Los libreros solicitan ayuda ante la caida del 70 por ciento en la ventas por la pandemia
La Camara Argentina de Papelerias, Librerias y Afines solicito hoy gobierno nacional que se los exceptue por un año de los aportes patronales, entre otras demandas explicitadas en un comunicado en el que sostienen que por efecto del
La Cámara Argentina de Papelerías, Librerías y Afines (Capla) solicitó hoy gobierno nacional que se los exceptúe por un año de los aportes patronales, entre otras demandas explicitadas en un comunicado en el que sostienen que por efecto del aislamiento impuesto para contener el avance el del coronavirus "la venta se derrumbó un 70 por ciento y no hay herramientas ni recursos para poder afrontarla" . "No se nos escapa, que las medidas adoptadas son para proteger la salud de toda la sociedad, la cual hoy representa, junto a la mitigación del hambre, prioridades número uno de las políticas de estado. Pero la pandemia nos dio directo en el corazón, pues no solo nos encontró con mayores gastos, sino que la venta se derrumbó un 70 por ciento y no tenemos herramientas ni recursos para poder afrontarla" explica en el comunicado Daniel Iglesias, presidente de CAPLA. Tras atravesar con dificultad la hiperinflación de 1989, la crisis del 2002 y la inflación, las librerías independientes afirman que atraviesan la peor debacle de su historia por el impacto que sufrió el sector en los últimos cuatro años. Datos de la Cámara Argentina del Libro, la Cámara Argentina de Publicaciones y la Fundación El Libro indicaron que entre 2015 y 2019 las librerías sufrieron pérdidas que rondan el 40 por ciento sobre su facturación, lo que también se representa el descenso en la cantidad de libros editados, situación que afecta a escritores y editoriales. Por otro lado, Capla sostuvo ya han quebrado el 20 por ciento de las librerías independientes en todo el país, pese al esfuerzo y creatividad de los libreros, por lo que reclaman la implementación urgente de medidas de alivio "para contener a las 3.300 familias cuyos ingresos dependen de las ventas". Los libreros proponen que se exceptúen por un año los aportes patronales, que los fondos que brinda el estado a las bibliotecas sean para comprar en las librerías del barrio y no en grandes cadenas, y que los alumnos tengan algún tipo de bono (como se hace en Alemania y Francia, entre otros países) para comprar sus libros en estos comercios. A su vez, también demandan que los libreros puedan participar en el proceso directo de la compra del Estado, dado que es importante el rol de control de precios y logística para la entrega a sus destinatarios finales. En Argentina existen solo 800 librerías independientes, que en general son comercios de barrio y atendidos por sus sus dueños y que emplean a un total de 2500 personas. El inicio del ciclo lectivo es la temporada alta de todas ellas, motivo por el cual la mayoría tomó personal temporario para afrontar la demanda, pero hoy no saben cómo van a pagar sueldos, alquileres, proveedores e impuestos. "En este contexto es inminente el despido de todos los trabajadores contratados para la temporada", sostiene el comunicado difundido hoy. Las librerías independientes son el eslabón más débil de la cadena. Sin embargo, han quedado excluidas de políticas que se tomaron para el sector como la devolución del IVA, que se aplica a toda la cadena de producción, como graficas-editoriales distribuidores-. (Télam)
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