Gastos sin control: el endeudamiento de las familias vuelve a romper un récord
Juan Manuel Villarreal


El endeudamiento de los hogares argentinos volvió a marcar un punto crítico. Con los gastos cotidianos en alza permanente, la morosidad familiar registró un nuevo récord en septiembre, según datos actualizados del Banco Central (BCRA). La tendencia, lejos de frenarse, ya acumula 11 meses consecutivos de subas y enciende las alarmas en todo el sistema financiero.
Un salto histórico en la morosidad: el peor registro desde 2010
El último Informe sobre Bancos muestra que la irregularidad en los créditos otorgados a los hogares pasó del 6,6% al 7,3%, el nivel más alto desde que el BCRA comenzó su medición en enero de 2010.
El incremento responde, una vez más, a dos líneas que vienen mostrando una aceleración constante:
- Préstamos personales, que treparon del 8,2% al 9,1%.
- Tarjetas de crédito, que subieron del 6,7% al 7,4%, señalando que cada vez más familias tienen dificultades para afrontar los consumos básicos financiados.
Qué pasa con otros créditos
En los préstamos prendarios la suba fue leve, mientras que los hipotecarios mantienen una sorprendente estabilidad: apenas 0,9% de irregularidad, el valor más bajo del sistema. Sin embargo, la presión sobre los créditos de consumo continúa siendo la principal fuente de preocupación.

Las empresas también sienten el impacto, aunque con menor intensidad
El reporte del Banco Central señala que la morosidad empresarial subió del 1,4% al 1,7%, un aumento moderado pero que mantiene la tendencia ascendente de los últimos meses.
En este sector, las mayores tensiones se observaron en los créditos con garantía prendaria, un segmento que había logrado contener su irregularidad en el primer semestre pero que ahora vuelve a mostrar señales de deterioro.
El total del sistema alcanza su peor nivel en dos años
Al combinar créditos de familias y empresas, el ratio total de irregularidad saltó del 3,7% al 4,2%, la cifra más alta desde principios de 2022. El dato refleja un escenario financiero frágil, en el que el consumo financiado se sostiene cada vez más con deudas impagas.
Perspectivas: señales mixtas hacia fin de año
Pese al deterioro generalizado, algunas mediciones privadas muestran un giro moderado hacia el optimismo entre noviembre y enero, asociado a la desaceleración de precios en sectores puntuales y a un leve repunte del empleo formal. Sin embargo, los analistas advierten que la mejora será lenta y dependerá de que los ingresos reales se recuperen tras un año marcado por el ajuste.
Por ahora, el crecimiento de la morosidad sigue marcando el pulso del consumo: las familias gastan más, pueden pagar menos y arrastran un nivel de deuda que ya quebró todos los récords de la última década.

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