Por qué Milei le cierra la puerta a Wall Street

Milei y Caputo descartan emitir deuda en el exterior y apuestan a la escasez de bonos. Descubrí la estrategia que busca desplomar el Riesgo País.

Política06 de febrero de 2026Redacción Grupo La ProvinciaRedacción Grupo La Provincia
Milei Wallstreet

Contra todo pronóstico y desafiando las expectativas de la City porteña, el Gobierno ha decidido dar un golpe de timón en su estrategia financiera.

Mientras el mercado especulaba con una inminente salida a los mercados internacionales para captar divisas, el presidente Javier Milei y su ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, han bajado el martillo con una negativa rotunda.

La nueva consigna es clara: provocar una escasez deliberada de bonos soberanos. Al cerrar el grifo de nuevas emisiones, el oficialismo busca una subida en la cotización de los activos actuales según la lógica de mercado: a menor oferta y mayor demanda, los precios suben.

La decisión llega en un momento de máxima atención internacional. Con el Riesgo País perforando los 750 puntos básicos (no visto desde mediados de 2019) y los bonos Globales operando en paridades cercanas al 60%, el equipo busca enviar una señal de autonomía.

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En un entorno donde el acceso a información segura es vital (similar a cómo un usuario digital utiliza una prueba gratis de un VPN para navegar sin bloqueos), el Gobierno intenta demostrar que no depende del humor de Wall Street para cumplir sus obligaciones de 2025.

La teoría de la escasez y el superávit de US$ 1.500 millones

A través de las redes sociales, Milei detalló que los compromisos con organismos multilaterales no se cubrirán con nueva deuda, sino con el superávit fiscal y la liquidación de activos.

El Tesoro ya ha depositado en el BNY (Bank of New York) los fondos necesarios para cubrir los cupones de capital e intereses de enero de 2025, una cifra que ronda los US$ 4.800 millones.

La lógica es que, al mantener el déficit cero (el país cerró el primer semestre con un superávit financiero del 0,4% del PBI), no hay necesidad de emitir.

Si el Gobierno no emite nuevos títulos y los indicadores macroeconómicos mejoran, la demanda por los bonos existentes (como el AL30 o el GD30) aumenta. El ministro Caputo ha sido enfático: con una macro ordenada, el Riesgo País debería converger hacia los 300 puntos, eliminando el “recargo por miedo” que históricamente castigó a la Argentina.

Vencimientos con el FMI y reservas del BCRA

A pesar de la confianza oficial, la realidad de los vencimientos es exigente. Recientemente, Argentina afrontó un pago de intereses al FMI por US$ 878 millones.

Para 2025, el calendario de pagos totales de deuda en moneda extranjera asciende a casi US$ 10.000 millones entre bonistas privados y organismos internacionales.

Para superar las revisiones del organismo liderado por Georgieva, la clave reside en acumular reservas. El Banco Central ha mantenido una racha compradora, logrando que las reservas brutas superen los US$ 30.000 millones para sostener el programa de remonetización.

Caputo insiste: el objetivo no es tomar deuda, sino que los fondos inviertan en la economía real y en el sector corporativo, donde las empresas argentinas ya están logrando financiarse a tasas de un dígito, muy por debajo de la tasa soberana. La apuesta es transformar a la Argentina de un paria financiero en una oportunidad de negocio basada en el equilibrio fiscal estricto.

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