Morosidad en créditos: récord histórico en familias y aumento sostenido en pymes
La morosidad en los créditos a las familias argentinas alcanzó niveles que no se veían en más de dos décadas. Según datos recientes del Banco Central de la República Argentina (BCRA) y de consultoras privadas, los hogares con atrasos en sus pagos de préstamos superan el 10% en promedio y llegan al 27% en entidades no financieras, como fintech y tarjetas de supermercados.
La combinación de salarios estancados, tasas de interés elevadas y mayor endeudamiento para compensar la caída del poder adquisitivo genera un escenario crítico que preocupa a especialistas y entidades financieras.
La mora familiar se dispara y supera los registros históricos
En diciembre de 2025, la mora de los hogares llegó al 9,3%, más del triple del 2,5% registrado a fines de 2024. Un mes después, en enero de 2026, alcanzó el 10,6%, según la consultora 1816, el nivel más alto desde los primeros años posteriores al fin de la convertibilidad.
La situación es aún más grave fuera del sistema bancario: los préstamos otorgados por entidades no financieras presentan irregularidades en más de una de cada cuatro operaciones, con tasas efectivas anuales (TEA) que podrían alcanzar el 150% real en algunos casos.
“El crecimiento de la mora responde a tasas de interés activas que se mantienen elevadas —la TNA promedio de los préstamos personales fue de 69% en febrero— en un contexto de salarios estancados o en retroceso”, explica la consultora LCG.
Para el director asociado de Eco Go, Sebastián Menescaldi, “la tasa de interés real hoy es positiva y los créditos no se licuan. En un contexto de baja de ingresos, las familias tomaron créditos por demás”.
El nivel de endeudamiento promedio también se disparó: pasó de equivaler a 1,5 salarios a mediados de 2024 a 2,5 sueldos hacia fines del año pasado. Según estimaciones del Banco Provincia (Bapro), cerca de una de cada cuatro personas con deuda enfrenta dificultades para cumplir con sus obligaciones, más del doble del porcentaje observado sobre el total de la cartera.
Financiamiento y desigualdad entre entidades
El número de adultos con financiamiento aumentó un 8% en 2025, sumando unos 1,6 millones de nuevos deudores. La distribución muestra diferencias según el canal: quienes solo mantienen deuda en bancos disminuyeron un 4%, mientras que los que solo usan entidades no financieras crecieron un 18%. Además, la cantidad de personas con obligaciones simultáneas en ambos tipos de entidades subió un 29%.
Desde el Bapro advierten que “de cara a 2026, el panorama para el ingreso disponible seguirá siendo desafiante. La desinflación continuará apoyándose en la moderación salarial como principal ancla nominal, mientras que cumplir con la meta fiscal implicará un mayor peso de los precios regulados dentro del gasto de los hogares”.
Empresas: la morosidad también avanza, pero de manera desigual
Aunque la situación en empresas no alcanza los niveles de los hogares, los indicadores muestran tensiones crecientes. La tasa de créditos comerciales irregulares llegó al 2,8% en enero de 2026, frente al 0,7% del mismo período de 2025, según la consultora Analytica.
La irregularidad se concentra en pequeñas y medianas empresas (pymes), que presentan un 4% de mora, mientras que las grandes compañías se mantienen en 0,9%, beneficiadas por mejores herramientas de gestión y acceso a financiamiento.
Los sectores más afectados incluyen la construcción (6,1%), servicios profesionales (4,5%), hoteles y restaurantes (4%) y ciertas ramas de la industria manufacturera, como confección (7,7%) y muebles (7,9%).
Federico Zerba, economista de IES Consultores, subraya que “las cifras más preocupantes se ven en rubros asociados al consumo, además de la construcción, mientras que grandes empresas o industrias como hidrocarburos, minería y agro muestran resultados más estables”.
El aumento de la morosidad empresarial también refleja la volatilidad de las tasas: los adelantos a empresas llegaron a promediar más del 70% de TNA entre agosto y octubre de 2025, luego bajaron al 30% y ya arrancaron 2026 por encima del 40%.
La tendencia general apunta a un endurecimiento de la política monetaria y a la persistencia de tasas reales positivas, lo que, sumado a ingresos familiares que no crecen, genera un contexto donde la mejora en la mora parece poco probable en el corto plazo. Menescaldi anticipa que “es difícil que los niveles de morosidad mejoren en el corto plazo”.