
Kicillof evita la pelea chica y profundiza su estrategia federal con acuerdos productivos y rosca territorial
Pamela Orellana
Política04 de junio de 2026La visita a Corrientes le permitió al gobernador bonaerense mostrar volumen político más allá de la Provincia, tender puentes con un mandatario radical y ordenar una respuesta al ajuste de Milei sin quedar atrapado en la interna peronista.




Una combinación de medidas económicas de corte ortodoxo, que se precipitaron sobre el ocaso del mandato del ex presidente Fernando De la Rúa, fueron la mecha que dinamitó la legitimidad de su gestión, y derivaron en un estallido social sin precedentes y el derrumbe del Gobierno de la Alianza. El radical, que venía de cumplir un mandato como jefe de Gobierno porteño, heredó del menemismo un cuadro económico complejo, con recesión del 3,4%, una deuda creciente y un deterioro fiscal que intentó remediar con el recetario liberal de contracción del gasto público y un nuevo paquete de "blindaje" financiero con el Fondo Monetario Internacional (FMI), por 40.000 millones de dólares. El encargado de aplicar esa medicina de ajuste, aunque de manera gradualista en una primera instancia, fue el ministro de Economía de De la Rúa, José Luis Machinea. Sin embargo, el paquete de medidas contractivas exigidas como contraprestación por el FMI no dio el resultado esperado, ya que la fuga de capitales se acrecentó y la recesión no dio tregua, con el consecuente desplome del consumo interno. En ese contexto crítico, Machinea dio un paso al costado y asumió en su lugar Ricardo López Murphy, con el mandato de profundizar el ajuste y así dar una señal de confianza a los mercados 








