El costo de viajar sube y el transporte público pierde pasajeros en el AMBA
El transporte público del Área Metropolitana de Buenos Aires atraviesa una paradoja cada vez más visible: mientras las tarifas acumulan fuertes aumentos, la cantidad de personas que utilizan los colectivos continúa retrocediendo.
En agosto, los pasajeros transportados durante los días hábiles cayeron 12,9% interanual, de acuerdo con un monitoreo de la Asociación Argentina de Empresas de Transporte Automotor (AAETA). Fueron 7,7 millones de usuarios, alrededor de 1,15 millón menos que un año atrás. En los feriados, la baja llegó al 41,5%.
El fenómeno tiene una expresión particularmente fuerte en territorio bonaerense. Entre enero y julio, al menos cinco municipios registraron descensos superiores al 20% en sus líneas comunales: Campana encabezó la caída con 37,60%, seguido por Luján (-28,04%), Berazategui (-21,80%), Ituzaingó (-21,63%) y José C. Paz (-21,55%). Brandsen, General San Martín y San Fernando mostraron retrocesos más moderados, aunque también negativos.
El bolsillo recorta viajes
La retracción coincide con un encarecimiento sostenido de la movilidad. Según el Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la UBA-CONICET, un hogar promedio del AMBA destinó en agosto unos $123.726 mensuales al transporte, equivalente al 43% de su canasta de servicios públicos. Ese gasto aumentó 69% interanual frente a una variación estimada del IPC del 34% en el mismo período.
Otra medición muestra el impacto sobre los ingresos individuales. La analista María Migliore señaló recientemente que la movilidad pasó de representar 12,6% a 15% de un salario promedio. A la vez, distintos registros muestran caídas que, según el modo de transporte y el período de comparación, llegan hasta el 31%. Migliore vinculó el fenómeno con la crisis económica, los cambios de hábitos posteriores a la pandemia y los problemas estructurales de una red metropolitana que no logró recuperar plenamente su demanda.
El aumento de las tarifas tampoco tuvo, según su análisis, una contrapartida equivalente en el servicio. Las frecuencias se redujeron en distintos medios y los tiempos de traslado siguen siendo elevados: para quienes viajan a trabajar a la Ciudad, un recorrido cotidiano puede insumir alrededor de dos horas diarias. “En promedio, vos tenés menos circulación de colectivos”, resumió Migliore al describir un escenario que también alcanza a trenes y subtes.
Y septiembre sumará otro incremento. Desde el día 1, la Provincia aplicará una actualización del 4,79% sobre los servicios alcanzados por su esquema tarifario, mientras en la Ciudad el ajuste será del 4,1%. En territorio bonaerense, la fórmula contempla la evolución de los precios y el costo de los combustibles, un componente incorporado para atender los gastos operativos y sostener las frecuencias.
Desde enero, los cuadros del transporte automotor acumulan una suba de 68,76% en la provincia de Buenos Aires y de 43,70% en CABA, frente a una inflación acumulada del 19,3% durante ese período, según los datos consignados por AAETA.
Menos subsidios, más costo para los hogares
El movimiento de tarifas está atravesado además por la política de subsidios. El relevamiento del IIEP calculó que un boleto mínimo de colectivo de $853 en la Ciudad durante agosto tenía un costo técnico de $2.082 por pasajero. Con IVA incluido, el costo estimado del servicio llegaba a $2.300, mientras la compensación reconocida por el Estado nacional se ubicaba en $1.626.
El mismo informe registró una baja real del 24% en los subsidios destinados al transporte. Entre diciembre de 2023 y agosto de 2026, además, el componente transporte de la canasta de servicios públicos del AMBA acumuló un incremento del 1.442%, mientras el índice general de precios avanzó 249% en ese lapso.
Ese cuadro ayuda a explicar por qué el ajuste tarifario no puede leerse solamente como una modificación de precios. Para los hogares, moverse representa una porción creciente del presupuesto; para las empresas, los costos operativos continúan aumentando; y para las administraciones provinciales y municipales, sostener servicios y frecuencias implica administrar un escenario con menor asistencia nacional al sector.
La apuesta bonaerense por renovar unidades
En paralelo, el gobierno de Axel Kicillof busca sostener inversiones vinculadas al sistema. El ministro de Transporte bonaerense, Martín Marinucci, recorrió esta semana la planta de Agrale Argentina en Mercedes, donde se fabrican chasis para colectivos, camiones livianos y tractores. Durante 2026, las líneas 12, 39, 102 y 152 incorporaron unidades cero kilómetro a GNC montadas sobre chasis producidos en esa fábrica.
La línea 152 comenzó a sumar un lote de 18 unidades nuevas, mientras que la planta de Mercedes lleva más de 9.000 vehículos producidos y comercializados desde su instalación en el país. Marinucci vinculó la renovación del parque con la producción local y el empleo bonaerense: “Queremos fortalecer estos vínculos y trabajar en conjunto para impulsar nuevas soluciones que permitan generar valor y potenciar la industria bonaerense”.