Massa 2027: activo en las sombras, baja la pelea bonaerense y confía en vencer a Milei
Mariana Portilla
Sergio Massa volvió a meterse de lleno en la reorganización del peronismo con la mirada puesta en 2027. Aunque mantiene un perfil bajo, el exministro de Economía intensificó en las últimas semanas las reuniones con gobernadores, intendentes y legisladores, en un intento por ordenar al espacio y construir una alternativa competitiva frente a Javier Milei.
En ese esquema, tomó una decisión clave: correrse, por ahora, de la discusión por la sucesión en la provincia de Buenos Aires. Mientras distintos nombres empiezan a posicionarse para esa pelea, Massa prefiere concentrarse en el armado nacional y en la construcción de un frente más amplio.
Según reconstruyen dirigentes de su entorno, su prioridad no pasa hoy por una candidatura inmediata sino por algo previo: la construcción de un “instrumento político” que ordene al espacio. La premisa es clara: sin reglas, sin acuerdos básicos y sin una narrativa común, no hay posibilidad de volver al poder.
La provincia, en segundo plano
En medio de la danza de nombres para la sucesión bonaerense de Axel Kicillof, Massa tomó distancia de una eventual candidatura a gobernador. En cambio, promueve figuras propias dentro del esquema provincial. El nombre que más resuena es el del intendente de San Fernando, Juan Andreotti, a quien en su entorno destacan como un dirigente joven, con gestión y potencial electoral.
La estrategia también incluye delegar el armado bonaerense en dirigentes de confianza como Alexis Guerrera, Malena Galmarini, Sebastián Galmarini y Rubén Eslaiman, mientras el propio Massa se concentra en el plano nacional.

Uno de los ejes centrales del planteo de Massa es terminar con las divisiones internas que, según su diagnóstico, debilitaron al peronismo en los últimos años. En su entorno lo sintetizan con una frase contundente: “Guardar los rifles sanitarios”.
La idea apunta a eliminar vetos cruzados y ampliar la base política. “Basta de decir ‘este no, este no’. Todos tenemos historia”, repiten cerca suyo. El objetivo es construir un frente amplio que incluya sectores diversos, incluso dirigentes que en el pasado estuvieron enfrentados.
En esa lógica, aparecen referencias a experiencias internacionales. El caso de Brasil es el más citado: la fórmula de Luiz Inácio Lula da Silva con Geraldo Alckmin, un ex adversario político, como ejemplo de pragmatismo para alcanzar el poder.

Otro punto clave en la visión del líder del Frente Renovador es que el peronismo debe reformular su propuesta. No alcanza, sostienen, con un programa de gobierno tradicional.
El diagnóstico incluye una autocrítica profunda: el peronismo ya no es el movimiento dominante en términos electorales. “Hoy el principal espacio político es el antiperonismo”, reconocen en su entorno. Ese dato obliga, según su mirada, a repensar la estrategia.
La lectura sobre Milei y el escenario social
En paralelo, el massismo sigue de cerca la evolución del gobierno de Javier Milei. Consideran que el Presidente atraviesa un momento de debilidad, con una creciente desconexión respecto de las demandas sociales.
Sin embargo, advierten que ese desgaste no garantiza una recuperación automática del peronismo. La clave está en ofrecer una alternativa concreta y creíble.
El análisis se apoya también en la situación económica y social. Intendentes del conurbano alertan por el aumento de la demanda de asistencia, la caída del consumo y el deterioro del empleo. A eso se suma el impacto del ajuste fiscal en las provincias, especialmente en Buenos Aires, donde denuncian deudas millonarias del Estado nacional.
Hoy más que nunca, la unidad es la fuerza para sostener a la Patria.
— Sergio Massa (@SergioMassa) October 26, 2025
Con esperanza, votemos por una Argentina con trabajo, educación y salud de calidad. pic.twitter.com/pt39jFqohY
En este contexto, y de cara al futuro, Massa plantea la necesidad de ordenar la competencia interna. En su entorno relativizan el rol de las PASO como solución automática y proponen avanzar en acuerdos previos que eviten conflictos destructivos.
El objetivo es evitar episodios como la interna bonaerense de 2015, que dejó heridas profundas. “Tiene que haber reglas para que no se destruyan entre sí”, explican. En ese marco, la idea de un “pacto de no agresión” aparece como condición indispensable para sostener la unidad en un escenario de múltiples liderazgos.
Aunque descartan de plano una postulación a la gobernación, cerca de Massa no cierran la puerta a una candidatura presidencial. El propio dirigente deja abierta esa posibilidad, aunque sin urgencias.
Por ahora, su rol es otro: el de armador, interlocutor y estratega en un peronismo que busca reconfigurarse. Un espacio que, entre tensiones y reacomodamientos, empieza a delinear su hoja de ruta para volver a disputar el poder.

El pacto impensado que puede cambiar las reglas del juego en Buenos Aires

Operativo unidad: el peronismo, entre la necesidad y la desconfianza

Desdoblar o no: la jugada que puede redefinir el poder real en la Provincia

Se recalienta la discusión: los motivos detrás del “no” de la Provincia a la VTV de Milei



El kicillofismo acelera su despliegue nacional con anclaje territorial y discurso federal

Tras una semana de paros, cómo sigue el plan de lucha en las universidades nacionales

Una encuesta marca una nueva caída en la imagen de Javier Milei

Tras una semana de paros, cómo sigue el plan de lucha en las universidades nacionales



