El movimiento silencioso de Massa que impacta en la interna y en el plan de Kicillof
Pamela Orellana
Mientras Axel Kicillof acelera su proyección nacional, el otro gran actor del peronismo empieza a ordenar su estrategia: Sergio Massa decidió correrse —al menos por ahora— de la carrera por la gobernación bonaerense, pero no del tablero político. Su jugada combina dos movimientos simultáneos: impulsar un candidato propio en la Provincia y mantenerse competitivo en el plano nacional.
El líder del Frente Renovador les transmitió a sus dirigentes que no tiene intención de disputar la sucesión de Kicillof en 2027, pese a que su nombre había sido instalado por intendentes y dirigentes del espacio. Sin embargo, el repliegue es parcial: en privado, no descarta volver a pelear por la Presidencia, incluso con la posibilidad de postergar esa ambición hasta 2031.
Un armado propio en la Provincia
Lejos de retirarse, Massa busca incidir en la discusión bonaerense con un candidato propio. El nombre que empieza a posicionar es el del intendente de San Fernando, Juan Andreotti, a quien en el massismo describen como una figura joven, con gestión y proyección electoral.
La decisión impacta en una interna que ya está en ebullición. En el peronismo circulan nombres como Mariel Fernández, Federico Otermín, Federico Achával, Gustavo Menéndez o Julio Alak, además de dirigentes del gabinete bonaerense como Gabriel Katopodis y Carlos Bianco.
En ese contexto, la jugada de Massa no es menor: busca asegurarse representación en una mesa donde nadie tiene la lapicera asegurada. La Provincia, que concentra cerca del 40% del padrón electoral, aparece como el territorio decisivo de cara al 2027.

Reuniones, estrategia y crítica al modelo
Desde sus oficinas sobre avenida Libertador, Massa despliega una intensa agenda política. Recibe gobernadores, intendentes y legisladores, y mantiene diálogo tanto con Cristina Fernández de Kirchner como con Kicillof. Su rol, por ahora, es el de articulador.
En esas reuniones, insiste en la necesidad de construir un frente amplio. “Hay que dejar de usar el rifle sanitario”, repite, en referencia a quienes promueven un armado cerrado. La premisa es clara: sumar volumen político antes que discutir candidaturas.
El diagnóstico del massismo sobre la situación social y económica es crítico. Según transmiten a los intendentes, el gobierno de Javier Milei atraviesa su momento más complejo desde la asunción, con señales de deterioro en variables sensibles como el empleo, el acceso a la vivienda y el peso de los servicios sobre los ingresos.
En los municipios —especialmente en el conurbano— aseguran que crece la demanda social. Un intendente de la Quinta sección, por ejemplo, pasó de repartir menos de 200 bolsones de alimentos a más de 350 en una localidad de 30 mil habitantes. La presión también se siente en distritos del interior bonaerense.
Entre la unidad y la disputa interna
Massa observa con atención el proceso de reconfiguración del peronismo. Mientras el MDF de Kicillof avanza en su armado nacional y otros sectores exploran alianzas, el Frente Renovador intenta evitar la fragmentación.
El exministro advierte sobre el cambio en el clima político: “La gente vota para adelante”, les dijo a sus interlocutores, al tiempo que remarcó que hoy “el movimiento más grande de la Argentina es el antiperonismo”. La definición implica un desafío estratégico: construir una propuesta que supere la identidad tradicional del espacio.
En esa línea, toma como referencia la experiencia del Partido de los Trabajadores en Brasil, que logró articular un frente amplio para que Luiz Inácio Lula da Silva derrotara a Jair Bolsonaro en 2022. Esa lógica de alianzas —incluso con sectores que tuvieron diferencias— aparece como un modelo a replicar.
El propio Massa también puso límites a la ansiedad electoral. “Este es el año para discutir muchas cosas, sí, pero no la nuestra porque la gente nos va a matar”, sostuvo ante dirigentes bonaerenses, marcando que la prioridad debería estar en definir un programa y no en repartir candidaturas.
El factor mercado y la reconstrucción de confianza
Otro de los ejes que preocupa al massismo es la relación con el mundo económico. Puertas adentro reconocen que existe un problema de percepción: “Tenemos un problema importante si el mercado celebra nuestra derrota”, deslizan.
El objetivo, entonces, es reconstruir confianza en sectores empresariales sin resignar identidad política. “Hay que tomarse el trabajo de ir a ese mundo y explicar que no es así”, plantean desde la mesa chica.
En paralelo, el Frente Renovador impulsa la idea de crear un mecanismo “ordenador” dentro del peronismo, que permita definir reglas claras para la competencia interna sin depender necesariamente de las PASO. La intención es evitar tensiones descontroladas y llegar a 2027 con un esquema competitivo.
Mientras tanto, Massa mantiene su perfil bajo en lo público, pero activo en la rosca política. Su nombre sigue orbitando en todas las conversaciones. Y aunque hoy se corre de la Provincia, nadie en el peronismo se anima a descartarlo de la pelea grande.

“Puede haber consecuencias”: advierten represalias contra Argentina por su postura global

Jet privado, facturas y dudas: la Justicia avanza sobre los viajes de Adorni


Caso $Libra: Taiano se justificó y habló de una "causa compleja"


¿Todos los caminos conducen a Axel? Gobernadores fortalecen su proyección para 2027

La arriesgada estrategia de Macri para 2027: candidato propio para presionar a Milei y dividir el voto

“No podemos naturalizar el freno de la obra pública”: Katopodis cruza a Milei y convoca al interior bonaerense

Una encuesta marca una nueva caída en la imagen de Javier Milei

Alessandro, Gaute, Garate y Salomón encabezan ranking de imagen positiva en sus secciones electorales





