La CGT se reúne y define su estrategia contra la reforma laboral
A días del tratamiento de la reforma laboral en el Senado, la Confederación General del Trabajo (CGT) se encamina a una definición clave. Este viernes a las 11, el Consejo Directivo de la central obrera se reunirá en la histórica sede de Azopardo para evaluar una posible escalada del conflicto, que podría incluir movilizaciones y un paro general contra el proyecto impulsado por el gobierno de Javier Milei.
La convocatoria contará con la participación de más de cincuenta organizaciones gremiales y se produce en un contexto de creciente tensión política y sindical, con el oficialismo presionando para acelerar los cambios en el régimen laboral durante las sesiones extraordinarias.
“No vamos a permitir que este proyecto avance tal como está”
En la antesala del encuentro, el co-secretario general de la CGT, Cristian Jerónimo, fue categórico al fijar la postura del sector más duro de la conducción sindical. “No vamos a permitir que este proyecto avance tal como está”, afirmó en un comunicado difundido en las últimas horas.
Jerónimo calificó la iniciativa oficial como una “reforma maliciosa” y sostuvo que, lejos de modernizar el mundo del trabajo, elimina derechos individuales y colectivos conquistados por los trabajadores. En ese marco, la central analiza herramientas legales, políticas y sindicales para intentar frenar el avance de la reforma libertaria.
Debate interno entre negociación y confrontación
La reunión de Azopardo expone, una vez más, las diferencias internas dentro de la CGT sobre cómo enfrentar al Gobierno. Un sector de la conducción, identificado con dirigentes como Héctor Daer y Gerardo Martínez, apuesta a mantener canales de diálogo con gobernadores y senadores para introducir modificaciones técnicas al proyecto durante el debate parlamentario.
Desde esta mirada, la estrategia pasa por incidir en el Senado y morigerar los puntos más conflictivos de la reforma, evitando una confrontación directa que derive en un conflicto de alto impacto.
La presión del ala más combativa
En la vereda opuesta, un sector más combativo, con fuerte presencia de gremios del transporte y dirigentes como Pablo Moyano, sostiene que las negociaciones no alcanzan. Con el respaldo de las dos CTA, reclaman medidas de fuerza inmediatas, incluido un paro nacional, para frenar lo que consideran un retroceso histórico en materia de derechos laborales.
Para este espacio, la CGT debe volver a ocupar un rol central en la calle y no limitar su accionar al plano institucional.
Antecedentes y una decisión con impacto político
La central obrera cuenta con antecedentes de paros generales y movilizaciones que, en momentos críticos, resultaron determinantes para frenar intentos de flexibilización laboral. La definición que surja de la reunión no solo marcará la estrategia sindical inmediata, sino también el rol político que la CGT asumirá frente al Gobierno.
Si prevalece la línea de la confrontación, la reforma laboral podría enfrentar un escenario de conflictividad social creciente en plena discusión parlamentaria. Si, en cambio, se impone la vía negociadora, la disputa se trasladará de lleno al Senado, donde el oficialismo busca los votos para avanzar con uno de los ejes centrales de su programa de reformas.