Entrevista GLP. Bevilacqua advirtió que “sin las tasas no funcionan los municipios” y trató de irresponsables a quienes proponen eliminarlas
Carlos Bevilacqua, intendente de Villarino (BA)
—Intendente, La Libertad Avanza impulsa la eliminación de tasas municipales con el argumento de que los bonaerenses pagan mucho y reciben servicios deficientes. ¿Qué responde frente a ese planteo y cómo analiza esta iniciativa de la oposición provincial?
En realidad hay que hacer el análisis de cada municipio, qué es lo que está cobrando, qué tasas tiene vigentes. Tasas de combustible o tasa COVID, que en algunos casos supuestamente se está cobrando, me parece que sí hay que reverlas para bajar la presión sobre los ciudadanos.
Pero respecto a lo que son las tasas viales o las tasas de seguridad e higiene, hay que tener en cuenta que las municipalidades no crean impuestos como el Gobierno nacional y provincial, solamente crean tasas que son contraprestacionales por los servicios que prestan.
Aunque suena bien para la gente bajar tasas en general, en los hechos es imposible porque significaría que el municipio deje de funcionar. Por un lado hay personas que proponen estas cosas sin hacerlo responsablemente, por una cuestión de posicionamiento político, pero en la práctica, cuando estás en gestión de gobierno, las tasas son las que te dan los recursos.
Un ejemplo son las tasas viales: para arreglar los caminos hay que pagarle el sueldo al que maneja la máquina, las cargas sociales, el combustible, las roturas, los lubricantes. Es decir, no funciona un municipio si no tiene los recursos correspondientes.
Pasa por ahí y también, en ese sentido, algo que nosotros venimos diciendo desde hace mucho en el vecinalismo tiene que ver con una nueva ley de coparticipación, donde realmente —algo en lo que insisto y de lo que nadie habla— en esa mesa de discusión tienen que estar los municipios.
Se habla de Nación y de Provincia con una ley de coparticipación nueva, pero en esa mesa tiene que haber tres actores: nación, provincia y municipio, donde se determine cuáles son las obligaciones de cada uno concretamente.
Porque, si no, lo que ha terminado pasando últimamente es que el gobierno nacional o provincial se va desligando de responsabilidades y se las tira a los municipios sin los recursos correspondientes, y hoy tenés una crisis grave que se avecina para los municipios.
Estamos viendo que no pueden pagar los sueldos, que no alcanza absolutamente para nada, y tiene que ver también con esta irresponsabilidad: primero, de no determinar bien el tema de la coparticipación y cambiar la ecuación para que realmente los recursos vayan al primer mostrador, que son los municipios que tienen que dar la respuesta.
Y después, sobre el tema de las tasas, hay que hablar con propiedad: podés bajar algunas que realmente no tienen contraprestación efectiva, en eso estoy de acuerdo. Pero después la tasa de seguridad e higiene o la tasa vial son parte de los recursos que el municipio tiene para poder prestar los servicios, porque la gente, sin servicio, no quiere pagar absolutamente nada. Es imposible.
—¿Cree que en este debate existe una mirada centralista que no siempre contempla la realidad de los municipios del interior?
Creo que sí, no solamente de Nación y Provincia, sino que también hay una deuda de la Legislatura, del Senado y de Diputados, donde siempre en todas las épocas electorales se habla de la autonomía municipal.
Ahora se vuelve a hablar del tema porque hay una situación complicada para los municipios, pero hay temas puntuales que tienen que ver con una nueva ley de coparticipación: definir bien la responsabilidad de cada uno, quién se hace responsable de cada cosa claramente, y fijar los recursos correspondientes para que aquel gobierno nacional, provincial o municipal que se hace cargo de determinadas cuestiones tenga los recursos suficientes para dar respuesta.
Porque, si no, le estás tirando todo a los municipios y sin recursos es imposible. Entonces termina con una crisis grave en cada uno de los municipios de Argentina, porque no se han hecho las cosas con el tema de la ley de coparticipación ni con el tema de la autonomía municipal, de lo que ahora se empieza a hablar nuevamente. Pero más que hablar hay que hacerlo: hay que sancionarlo y hacer las reformas que sean necesarias.
Hay que modificar la Ley Orgánica de las Municipalidades, una ley recontravetusta del año 58 que a los municipios, a los intendentes, nos pone una pesadez en la respuesta a los vecinos porque es súper burocrática.
No digo que no tenga que haber control, pero es una ley que ha quedado desubicada en el tiempo. Estamos hablando de una ley del siglo XX con demandas distintas: la velocidad de respuesta que tienen que dar los municipios hoy es otra, con una ley que ha quedado totalmente vetusta y obsoleta.