A 50 años del golpe: memoria, justicia y una historia que no se apaga
Andrés MonteroCada 24 de marzo, Argentina conmemora el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, una fecha que recuerda el golpe de Estado cívico-militar de 1976, que dio inicio a la dictadura más sangrienta de la historia del país.

A 50 años de aquel quiebre institucional, la sociedad vuelve a movilizarse bajo consignas que mantienen plena vigencia: “Nunca más”, “30.000 desaparecidos” y “Juicio y castigo a los genocidas”. En plazas, calles y espacios de memoria, organismos de derechos humanos y ciudadanos se reúnen para sostener un reclamo que atraviesa generaciones.
El 24 de marzo de 1976, las Fuerzas Armadas derrocaron al gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón y establecieron una junta militar que se autodenominó “Proceso de Reorganización Nacional”. El golpe contó con el respaldo de sectores del poder económico, parte de los medios de comunicación y organizaciones civiles que consideraron la vía militar como una salida a la crisis social y política.
El terrorismo de Estado
Tras la irrupción del régimen, se desplegó un plan sistemático de terrorismo de Estado. Durante esos años se llevaron adelante secuestros, torturas, asesinatos, robo de bebés y desapariciones forzadas de personas.
Se estima que 30.000 hombres, mujeres y niñes fueron desaparecidos por el aparato represivo. En ese período, además, funcionaron más de 300 centros clandestinos de detención a lo largo del país, donde la violencia y la crueldad se transformaron en prácticas sistemáticas.
El Nunca Más y el regreso de la democracia
Con la recuperación de la democracia el 10 de diciembre de 1983, tras la asunción de Raúl Alfonsín, el Estado dio un paso clave en la reconstrucción institucional con la creación de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP).
El trabajo de este organismo permitió reunir testimonios y pruebas que dieron origen al informe “Nunca Más”, publicado en 1984. Este documento se convirtió en una pieza fundamental para comprender la magnitud de los crímenes cometidos durante la dictadura.
Además, el informe fue utilizado como prueba en el histórico Juicio a las Juntas de 1985, donde se condenó a los principales responsables del régimen. A partir de allí, se consolidó un consenso social: el terrorismo de Estado no puede volver a repetirse bajo ninguna circunstancia.
En 2006, con la sanción de la Ley 26.085, el 24 de marzo fue declarado feriado nacional e inamovible, con el objetivo de promover la memoria colectiva sobre los procesos históricos que derivaron en la violencia estatal.
La memoria como política de Estado
A lo largo de las últimas décadas, Argentina desarrolló políticas de memoria que se destacan a nivel internacional. Muchos de los espacios que funcionaron como centros clandestinos de detención fueron reconvertidos en sitios de memoria, como la ESMA en Buenos Aires o el ex Regimiento de Infantería 8 en Comodoro.
También se impulsaron juicios por crímenes de lesa humanidad que permitieron condenar a represores que durante años permanecieron impunes, amparados por las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, que fueron anuladas en 2003.
En paralelo, se fortaleció el trabajo de organismos como Abuelas de Plaza de Mayo, que continúa la tarea de recuperar la identidad de los niños y niñas apropiados durante la dictadura.
Este proceso no fue inmediato ni sencillo: es el resultado de décadas de lucha de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, organismos de derechos humanos, sindicatos, estudiantes y sobrevivientes que sostuvieron el reclamo de justicia a lo largo del tiempo.
La vigencia del Nunca Más
A medio siglo del golpe, el 24 de marzo no se reduce a una conmemoración histórica. En los últimos años, distintos sectores han intentado relativizar los crímenes de la dictadura, impulsar posturas negacionistas o promover la liberación de genocidas condenados.
En ese contexto, la movilización popular adquiere un carácter central: reafirma que sin memoria no hay democracia plena y que el “Nunca Más” constituye un compromiso ético irrenunciable.
El reclamo de justicia, además, sigue vigente. Existen causas en curso, responsables que aún no fueron juzgados y familias que continúan esperando conocer el destino de sus seres queridos.
Marchas en todo el país
En este 2026, al cumplirse 50 años del golpe, las convocatorias se multiplican en todo el territorio nacional. Desde la histórica marcha en Plaza de Mayo, en Buenos Aires, hasta movilizaciones en ciudades como Comodoro Rivadavia, Rosario, Córdoba, Mar del Plata y distintas localidades del interior.
Organizaciones sociales, gremios, universidades, agrupaciones políticas y vecinos se reúnen bajo la consigna “Memoria, Verdad y Justicia”. Los pañuelos blancos, las pancartas con los nombres de los desaparecidos y los reclamos de justicia vuelven a ocupar el espacio público.
El 24 de marzo no es una fecha más. Es un día en el que la Argentina revisa su pasado más doloroso, pero también reafirma un compromiso colectivo: sostener la memoria para evitar que la historia vuelva a repetirse. Porque si bien la memoria duele, el olvido, como han señalado las víctimas y sus familiares, abre la puerta a la repetición.

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