La nafta vuelve a subir y se ubica entre las más caras de la región
El precio de la nafta en Argentina continúa en escalada y ya se posiciona entre los más altos de Sudamérica. Impulsado por la suba internacional del petróleo tras el conflicto en Medio Oriente, el impacto se siente de lleno en los surtidores y suma presión sobre la inflación.
Desde el inicio de la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán, el barril de crudo pasó de 65 a 96 dólares, lo que derivó en un aumento cercano al 20% en el precio de la nafta súper a nivel local.
Impacto global y efecto local en los surtidores
El conflicto bélico y las tensiones en el Estrecho de Ormuz —por donde circula cerca del 25% del petróleo mundial— generaron un shock en los precios internacionales. En ese contexto, Argentina no quedó al margen.
Según datos de Global Petrol Prices, el litro de nafta en el país promedia los 1,43 dólares. En la región, solo Perú (1,61 dólares) y Uruguay (1,89 dólares) presentan valores superiores.
Por qué Argentina tiene combustibles más caros
Especialistas coinciden en que la estructura de precios local explica buena parte del fenómeno. Emilio Apud, ex secretario de Energía, señaló que el valor del crudo incide en apenas el 40% del precio final, mientras que el resto corresponde a impuestos, transporte y costos asociados.
Actualmente, la carga impositiva representa cerca del 35% del valor total del combustible, incluyendo IVA, Ingresos Brutos y tasas municipales.
La política energética y el alineamiento internacional
En los últimos años, el Gobierno avanzó con una política de alineamiento de precios locales con los valores internacionales. Esta estrategia permitió alcanzar en 2025 un superávit energético de 7.800 millones de dólares.
Sin embargo, generó críticas desde distintos sectores. El ex secretario de Energía Darío Martínez cuestionó la eliminación del autoabastecimiento energético en la Ley Bases, al considerar que favorece una “renta extraordinaria” para las petroleras.
Desde otra perspectiva, Daniel Dreizzen sostuvo que un precio cercano a 1,40 dólares por litro resulta “razonable” en el contexto actual, y remarcó que en Estados Unidos los combustibles también registraron fuertes subas.
Aumentos recientes y presión sobre la inflación
En los últimos días, las estaciones de servicio aplicaron nuevos incrementos. Según referentes del sector, la nafta subió hasta un 5% en apenas 48 horas.
Julio Kademian, empresario del rubro, precisó que el litro de súper ronda los $2.000, mientras que la premium alcanza los $2.400. Además, anticipó nuevas subas que podrían llevar esos valores a $2.150 y $2.500 respectivamente.
Caída en las ventas de combustible
El aumento sostenido de precios ya impacta en el consumo. Kademian aseguró que las ventas actuales están por debajo de los niveles registrados durante la pandemia.
“En febrero vendí 222.000 litros, cuando en pandemia llegaba a casi 400.000”, explicó.
El rol de los impuestos en la suba del precio
Uno de los factores clave detrás del incremento acumulado es la actualización del Impuesto a los Combustibles y al Dióxido de Carbono.
Desde la asunción de Javier Milei, el precio de la nafta aumentó alrededor de un 500%, pasando de $311 a cerca de $2.000 por litro.
Ambos tributos representan actualmente más de $320 por litro —cuando en diciembre de 2023 eran menos de $30— y explican cerca del 16% del precio final.
Qué puede pasar con el precio de la nafta
Desde el sector energético aseguran que una eventual baja del precio internacional del petróleo podría trasladarse a los surtidores, aunque existen dudas sobre el impacto real en el corto plazo.
Las medidas del Gobierno y el escenario futuro
Por el momento, el Gobierno descarta intervenir en los precios y apuesta a sostener señales de mercado para incentivar inversiones en el sector.
Entre las medidas recientes, se destaca el aumento de retenciones al petróleo convencional del 3,36% al 8%. Además, el Impuesto a los Combustibles se convirtió en uno de los principales sostenes de la recaudación, con un crecimiento cercano al 19% en febrero.
En paralelo, especialistas advierten que, sin mecanismos de desacople entre precios internacionales y locales, el impacto seguirá recayendo sobre el consumidor.