Paro general y crisis industrial: el Gobierno calcula pérdidas mientras suma frentes abiertos
El paro general de 24 horas convocado por la Confederación General del Trabajo (CGT) comenzó a la medianoche de este jueves 19 de abril y marca el cuarto paro nacional contra el Gobierno de Javier Milei desde el inicio de su mandato. Es, además, el número 48 desde el retorno de la democracia.
En el Ministerio de Economía estiman que la huelga provocará una pérdida cercana a USD 575 millones, aunque la cifra está sujeta al nivel de acatamiento. Según fuentes oficiales, el cálculo “da aproximadamente USD 575 millones, asumiendo un acatamiento promedio de entre 30% y 50%, según la actividad”.
La medida se realiza en rechazo a la reforma laboral que impulsa el oficialismo y en medio de un escenario de tensión política y económica que incluye la falta de dictamen en la Cámara de Diputados para tratar el proyecto.
Reforma laboral y crisis industrial
La CGT logró alinear a sus sindicatos más importantes para garantizar un alto acatamiento. La central obrera vinculó la convocatoria con el cierre de empresas y la caída de la actividad fabril.
Según fuentes sindicales, en los últimos dos años cerraron más de 21.000 empresas y se perdieron alrededor de 300.000 puestos de trabajo. El caso más reciente es el de FATE, la principal fábrica de neumáticos del país, que anunció el cierre de su planta en Buenos Aires y el despido de más de 900 trabajadores.
La CGT responsabilizó al Ejecutivo por el cierre y lo presentó como una muestra del “fracaso del plan económico del Gobierno”. En su comunicado, la central describió la clausura de FATE como una señal de alerta para el sector manufacturero y sostuvo que la reforma laboral pone en riesgo derechos y podría profundizar la pérdida de empleo.
Representantes sindicales definieron el paro como una herramienta legítima para defender el trabajo y las condiciones laborales frente a lo que consideran un deterioro productivo.
El factor transporte y la presión oficial
Uno de los puntos centrales del impacto económico es el funcionamiento del transporte. El antecedente del paro del 10 de abril de 2025 mostró que, con colectivos circulando, el costo fue de USD 194 millones, equivalente al 6,4% del PBI diario. Sin transporte, los modelos técnicos estimaron que la pérdida habría ascendido a USD 539 millones.
El economista Martín Álvarez, coordinador del Instituto de Economía de la UADE, explicó: “Nosotros siempre calculamos, más o menos, que un paro general así anda en quinientos millones de dólares, entre quinientos y seiscientos millones”.
Y agregó: “El problema es cuando hay o cuando no hay colectivos. Por lo que estuve viendo, no va a haber colectivos, así que sí andará entre quinientos y seiscientos millones. Es más o menos lo que calculamos nosotros siempre, de pérdida de actividad en cada paro”.
En este contexto, el Gobierno presiona para que la Unión Tranviarios Automotor (UTA) no adhiera, bajo el argumento de que está vigente la conciliación obligatoria. Desde el Ministerio de Capital Humano señalaron que, de sumarse a la medida, el gremio podría enfrentar la quita de la personería jurídica. En el sindicato que conduce Roberto Fernández guardan silencio.
Servicios afectados
Con el inicio del paro, se prevé afectación en distintos servicios y transportes, en línea con el nivel de adhesión de los gremios. La medida se presenta como un contundente rechazo a la reforma laboral y como una demostración de fuerza sindical en un momento de alta conflictividad.
El nivel de impacto final dependerá de la adhesión efectiva en cada sector, especialmente en transporte y actividades estratégicas para la producción y el comercio.
Milei en Washington
Mientras el paro se desarrolla en el país, Javier Milei arribó a Washington, donde participará del primer encuentro de la Junta de la Paz, el organismo multilateral creado por Donald Trump en enero.
Está previsto que el Presidente regrese a Buenos Aires una vez finalizada la actividad y que vuelva a viajar a Estados Unidos el 7 de marzo para asistir a una cumbre de presidentes latinoamericanos convocada por Trump en Miami.
El contraste entre la agenda internacional del mandatario y el cuarto paro general en su contra subraya el clima de confrontación interna. De un lado, el Gobierno insiste en avanzar con la reforma laboral; del otro, la CGT expone cifras de empresas cerradas, despidos y caída de la actividad como argumento central de su rechazo.
La jornada no solo pondrá a prueba la capacidad de movilización sindical, sino también el diagnóstico oficial sobre el nivel de adhesión y el costo económico real de la protesta.