El abadismo mete presión en la disputa por el complejo de Chapadmalal y desafía el plan de Milei con una jugada universitaria
En medio del avance del Gobierno nacional para concesionar los históricos hoteles del complejo turístico de Chapadmalal por 30 años, el senador nacional Maximiliano Abad reactivó una jugada que tensiona tanto al oficialismo libertario como a sus socios locales: propone que una parte clave del predio pase a la órbita de la Universidad Nacional de Mar del Plata.
La iniciativa ya presentada en el Congreso de la Nación y ahora impulsada por el bloque UCR + Nuevos Aires en el Concejo Deliberante, busca reconvertir el espacio en un campus universitario con infraestructura académica y residencias estudiantiles.
El planteo no es nuevo, pero cobra fuerza en un contexto donde la administración de Javier Milei ya oficializó su intención de avanzar con capitales privados y cerrar definitivamente el capítulo del turismo social.
La avanzada radical en medio del plan libertario
El proyecto presentado por los concejales Ariel Bordaisco, Vilma Baragiola, Gabriela Azcoitía y Ricardo Liceaga Viñas plantea que el Estado nacional ceda parte del complejo para uso educativo. La propuesta apunta a disputar el sentido del predio frente al modelo de concesión que impulsa la Casa Rosada.
“El Estado no puede dejar en suspenso un activo estratégico como Chapadmalal. Hay una oportunidad concreta de transformarlo en un espacio de desarrollo educativo y científico, y eso requiere decisión política”, sostuvieron los ediles.
Y agregaron: “Mientras Mar del Plata necesita ampliar su capacidad educativa y generar nuevas oportunidades, no podemos permitir que un predio de esta escala quede sin un rumbo claro”.
El movimiento de Abad no es aislado. Ya en 2025 había planteado una salida similar cuando el Ejecutivo desafectó las unidades del área de Turismo.
Ahora, con el anuncio formal de la concesión a largo plazo, el radicalismo busca instalar una alternativa que combine desarrollo regional con control público, en contraposición a la lógica de privatización plena.
La jugada también se inscribe en la fuerte influencia que Abad mantiene en la Universidad Nacional de Mar del Plata, donde su estructura política fue determinante en los últimos procesos electorales internos. Ese vínculo le da volumen político a una propuesta que, de prosperar, modificaría de raíz el destino del complejo.
Distintas miradas en el oficialismo
La irrupción del radicalismo reaviva tensiones dentro del oficialismo marplatense, donde conviven libertarios, PRO, radicales y la Coalición Cívica. Mientras el intendente en uso de licencia Guillermo Montenegro respalda la llegada de inversión privada, otros sectores empiezan a explorar modelos alternativos.
En paralelo, desde el PRO ya habían acercado ideas propias. El dirigente Emiliano Giri promovió la creación de una “Corporación Urbanística Chapadmalal S.A.”, con el objetivo de replicar una lógica similar a Puerto Madero. A eso se suman versiones sobre posibles intereses empresarios en algunos de los hoteles, en un escenario donde todavía no hay definiciones concretas sobre el esquema final de concesión.
El trasfondo es una disputa más amplia sobre el modelo de desarrollo: turismo de alta gama con inversión privada, urbanización con lógica mixta o reconversión educativa con eje público. Cada alternativa implica actores distintos, tiempos diferentes y, sobre todo, impactos divergentes en el tejido social y económico de la región.
El factor social: trabajadores en alerta
Mientras la discusión política escala, puertas adentro del complejo crece la incertidumbre. Alrededor de 60 trabajadores dependen directamente de la unidad turística y advierten que la concesión podría dejar a todos sin empleo.
Desde la delegación local de UPCN describen un escenario de indefinición que se arrastra desde hace más de un año. “Hemos entrado en un futuro incierto desde marzo del año pasado. Hemos sido absorbidos por la Jefatura de Gabinete y el proceso de privatización todavía está en una especie de limbo”, señalaron.
El conflicto no es solo laboral. También pone en discusión el sentido histórico de Chapadmalal como emblema del turismo social, un modelo que el Gobierno nacional considera agotado. De hecho, los propios trabajadores denuncian que esa política ya se encuentra prácticamente paralizada.
En ese contexto, la propuesta de Abad introduce una variable distinta: no solo cuestiona la privatización, sino que intenta reconfigurar el uso del predio con un perfil académico y productivo. “Chapadmalal podría reconvertirse en un campus universitario que fortalezca el vínculo entre educación, producción y desarrollo regional”, afirmaron los concejales, al tiempo que advirtieron que eso permitiría consolidar el sector sur como un nuevo polo de innovación y formación.