A un año de la inundación de Bahía Blanca, Susbielles pide obras y acuerdos para evitar otra tragedia
Mariana Portilla
El 7 de marzo de 2025 quedó marcado como uno de los días más difíciles en la historia reciente de Bahía Blanca. Un año después de aquel temporal que dejó a gran parte de la ciudad bajo el agua y obligó a desplegar un operativo de emergencia sin precedentes, el intendente Federico Susbielles volvió a poner el foco en lo ocurrido, en las decisiones tomadas durante la crisis y, sobre todo, en los desafíos estructurales que todavía enfrenta la ciudad.
El jefe comunal sostuvo que la experiencia dejó lecciones profundas para la gestión municipal y planteó que la reconstrucción y las obras necesarias para evitar nuevas inundaciones requieren acuerdos políticos que trasciendan los gobiernos.
“Estoy convencido de que vamos a encontrar el camino”, afirmó Susbielles, al tiempo que remarcó que la ciudad todavía atraviesa un proceso complejo de recuperación tras el impacto del fenómeno climático.
El intendente reconstruyó el minuto a minuto de las horas previas al momento más crítico del temporal. Según explicó, el municipio comenzó a actuar la noche anterior cuando advirtió que la intensidad de las lluvias superaba los pronósticos iniciales.
Entre las medidas que se adoptaron de forma anticipada estuvieron la suspensión de las clases y del transporte público, decisiones que, según Susbielles, fueron determinantes para evitar consecuencias más graves.
“Tomar decisiones rápidas fue clave para evitar una tragedia mayor. Cuando suspendimos las clases y el transporte público evitamos una catástrofe de magnitudes que no alcanzamos a dilucidar”, señaló.
La medida no fue menor. Cada mañana, alrededor de 45 mil bahienses utilizan el sistema de colectivos, por lo que mantener el servicio en medio de la tormenta habría implicado exponer a miles de personas a una situación de riesgo.

El rol del Ejército y el rescate en el Hospital Penna
Durante las primeras horas del temporal, el municipio también activó contactos con distintas instituciones para reforzar la respuesta operativa. Entre ellas, el Ejército Argentino, que permaneció en alerta ante la posibilidad de que la capacidad municipal resultara insuficiente.
Ese despliegue fue clave cuando el agua comenzó a avanzar en distintos sectores de la ciudad. “Nos pusimos en contacto con el Ejército para que estuviera atento ante un posible desborde de la capacidad operativa del municipio. Eso fue clave después para poder llegar al Hospital Penna con balsas de las fuerzas”, recordó el intendente.

Uno de los puntos que Susbielles subrayó en su análisis fue el momento en que el Servicio Meteorológico Nacional emitió la alerta roja por el fenómeno. Según relató, ese aviso se conoció recién cerca de las 9 de la mañana, cuando gran parte de las decisiones preventivas ya habían sido tomadas por el municipio.
“Para ese momento la actividad en la ciudad ya estaba suspendida. Si hubiéramos esperado, habríamos tenido a toda la gente en la calle con el peligro que eso implica”, reflexionó.
El episodio, según admiten distintos actores locales, volvió a poner en debate la coordinación entre los sistemas de alerta temprana y las decisiones políticas en contextos de emergencia climática.
Un problema estructural que la tormenta dejó al descubierto
Para Susbielles, el temporal expuso con crudeza un problema que Bahía Blanca arrastra desde hace décadas: las limitaciones estructurales de su sistema de drenaje urbano.
El intendente recordó que la ciudad ya había sufrido un evento climático importante el 16 de diciembre de 2024, lo que permitió anticipar parte del impacto que podría generar una lluvia de gran magnitud.
“Sabíamos que la caída de 200 milímetros de agua iba a ser un problema muy grande para una ciudad que ya tenía problemas estructurales”, explicó.
La experiencia, sostuvo, obligó a replantear la forma en que el municipio se prepara para eventos extremos, cada vez más frecuentes en distintos puntos del país.

A un año de la inundación, la gestión municipal sostiene que el foco está puesto en la planificación y ejecución de obras de infraestructura hídrica.
Entre los trabajos mencionados por el intendente se encuentra la segunda etapa de reconstrucción del Canal Maldonado, una obra considerada clave para mejorar el sistema de escurrimiento del agua en la ciudad. Sin embargo, Susbielles aclaró que esa intervención por sí sola no alcanza.
Según detalló, el plan integral incluye también: obras de desagote en el sector de Paso Urbano, intervenciones aguas arriba del canal, y mejoras en el sistema general de drenaje urbano.
Se trata de proyectos que requieren financiamiento importante y plazos de ejecución que exceden los mandatos políticos.

El reclamo político: continuidad para las obras
En ese contexto, el intendente planteó uno de los ejes más políticos de su análisis: la necesidad de garantizar continuidad institucional para las obras públicas.
“Bahía Blanca necesita obras que excedan los tiempos de los mandatos. No podemos dejar a los bahienses con la incertidumbre de que, si cambian los gobiernos, esas obras no se concreten”, advirtió.
El planteo apunta tanto a los niveles provincial y nacional como al conjunto del sistema político. “Hoy los signos políticos son distintos, pero nadie sabe qué puede pasar mañana. Necesitamos compromisos que superen a los espacios políticos”, sostuvo.
Consultado por el vínculo con la administración de Javier Milei, Susbielles aseguró que mantiene diálogo con funcionarios nacionales y mencionó gestiones vinculadas con la repavimentación de la llamada “ruta del Cholo”.
No obstante, reconoció que algunos compromisos asumidos por el Ejecutivo nacional no se concretaron en los plazos previstos, lo que refleja una tensión que atraviesa a muchas administraciones municipales en el actual contexto económico.

Más allá del balance institucional, el intendente destacó el papel que tuvo la sociedad bahiense durante la crisis.
“Siempre voy a rescatar que la ciudad no se doblegó gracias a la resiliencia de todos los bahienses. Si hoy está de pie y con esperanzas de salir adelante tiene que ver con esa actitud de los vecinos”, afirmó.
Un año después del temporal, la ciudad todavía convive con el recuerdo de aquellas horas críticas. Pero también con un debate que excede a Bahía Blanca: cómo prepararse frente a fenómenos climáticos cada vez más extremos y qué nivel de coordinación política se necesita para evitar que una tragedia vuelva a repetirse.

Rivadavia firmó el convenio para ampliar la subestación eléctrica de América

Ramallo avanza con obras en Villa Ramallo y refuerza el mantenimiento hidráulico

Otermín: "Para el Gobierno de la Comunidad la educación es fundamental"

Ianantuony anunció un hecho histórico para municipales y mejoras en Otamendi


General Las Heras sumó más efectivos policiales y puso en marcha un plan de bacheo

Balor y Bianco entregaron certificados de capacitación del Programa Puentes

Nardini: "Este tipo de acuerdos nos permite seguir integrando educación y salud"

Una encuesta marca una nueva caída en la imagen de Javier Milei

Así quedó el ranking de intendentes del interior bonaerense




