Fentanilo contaminado: la causa suma pericias en todo el país y el nuevo escándalo por desvío de anestésicos reaviva las alarmas
La investigación judicial por el fentanilo contaminado, considerada el mayor desastre sanitario de la historia reciente argentina, entra en una etapa clave este mes con la ampliación de las indagatorias a 14 imputados, mientras en paralelo crece la preocupación por el desvío de drogas hospitalarias tras la muerte de profesionales de la salud en episodios bajo sospecha.
El expediente que instruye el juez federal Ernesto Kreplak ya contabiliza 111 muertes y al menos 49 pacientes con posibles secuelas, según las pericias realizadas sobre 160 historias clínicas por el Cuerpo Médico Forense. En ese contexto, el caso sumó en los últimos días un nuevo foco de tensión: el uso indebido de anestésicos como fentanilo y propofol en ámbitos por fuera del sistema sanitario.
Pericias federales y nuevas indagatorias
Durante marzo y los primeros días de abril, el avance de la causa se apoyó en un despliegue federal de peritajes médicos en distintos puntos del país. Equipos del Cuerpo Médico Forense evaluaron pacientes en Ciudad de Buenos Aires, Rosario, Santa Fe, Córdoba y Formosa, donde incluso se montaron operativos específicos para entrevistar a personas que habrían sido expuestas a los lotes contaminados.
El objetivo de estas evaluaciones es determinar secuelas y reforzar el plexo probatorio en una causa que podría derivar en penas de entre 10 y 25 años de prisión por la presunta adulteración de medicamentos agravada por su impacto en la salud pública.
En paralelo, la investigación logró identificar al menos 187 droguerías, clínicas y sanatorios vinculados a la distribución del producto, de los cuales 40 habrían recibido ampollas pertenecientes a los lotes adulterados. Parte de ese material fue recuperado en operativos realizados por la Policía Federal en conjunto con organismos sanitarios, en el denominado “Plan de Recupero Judicial”.
Los estudios bacteriológicos ya confirmaron la presencia de microorganismos peligrosos en las ampollas, mientras que en el expediente también se incorporaron chats internos de los laboratorios involucrados que darían cuenta de graves irregularidades en la manipulación de sustancias.
El nuevo frente: desvío de fármacos y muertes bajo sospecha
Mientras la Justicia avanza sobre las responsabilidades en la cadena de producción y distribución, un nuevo escándalo expuso posibles fallas dentro del propio sistema de salud. La muerte de un anestesiólogo por sobredosis de propofol y fentanilo, sumada al hallazgo de un enfermero sin vida en Palermo con ampollas de esos medicamentos en su domicilio, encendió las alarmas.
Ambos casos quedaron bajo análisis en el marco de lo que se conoce como “PropoFest”, encuentros clandestinos donde se utilizarían drogas de uso estrictamente hospitalario con fines recreativos. Si bien la vinculación directa aún no fue confirmada judicialmente, el hallazgo de ampollas en ámbitos privados abrió una nueva línea de preocupación.
Familiares de víctimas del fentanilo contaminado salieron a reclamar controles más estrictos. Alejandro Nahuel Ayala, allegado a una de las personas fallecidas, advirtió que “esto no puede ser leído como un hecho aislado, sino como la manifestación visible de un fenómeno invisibilizado”.
“El uso creciente e irregular de fármacos de uso estrictamente hospitalarios constituye un problema de extrema gravedad que requiere una respuesta urgente del sistema sanitario”, sostuvo en un comunicado.
La falla estructural: falta de trazabilidad
Uno de los puntos centrales que emergen tanto de la causa judicial como de los reclamos es la falta de trazabilidad efectiva de los medicamentos. Según plantean familiares y especialistas, el sistema actual no permite seguir de manera integral el recorrido de drogas como el fentanilo desde su producción hasta su aplicación.
Durante la crisis de 2025, esa limitación ya había quedado en evidencia: no se pudo determinar con precisión a qué pacientes se les habían administrado las ampollas contaminadas.
Aunque la ANMAT incorporó estos fármacos al sistema de trazabilidad mediante la Disposición 6223/2025, el alcance sería parcial. “El problema no es la falta de información, sino la falta de trazabilidad”, advirtió Ayala, quien remarcó que la normativa no garantiza el control dentro de hospitales.
Esa debilidad, señalan, no solo dificulta la respuesta ante emergencias sanitarias, sino que habilita el desvío y el uso indebido. “Sin un sistema robusto de trazabilidad, resulta extremadamente difícil controlar stocks, detectar faltantes o evitar el uso indebido de drogas de alto riesgo”, agregó.
En ese marco, sostuvo que los episodios recientes, sumados a la tragedia del fentanilo contaminado, reflejan un problema estructural: “Las ‘PropoFest’, la muerte de Zalazar y la tragedia del fentanilo contaminado no son hechos aislados. Son la consecuencia de un sistema que no logra controlar los medicamentos”.