Macri acelera el “Próximo Paso” y empieza a probar un operativo retorno mientras Milei se desgasta entre internas y crisis
Mauricio Macri volvió a ocupar el centro de la escena política y ya no disimula su intención de reposicionar al PRO como alternativa propia para 2027, en un contexto donde el gobierno de Javier Milei empezó a acumular desgaste político, problemas económicos y conflictos internos.
La estrategia del expresidente combina actos partidarios, reconstrucción territorial, mensajes cada vez más críticos hacia la Casa Rosada y una decisión explícita: dejar de actuar como socio silencioso del oficialismo libertario.
El movimiento se aceleró en las últimas semanas. Mientras Milei atraviesa meses complejos y La Libertad Avanza enfrenta turbulencias internas, Macri activó una agenda federal con desembarcos en distintos puntos del país y un discurso orientado a recuperar la identidad amarilla.
El próximo 22 de mayo estará en Mendoza y el 28 encabezará otra actividad en la Ciudad de Buenos Aires junto a legisladores. Antes, este viernes, protagonizará una cumbre en Vicente López organizada por Soledad Martínez, una de sus dirigentes de mayor confianza.
La convocatoria bonaerense tiene un objetivo político preciso: mostrar volumen territorial frente al avance libertario. Bajo el lema “Próximo Paso Provincia de Buenos Aires”, el PRO reunirá concejales, dirigentes y referentes locales en el Club Centro Galicia de Olivos para exhibir estructura y capacidad de despliegue en el principal distrito electoral del país.
El PRO toma distancia de Milei
La ofensiva política estuvo acompañada por una serie de comunicados donde el partido endureció el tono contra el Gobierno. En redes sociales, el PRO publicó un mensaje dirigido “al argentino que pagó el costo del cambio y todavía espera”, en una clara alusión al deterioro económico y social que atraviesan amplios sectores de la población.
Antes, el espacio ya había apuntado contra “los que frenan el cambio desde adentro, con soberbia o pidiendo sacrificios que no están dispuestos a hacer”, una definición que dentro del macrismo nadie se esfuerza demasiado por disimular que apunta directamente al entorno presidencial.
Según pudo reconstruir este medio, el propio Macri empuja personalmente esta nueva etapa del partido y viene transmitiendo internamente la necesidad de “mantener el eje”, evitar oportunismos y prepararse para una eventual disputa presidencial en 2027.
“Estamos para que las cosas mejoren, para recuperar la capacidad de soñar. Donde gobernamos, la gente vive mejor”, sostuvo el expresidente en encuentros partidarios recientes.
La línea discursiva también se replicó en el interior. En Bariloche, durante la cumbre “Mirada federal para el Próximo Paso”, referentes nacionales y provinciales reforzaron la idea de que el PRO debe convertirse en “garante del cambio”. Allí participó, entre otros, Alfredo De Angeli, quien afirmó: “El país nos necesita involucrados; no podemos ser espectadores del cambio que nosotros mismos iniciamos”.
En el mismo encuentro, el gobernador de Chubut, Ignacio “Nacho” Torres, envió un mensaje grabado donde reclamó “una mirada amplia y federal que entienda las realidades de cada rincón de nuestra Patagonia”.
Empresarios, internas y señales de candidatura
El reposicionamiento de Macri no ocurre solamente en el plano partidario. En las últimas semanas también reaparecieron contactos con empresarios y figuras del llamado Círculo Rojo que observan con preocupación la relación cada vez más conflictiva entre Milei y sectores económicos tradicionales.
La reunión con Paolo Rocca, CEO de Techint y blanco frecuente de los ataques presidenciales, fue leída en el PRO como una señal política de peso. Cerca del expresidente aseguran que distintos actores económicos volvieron a pedirle que el partido amarillo sea competitivo en 2027.
En paralelo, Macri endureció posiciones internas y empezó a marcar diferencias con quienes dentro del PRO promueven acuerdos más amplios con La Libertad Avanza. El mensaje bajado desde la conducción partidaria es claro: ningún entendimiento electoral avanzará sin aval institucional del partido.
Las tensiones quedaron expuestas después de los últimos comunicados. Gobernadores y dirigentes territoriales hicieron trascender que podrían avanzar en acuerdos locales con libertarios incluso sin respaldo nacional. Desde el entorno del expresidente relativizaron esas versiones y respondieron que “la relación hoy está rota”.
La reaparición de Daniel “Tano” Angelici en el gobierno porteño también alimentó especulaciones sobre una reconfiguración del macrismo. Dentro del PRO coinciden en que el operador judicial recuperó influencia y logró ordenar parte de las internas entre Mauricio y Jorge Macri.
Mientras tanto, la relación entre el expresidente y Patricia Bullrich atraviesa uno de sus peores momentos. Fernando de Andreis, integrante de la mesa chica macrista, cuestionó públicamente los rumores de acercamiento político y sostuvo que “lo mejor” que podría hacer la ministra “es dejar de pasar de un partido a otro”.
Macri, además, mantiene diferencias crecientes con Milei por el reparto de poder y negocios estratégicos. En las últimas horas volvió a cuestionar la licitación de la Hidrovía a través de un reposteo en X de un análisis del exfuncionario Eduardo Plasencia, donde se advertía sobre el costo económico y la transparencia del proceso impulsado por el Gobierno.
El operativo retorno
Aunque en público evita confirmar una candidatura, en el macrismo reconocen que el escenario cambió. La caída de Milei en encuestas, el deterioro económico y la incertidumbre sobre la reelección libertaria reabrieron conversaciones que hasta hace pocos meses parecían descartadas.
“Si se la dejan servida, se va a presentar otra vez”, deslizó un empresario con diálogo frecuente con el entorno del expresidente. Macri ya había dado señales durante su visita a Resistencia en abril, cuando sostuvo: “El cambio no está blindado. La única manera de no retroceder es avanzar. Y nos tenemos que preparar”.
El exmandatario busca ahora plantar candidatos propios en las principales ciudades del país y reconstruir musculatura política en provincias donde el PRO perdió protagonismo durante el avance libertario. La apuesta incluye mostrar que todavía conserva estructura, intendentes, vínculos empresariales y capacidad de daño político en un escenario donde el oficialismo empieza a dejar dudas incluso entre antiguos aliados.