“El peronismo puede ganar la Ciudad”: el kicillofismo acelera y mete presión en el PJ porteño
“Depende del peronismo que quiere ser opción de poder”. La frase de la legisladora porteña Berenice Iañez no fue un cierre más: condensó el espíritu de una movida política que empieza a mostrar volumen propio en la Ciudad de Buenos Aires. A días del acto en el Teatro Picadero, sus definiciones volvieron a poner en escena el objetivo de fondo: disputar el poder en un territorio históricamente adverso.
El desembarco de Axel Kicillof con el Movimiento Derecho al Futuro (MDF) no solo marcó un hito organizativo. También activó una dinámica interna que reordena al peronismo porteño y proyecta la figura del gobernador bonaerense más allá de los límites de la provincia.
El acto del pasado 19 de marzo, con presencia de dirigentes, organizaciones sociales, sindicales y referentes académicos, fue la formalización de una estrategia que venía gestándose hace más de un año. “Hace año y medio que venimos trabajando en la Ciudad”, remarcó Iañez, confirmando que no se trató de una irrupción improvisada.
En ese esquema, el MDF aparece como una herramienta de construcción política con doble objetivo: consolidar un espacio propio dentro del peronismo y proyectar una alternativa nacional frente al gobierno de Javier Milei y la gestión porteña de Jorge Macri.
Kicillof fue claro al marcar el tono: “Este no es un año de campaña, sino de construcción de un movimiento fuerte”. La definición no es menor. Busca despegarse de la lógica electoral inmediata para priorizar el armado territorial y programático, una estrategia que apunta directamente a 2027.
La apuesta por una Ciudad “productiva”
Las declaraciones recientes de Iañez profundizan esa línea. La legisladora no solo cuestionó los 20 años de gestión macrista en la Ciudad, sino que planteó la necesidad de una actualización doctrinaria del peronismo.
“El peronismo puede ganar la Ciudad de Buenos Aires”, afirmó sin rodeos, al tiempo que propuso pensar un modelo de “ciudad productiva” que rompa con la lógica centrada exclusivamente en los servicios.
Iañez también puso el foco en el componente programático del MDF: “La construcción de la fuerza no va a implicar solo qué dirigentes tenemos sino qué aporta desde un programa federal”.
Esa definición dialoga con el discurso de Kicillof, que insiste en reposicionar a la Ciudad como parte de un proyecto nacional más amplio. La idea de “pivotear entre lo nacional y lo local” aparece como un eje central para disputar en un territorio que suele nacionalizar el debate político.
Un movimiento que tensiona la interna
El crecimiento del MDF en CABA no ocurre en el vacío. Impacta de lleno en la interna del peronismo, donde conviven distintos liderazgos y estrategias. Figuras como Mariano Recalde y Leandro Santoro aparecen como referencias consolidadas, pero el armado de Kicillof introduce una nueva variable.
La pregunta que empieza a sobrevolar es quién tendrá la “lapicera” en el armado electoral de 2027. El MDF, con estructura propia y respaldo bonaerense, busca disputar ese lugar.
Iañez lo planteó en términos de equilibrio: la clave será “articular de manera armoniosa los distintos intereses”. Sin embargo, en la práctica, el crecimiento del espacio también implica una competencia interna por liderazgo y representación.
Al mismo tiempo, sectores vinculados a Máximo Kirchner mantienen su peso específico, lo que anticipa una puja que todavía está en etapa incipiente pero que promete escalar.