¿Hay divorcio en marcha? La reaparición de Macri en PBA y las señales que lee el peronismo
Mauricio Macri volverá a mostrarse este viernes al frente de un acto político del PRO en Vicente López con un objetivo que en el macrismo ya no esconden: reconstruir identidad propia, exhibir volumen territorial y marcar diferencias con Javier Milei sin dinamitar del todo el puente electoral hacia 2027.
La postal llega en paralelo a una definición que empezó a circular con fuerza en el peronismo y que Felipe Solá verbalizó sin demasiadas vueltas: “El PRO va a enfrentar a Milei tanto a nivel nacional como en PBA”.
La actividad será en Olivos, en el Club Centro Galicia, y reunirá a concejales, consejeros y dirigentes bonaerenses del partido amarillo bajo el lema “Próximo Paso Provincia de Buenos Aires”. El disparador formal será la presentación de “Radar PBA”, una herramienta impulsada por Martín Yeza y Aldana Ahumada para cruzar inteligencia artificial con datos territoriales.
Pero detrás de la puesta tecnológica asoma otra discusión. En el PRO admiten que el operativo de Macri busca recuperar centralidad después de meses de convivencia incómoda con La Libertad Avanza.
Según pudo reconstruir este medio, el expresidente quiere evitar que el partido quede absorbido por el oficialismo libertario y apuesta a reinstalar la idea de que el PRO todavía conserva estructura, intendentes, legisladores y capacidad de daño electoral en la provincia de Buenos Aires.
“No somos LLA, somos el PRO”, repiten cerca de la conducción amarilla. La frase empezó a bajar con más frecuencia en reuniones partidarias, sobre todo después del endurecimiento del vínculo entre Macri y Milei.
El exmandatario ya viene de impulsar un fuerte discurso contra el Gobierno y ahora buscará rodearse de figuras propias como Soledad Martínez, Fernando De Andreis y Cristian Ritondo, aunque con una ingeniería quirúrgica para no romper del todo con el universo libertario.
La disputa bonaerense y el factor Santilli
En el entorno de Macri reconocen que la provincia de Buenos Aires se transformó en el tablero que ordena todas las decisiones. “No hay manera de ganar la provincia sin el otro”, admiten dirigentes del PRO, incluso mientras crecen las presiones internas para que el expresidente vuelva a competir electoralmente.
La estrategia amarilla hoy parece caminar por una cornisa: diferenciarse de Milei sin quedar pegados al kirchnerismo. “Podemos tener matices o distintas miradas con el Gobierno, y cuando vemos un error lo señalamos con responsabilidad”, sostienen cerca de la mesa política partidaria. Y agregan: “Lo que no tenemos que hacer es hacerle el juego a los que quieren que todo explote para volver al pasado”.
Sin embargo, el pronóstico de Felipe Solá apunta en dirección opuesta. En una entrevista reciente, el exgobernador bonaerense sostuvo que la pelea entre el PRO y La Libertad Avanza “va a ser más fuerte de la que parece”, incluso “con más enfrentamiento ideológico, metodológico y hasta sobre el modelo económico”.
Solá fue más allá y planteó que la convivencia electoral en territorio bonaerense podría volverse inviable: “Me parece que le va a ser muy difícil, en ese ambiente electoral de enfrentamiento, coincidir en la provincia de Buenos Aires en una sola figura. Creo que va a haber dos candidatos a gobernador”.
Ahí aparece Diego Santilli como una pieza incómoda. El diputado sigue orbitando entre ambos espacios y en el PRO ya toman nota de sus movimientos. “Santilli va a olfatear hasta último momento y va a ir para un lado o para el otro”, ironizó Solá. No pasó desapercibido otro dato: el exvicejefe porteño no fue invitado al acto de Olivos.
Mientras tanto, Macri acelera una gira nacional para reforzar presencia política. El 22 de mayo desembarcará en Mendoza, luego encabezará una actividad con legisladores en la Ciudad y más tarde viajará a Santa Fe.
En el macrismo hablan de una “refundación” del partido y de volver a instalar al PRO como “garantía del cambio”, una definición que busca disputar el mismo electorado que hoy acompaña a Milei.
El runrún sobre 2027 y la pelea por el liderazgo opositor
En el peronismo observan esa dinámica con atención. Solá cree que el oficialismo libertario atraviesa una etapa de desgaste económico y descreimiento social que terminará impactando sobre sus alianzas. “Descuentan que no va a ser Milei, pero el escepticismo sobre qué vendrá es muy grande”, describió sobre el humor social que detecta en la provincia.
También advirtió que la futura pelea electoral puede profundizar la percepción de “casta política” si la dirigencia se concentra únicamente en internas y candidaturas. “Va a ganar el que se salga un poco de esas peleas y las mire desde más arriba”, sostuvo.
En paralelo, el PRO intenta enviar una señal hacia adentro y hacia afuera. Hacia adentro, para contener a dirigentes que coquetean con los libertarios. Hacia afuera, para demostrar que una candidatura amarilla propia en la provincia podría complicarle seriamente a Milei cualquier intento de disputarle Buenos Aires al peronismo.
“No va a armar una candidatura si eso le hace ganar al kirchnerismo”, explicaron cerca de Macri. Pero al mismo tiempo admiten que el partido ya recibió la orden de “armar pensando en liderar propuestas electorales” tanto en los municipios como en las provincias.
La sospecha que empieza a crecer en distintos despachos bonaerenses es que el experimento de convivencia entre el PRO y La Libertad Avanza podría entrar en una etapa de desgaste irreversible mucho antes de que arranque formalmente la campaña presidencial.