El Senado reprograma su agenda por el 24 de marzo mientras la disputa por comisiones sigue trabada
La Cámara alta de la provincia de Buenos Aires vuelve a escena con una convocatoria cargada de simbolismo político, pero con el funcionamiento legislativo todavía condicionado por una negociación que no logra destrabarse.
La vicegobernadora Verónica Magario fijó una sesión especial para el jueves 26 de marzo, dejando atrás la fecha original del lunes 30, en el marco de la conmemoración por el Día de la Memoria a 50 años del golpe de Estado de 1976.
Sin embargo, detrás del homenaje institucional, el Senado bonaerense continúa atravesado por una tensión estructural: la falta de acuerdo para definir la integración y conducción de las comisiones clave, un paso indispensable para poner en marcha la actividad parlamentaria ordinaria.
Una sesión atravesada por la memoria y la tensión política
La convocatoria para el 26 de marzo, dos días después del aniversario del golpe, tendrá un carácter exclusivamente conmemorativo. La sesión buscará replicar lo ocurrido en la Cámara de Diputados, donde el oficialismo impulsó una jornada centrada en los derechos humanos, en línea con la decisión del gobernador Axel Kicillof de declarar 2026 como el “Año de la Memoria, la Verdad y la Justicia”.
En ese contexto, no se descarta que el recinto vuelva a ser escenario de cruces políticos. En Diputados, el bloque de La Libertad Avanza introdujo la consigna de “memoria completa”, lo que generó fuertes respuestas del peronismo. Ese antecedente anticipa un clima similar en el Senado, donde la discusión sobre el pasado reciente se mezcla con el presente político.
Pero la clave está en lo que no va a pasar ese día: no habrá definiciones sobre las comisiones. La decisión de separar la agenda simbólica de la operativa expone la falta de acuerdos en una negociación que viene trabada desde el inicio del período legislativo.
El corazón del poder legislativo, en pausa
La demora en la conformación de las comisiones no es un detalle administrativo. Se trata del núcleo del funcionamiento parlamentario. Sin esos espacios, no hay dictámenes, y sin dictámenes, no hay leyes.
En el Senado, tres comisiones concentran el poder político: Asuntos Constitucionales y Acuerdos, Presupuesto e Impuestos y Legislación General. Las dos primeras seguirían bajo control del oficialismo, con Emmanuel González Santalla y Marcelo Feliú, respectivamente, encaminados a continuar en sus cargos.
El foco de la disputa está puesto en Legislación General, que quedó vacante tras la salida de Gustavo Soos en el recambio de diciembre. Ese lugar es estratégico: por allí pasan proyectos centrales vinculados a normas civiles, administrativas y reformas estructurales.
La falta de definición responde a una combinación de factores. Por un lado, el oficialismo busca retener el control de las áreas sensibles. Por otro, la oposición —fortalecida tras la última elección— exige mayor representación.
Un nuevo mapa político que complica los acuerdos
El trasfondo de la parálisis es el cambio en la correlación de fuerzas dentro de la Legislatura bonaerense. Tras la renovación de diciembre de 2025, La Libertad Avanza y el PRO incrementaron su peso parlamentario: suman más de 30 bancas en Diputados y 11 en el Senado.
Ese crecimiento les permite disputar lugares en las comisiones, alterando el esquema tradicional de reparto. La negociación, entonces, dejó de ser un trámite formal para convertirse en una pulseada política de alta intensidad.
Desde el oficialismo señalan dificultades en la oposición para cerrar nombres, especialmente en el bloque libertario. Desde la vereda opuesta, en cambio, apuntan a diferencias internas dentro del peronismo que también retrasan los acuerdos.
El escenario se replica en la Cámara de Diputados, donde tampoco están conformadas las 48 comisiones permanentes. Allí, incluso se frustró la posibilidad de avanzar con una sesión ordinaria para tratar proyectos acumulados, justamente por la falta de dictámenes previos.
La consecuencia es concreta: la Legislatura bonaerense sigue sin poder activar su agenda. Proyectos vinculados a la reforma política, como el futuro de las PASO o la boleta única de papel, permanecen en pausa. También quedan en suspenso iniciativas vinculadas al control del juego y la prevención de la ludopatía, en un contexto donde se creó una nueva comisión específica para abordar ese tema.
Mientras tanto, el Senado se prepara para una sesión que pondrá el foco en la memoria histórica, pero que también funcionará como termómetro político de una Legislatura atravesada por disputas de poder que todavía no encuentran resolución.