El pacto impensado que puede cambiar las reglas del juego en Buenos Aires
Pamela Orellana
La discusión por las reglas electorales en la provincia de Buenos Aires dejó de ser un debate técnico para convertirse en una negociación política de alto impacto. En el entorno del gobernador Axel Kicillof admiten que existe una hipótesis en análisis: avanzar con la implementación de la Boleta Única de Papel (BUP) a cambio de habilitar las reelecciones indefinidas para intendentes y legisladores.
El interlocutor de ese eventual acuerdo es Sebastián Pareja, armador de La Libertad Avanza en territorio bonaerense. Aunque no hay definiciones públicas ni conversaciones formalizadas, en segundas líneas del gabinete provincial reconocen que el tema circula con creciente interés.
El esquema no es nuevo. Ya había empezado a discutirse a comienzos de año dentro de las bancadas libertarias. Ahora, el dato político es que también empieza a tomar volumen dentro del oficialismo provincial, donde la presión de los intendentes y el horizonte electoral 2027 obligan a recalcular estrategias.
Sin embargo, el principal obstáculo no está afuera sino adentro: Kicillof no puede garantizar los votos del peronismo en la Legislatura. La fragmentación interna —con La Cámpora, el massismo y los intendentes jugando sus propias cartas— convierte cualquier negociación en una apuesta incierta.
Reelecciones indefinidas: la presión territorial que empuja el debate
El trasfondo de la discusión es claro: si la ley vigente no se modifica, al menos 82 intendentes no podrán competir en 2027. El dato impacta de lleno en el peronismo, que gobierna la mayoría de los municipios y ve amenazada su estructura territorial.
Intendentes clave ya blanquearon su postura. Jorge Ferraresi fue directo: “Hay que asegurar las 70 intendencias peronistas”. En la misma línea, el jefe comunal de Bragado, Sergio Barenghi, planteó a GRUPOLAPROVINCIA.COM: “La gente debe poder elegir”.
El argumento se repite: la ley sancionada en 2016 durante la gestión de María Eugenia Vidal —con impulso del Frente Renovador— limita la voluntad popular más que ordenar el sistema político. Pero del otro lado, el massismo mantiene una postura firme en defensa de la alternancia. “No son imprescindibles, muchachos”, lanzó la diputada Marina Salzmann, en un mensaje que complica cualquier intento de reforma.

Kicillof queda así en una encrucijada. Necesita a los intendentes como base de sustentación política, pero avanzar con la reforma implica abrir un conflicto interno y asumir costos en términos de discurso público.
Boleta Única: el activo libertario que reconfigura la negociación
Para La Libertad Avanza, la Boleta Única es una bandera central. Consideran que el sistema actual favorece a las estructuras tradicionales y que su implementación cambiaría las reglas del juego de manera transversal.
Dirigentes opositores insisten en esa línea. Desde el radicalismo, Maximiliano Abad calificó la experiencia reciente como “un éxito”, mientras que desde el PRO, Pablo Petrecca habló de una herramienta “revolucionaria”. Incluso dentro del oficialismo nacional de Javier Milei empujan para acelerar el debate.
Pero no todas son coincidencias. Desde Unión por la Patria, Sebastián Galmarini cuestionó el sistema y lo definió como una “experiencia extraña”, al señalar dificultades en la comunicación electoral y advertir sobre un aumento del ausentismo.
En ese contexto, el eventual acuerdo aparece como un intercambio político clásico: los libertarios obtendrían un cambio estructural en el sistema electoral, mientras que el peronismo aseguraría la continuidad de sus liderazgos territoriales.
Aun así, en el mundo libertario predominan las dudas. Un diputado del espacio fue cauto: “Hoy no existen conversaciones serias sobre el tema. Si aparece un planteo real y serio, nosotros estamos para escuchar”.
El dilema no es menor: apoyar las reelecciones indefinidas implica respaldar una medida que el propio discurso libertario cuestiona como parte de los privilegios de la “casta”. Pero al mismo tiempo, avanzar con la Boleta Única representa un objetivo estratégico de mayor alcance.
En paralelo, otro factor entra en juego: la implementación de la BUP podría eliminar la necesidad de desdoblar las elecciones provinciales. Con un sistema unificado, votar el mismo día cargos nacionales y provinciales dejaría de presentar obstáculos técnicos, modificando el calendario electoral y la lógica de campaña.
El escenario sigue abierto y condicionado por múltiples variables: la interna del peronismo, la estrategia nacional de Milei, la presión de los intendentes y la falta de interlocutores claros en la Legislatura. Mientras tanto, el debate por las reelecciones y la Boleta Única se consolida como el eje que ordena —y tensiona— toda la política bonaerense rumbo a 2027.

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