Massa reaparece con intendentes y mueve el tablero del peronismo bonaerense
Pamela Orellana


Un partido de fútbol en San Vicente terminó convirtiéndose en algo más que una postal dominguera. La escena —con intendentes jóvenes, referentes del massismo y la aparición calculada de Sergio Massa— empezó a reconfigurar el mapa interno del peronismo bonaerense en un momento donde las definiciones hacia 2027 empiezan a acelerarse.
El encuentro se jugó en el predio Padre Mujica y enfrentó a un equipo integrado por intendentes como Federico Otermín (Lomas de Zamora), Federico Achával (Pilar), Gastón Granados (Ezeiza) y Nicolás Mantegazza (San Vicente), contra otro con fuerte presencia del Frente Renovador, encabezado por Sebastián Galmarini y con dirigentes como Juan Andreotti (San Fernando). El resultado fue anecdótico —4 a 1, con Otermín como figura—, pero la foto posterior fue todo menos casual.
Massa no jugó, pero apareció en el momento justo. Saludó, se mostró cercano y compartió largas charlas con los intendentes. A diferencia de sus últimas intervenciones públicas —ligadas a marchas de alto consenso social—, esta vez habilitó una imagen explícitamente política. Después, todos se trasladaron a la histórica Quinta de San Vicente, donde el asado terminó de sellar una cumbre que dejó más preguntas que respuestas.
Intendentes en movimiento y la carrera por la Provincia
El grupo que se mostró en San Vicente no es menor en términos territoriales. Lomas de Zamora, Pilar, Merlo, San Fernando y San Vicente concentran un caudal electoral que, sumado, supera al de varias provincias. En ese esquema, los intendentes empiezan a jugar un rol determinante en la discusión por la sucesión de Axel Kicillof.
Lo novedoso es que varios de los protagonistas no responden directamente ni al Movimiento Derecho al Futuro del gobernador ni a La Cámpora, aunque mantienen vínculos con distintos sectores del peronismo. Esa autonomía relativa alimenta la idea de un espacio en construcción, con capacidad de incidir en la definición de candidaturas.

Dentro de ese armado empiezan a perfilarse nombres. La coincidencia en cancha de Otermín y Achával —dos dirigentes que hasta ahora no se mostraban juntos— fue leída como un gesto político. Ambos aparecen en el radar como posibles aspirantes a la gobernación.
También orbitan otras figuras del peronismo bonaerense: desde Jorge Ferraresi y Julio Alak en el esquema más cercano al gobernador, hasta Mayra Mendoza y Mariel Fernández por el kirchnerismo, sin dejar de lado al ministro Gabriel Katopodis.
El massismo, por su parte, no se queda afuera de esa discusión. La presencia de Andreotti y Galmarini refuerza la idea de que ese sector quiere tener peso propio en la definición bonaerense. En paralelo, aparece la figura de Julián Álvarez, intendente de Lanús, cuya participación en el partido sumó otro matiz a la foto.
Massa, entre el armado nacional y las señales políticas
La reaparición del ex ministro se da en un contexto particular. En las últimas semanas, Massa venía sosteniendo un perfil bajo pero activo, con reuniones reservadas con gobernadores, legisladores e intendentes. Su estrategia, según coinciden en su entorno, es priorizar la construcción de un esquema nacional antes que disputar cargos de manera inmediata.
De hecho, hasta ahora había dado señales de correrse de la pelea por la gobernación bonaerense, promoviendo en cambio dirigentes propios dentro de ese tablero. Sin embargo, su presencia en San Vicente reavivó las especulaciones sobre su futuro político. En el peronismo no descartan que vuelva a competir por la Presidencia, mientras otros lo imaginan jugando en la Provincia.
El movimiento también se explica por el cambio de clima político. En distintos sectores del peronismo empieza a instalarse la idea de que el escenario electoral de 2027 está más abierto de lo que se creía meses atrás. El desgaste del gobierno nacional y los indicadores sociales y económicos en el conurbano alimentan esa percepción.
“En el peronismo empieza a crecer la idea que tal vez se pueda ganarle a Milei el año que viene y eso los activa a todos”, sintetizó un dirigente bonaerense con acceso a las conversaciones.
En ese contexto, Massa busca posicionarse como articulador de un espacio más amplio. La consigna que repiten cerca suyo apunta a evitar fracturas internas y ampliar la base política. La idea de “guardar los rifles sanitarios” aparece como una señal hacia adentro, en un peronismo atravesado por múltiples liderazgos.
La escena de San Vicente dejó en evidencia que, más allá del discurso de unidad, la carrera por el poder ya está en marcha. Y que, incluso sin ponerse los botines, Massa sigue siendo un actor central en esa disputa.

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