¿Senado, afuera? La letra chica del plan libertario en la Provincia
Mariana Portilla
La discusión sobre el tamaño del Estado y la eficiencia política en la provincia de Buenos Aires sumó un nuevo capítulo con una jugada que, más que técnica, es profundamente política. La Libertad Avanza decidió poner sobre la mesa una reforma estructural: eliminar el Senado bonaerense y concentrar todo el poder legislativo en una sola Cámara.
La iniciativa no solo reabre un debate histórico, sino que también deja al descubierto una estrategia de fondo: instalar un cambio de reglas de juego que trascienda la coyuntura y proyecte al espacio hacia 2027.
El encargado de formalizar la propuesta fue el diputado provincial Héctor Gay, exintendente de Bahía Blanca, en línea con el armado bonaerense que conduce Sebastián Pareja. El proyecto propone declarar la necesidad de una reforma parcial de la Constitución provincial para modificar la estructura del Poder Legislativo.
El eje es claro: pasar de un sistema bicameral —con Senado y Diputados— a uno unicameral, concentrando en un solo cuerpo todas las funciones parlamentarias.
Para avanzar, la iniciativa plantea convocar a una Convención Reformadora que tendría un plazo máximo de 120 días para sesionar y aprobar los cambios con mayoría agravada. Además, el Ejecutivo debería convocar a elecciones de convencionales en un plazo similar, respetando la actual representación por secciones electorales.
Qué cambiaría si se elimina el Senado
Actualmente, la Legislatura bonaerense está compuesta por 92 diputados y 46 senadores. El proyecto libertario busca unificar esa estructura en una sola Cámara, eliminando la doble instancia de debate y sanción de leyes.
Según sus impulsores, el nuevo esquema permitiría: agilizar el tratamiento de proyectos, reducir la duplicación de estructuras administrativas, disminuir la planta política y técnica, y transparentar la responsabilidad legislativa.
En términos operativos, implicaría un rediseño completo del circuito parlamentario, desde las comisiones hasta la aprobación de pliegos y leyes.

En los fundamentos, La Libertad Avanza plantea que la provincia mantiene una “estructura elefantiásica” que no se traduce en mejores leyes, sino en mayores costos para el Estado.
El foco está puesto en la duplicación de áreas: asesorías, secretarías, comisiones y personal que hoy funcionan en ambas cámaras. La eliminación del Senado, sostienen, permitiría reducir ese gasto y avanzar hacia un esquema más eficiente. Además, se apoyan en antecedentes de otras provincias como Córdoba, San Luis y Tucumán, que ya funcionan con sistemas unicamerales.
Más que un cambio técnico: impacto político y territorial
Sin embargo, el debate excede la cuestión presupuestaria. La posible eliminación del Senado implicaría alterar el equilibrio político y territorial en la provincia más grande del país.
El sistema bicameral actual permite una representación diferenciada entre población y territorio. Suprimir una de las cámaras obliga a rediscutir cómo se expresan las distintas regiones, especialmente en una provincia con fuertes asimetrías entre el conurbano y el interior.
Ahí aparece uno de los principales focos de resistencia: el riesgo de que se diluya la representación de minorías o de distritos menos poblados.

Antecedentes: una reforma que ya tuvo varios intentos
Aunque La Libertad Avanza busca instalar la unicameralidad como una novedad, lo cierto es que el debate viene atravesando a la política bonaerense desde hace años, con propuestas concretas —y muy distintas entre sí— que muestran que no hay un único modelo posible.
En 2022, la entonces senadora provincial Nidia Moirano impulsó un proyecto que no solo planteaba la eliminación de una de las cámaras, sino también una reducción del tamaño del sistema político en su conjunto. Su iniciativa incluía menos legisladores provinciales y una baja en la cantidad de concejales en los municipios, en línea con un enfoque de ajuste institucional más amplio.
En paralelo, el exdiputado Fabio Britos avanzó con una propuesta que iba todavía más lejos en términos de rediseño político. Además de la unicameralidad, proponía eliminar las elecciones de medio término, lo que implicaba modificar el ritmo electoral y concentrar las disputas políticas en ciclos más largos.
Un año después, en 2023, el entonces senador Marcelo Daletto presentó uno de los esquemas más elaborados. Su proyecto no buscaba reducir drásticamente la cantidad de legisladores, sino reorganizar el sistema: planteaba mantener un total de 138 representantes —la suma actual de diputados y senadores— pero integrados en una única Cámara.
La clave de su iniciativa estaba en el criterio de representación: combinar una lógica poblacional con otra territorial. De ese modo, intentaba resolver uno de los principales dilemas de la unicameralidad: cómo equilibrar el peso del conurbano con la voz del interior.
Ese punto expone una tensión central del debate. Mientras algunos proyectos priorizan la eficiencia y el recorte del gasto, otros ponen el foco en preservar equilibrios políticos y territoriales.
En ese sentido, la propuesta de La Libertad Avanza se diferencia en un aspecto clave: no detalla aún con precisión cómo se reconfigurará esa representación en un esquema unicameral, lo que deja abierta una discusión determinante.

El verdadero objetivo: instalar agenda rumbo a 2027
Con una representación minoritaria en ambas cámaras, La Libertad Avanza no cuenta hoy con los votos necesarios para impulsar una reforma constitucional. Sin embargo, el movimiento parece responder a otra lógica: instalar el tema en la agenda pública, tensionar al resto de las fuerzas políticas y construir una bandera de campaña.
En ese marco, la unicameralidad se suma a otras propuestas del espacio, como la Boleta Única de Papel y el fin de las reelecciones indefinidas, en un paquete que apunta a redefinir el sistema político bonaerense.
Lejos de ser un debate cerrado, la iniciativa abre una discusión de fondo: no solo cuánto cuesta la política, sino cómo se organiza el poder en la provincia de Buenos Aires.

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