centro Cultural Recoleta.
"Nos gusta mucho salir, así que volver a tomar café en la calle es volver a ser porteños", aseguraron.
El trabajo en los bares comenzó temprano, donde los mozos marcaron con cintas la distancia entre las mesas, se los veía desinfectar los cubiertos y vasos y limpiar todas las mesas con sanitizante antes de la llegada de clientes.
En La Continental de la calle Vicente López, también del barrio de Recoleta, el encargado Juan José López se mostró muy "contento" al recibir a sus primeros clientes.
"Es una alegría que vengan a sentarse al restaurante después de tantos meses. Estamos contentos", afirmó.
En esta pizzería pusieron seis mesas al exterior -donde antes había 12- un código QR para que la gente vea el menú desde el celular y pedir desde esa aplicación.
Para evitar contactos, el mozo les acerca el pedido a la mesa ubicada en la entrada, desde donde la gente retira de a un pedido por persona.
Los mozos solo salen para limpiar las mesas luego de retirados los comensales.
"Los precios son los mismos que antes de la pandemia, queremos que se acerque la gente", reconoció López.
Betty, de 82 años, fue a desayunar a ese bar frente al cementerio de Recoleta, como lo hacía todas las mañanas desde hace varios años, a pesar del viento frío de hoy.
"Todas las mañanas venía acá con mi marido a tomar café y a comer medialunas. Hace un mes y medio él falleció, así que ahora vengo sola", contó a Télam.
En el bar Cacillo, de avenida Rivadavia al 3700, en Almagro, también sus mesas dispuestas sobre la esquina permanecían ocupadas. Allí, Sabrina, Gabriel, Gonzalo y Alexia, que son primos, "de casualidad" terminaron tomando un café.
"Teníamos que hacer unas compras, justo nos encontramos con el bar abierto y decidimos tomar un cafecito juntos", aseguraron, y agregaron que "es buenísimo volver a pasar estos momentos".
Con esta reapertura, el protocolo aprobado establece que no puede haber servicio alguno en los salones internos, que las mesas deben tener un radio propio libre de 1,7 metros cuadrados respecto de otras, se debe colocar un elemento con alcohol en gel o sanitizante y las mesas deben desinfectarse luego de que se retire cada comensal.
También se aclaró que los trabajadores no pueden usar el transporte público y que deben extremarse las medidas de limpieza en cocinas, salones y el tratamiento de residuos y recepción de mercaderías.
Pizza Pizza, un bar de las cercanías de Acoyte y Rivadavia -en Caballito- también colocó mesas afuera aunque muchas menos a las época pre pandemia, ya que ahora hay 8 y antes ponían 30.
"Está mal que tengamos que hacer grandes gastos en armar todo de manera segura sin tener un ingreso antes, venimos muy ajustados", aseguró a Télam Luciano, el encargado.
"No contemplaron los metros cuadrados de los restaurantes, acá podría entrar gente adentro con las mesas bien separadas", consideró.
Según explicó, para los restaurantes de grandes medidas como el suyo "casi no es redituable abrir por pocas mesas afuera para poner en funcionamiento todo el lugar", no obstante, valoró que el regreso de los clientes al restaurante genera una mejora en la economía del comercio porque "los mozos viven de la propina".
Mónica, que tomaba un café en Pizza Pizza, se mostró sorprendida por las medidas sanitizantes.
"Me sorprendió que me dieran un vaso descartable cuando siempre venía en taza", aseguró, y exhibió un pote de alcohol en gel que colocó el bar sobre la mesa.
"Me parece positivo que de a poco se vaya recuperando (la actividad), el deseo es que no haya mas contagios y puedan abrir los negocios de todo tipo", concluyó. (Télam)
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