Actividad parcial y decisiones postergadas: la paradoja del Senado bonaerense
La Cámara de Senadores de la provincia de Buenos Aires afrontará esta semana una agenda limitada a reuniones de comisión mientras continúa sin fecha para la apertura efectiva de las sesiones ordinarias. A diferencia de la Cámara de Diputados, que ya retomó la actividad parlamentaria y programó nuevas sesiones, el cuerpo que preside la vicegobernadora Verónica Magario todavía no celebró ningún encuentro ordinario en lo que va de 2026.
En ese contexto, la actividad de esta semana estará concentrada en tres reuniones de comisión que retomarán el análisis de proyectos ingresados durante el año pasado.
La primera cita será el miércoles, cuando la comisión de Salud Pública, presidida por el senador de Fuerza Patria Pedro Borgini, se reúna en el Salón Antonio Cafiero. Entre los expedientes previstos figura el tratamiento del proyecto de adhesión de la provincia a la Ley Nacional de Lactancia Materna.
El jueves será el turno de la comisión de Derechos Humanos y Garantías, encabezada por la senadora Amira Curi, también integrante de Fuerza Patria. Más tarde se reunirá Industria y Minería, uno de los cuerpos más activos de la Cámara alta, bajo la conducción del senador Sergio Vargas, de Unión y Libertad.
La comisión recibirá además a la subsecretaria provincial de Minería, María Laura Delgado, en una exposición vinculada a la actividad del sector en territorio bonaerense.
Sin embargo, más allá del movimiento en los despachos legislativos, las reuniones aparecen como una actividad periférica frente a una cuestión que domina la conversación política: la falta de sesiones ordinarias.
La discusión por los cargos que todavía no termina
Las tensiones se remontan al proceso de conformación de las comisiones permanentes, que demandó extensas negociaciones dentro de Fuerza Patria.
Uno de los movimientos centrales fue la designación de la senadora Valeria Arata al frente de la estratégica comisión de Presupuesto e Impuestos, ámbito por el que cada año pasan el Presupuesto provincial, la Ley Impositiva y las principales herramientas financieras del Ejecutivo de Axel Kicillof.
Ese acuerdo implicó que Malena Galmarini dejara de presidir la comisión de Asuntos Constitucionales y Acuerdos, una de las más influyentes de la Cámara. Pero la negociación no concluyó allí.
Dentro del Frente Renovador sostienen que Galmarini debe ocupar la Vicepresidencia Segunda del Senado. El planteo tiene una razón práctica: quien ocupa ese cargo participa de las reuniones de Labor Parlamentaria, donde se definen los temas que llegarán al recinto y se negocia el contenido del orden del día.
Actualmente ese lugar corresponde a la senadora kicillofista Ayelén Durán. El eventual desplazamiento de Durán forma parte de las conversaciones pendientes que todavía no encontraron una resolución definitiva.
Aunque se trata de cargos institucionales de menor visibilidad pública, en un contexto de equilibrio interno delicado cualquier modificación adquiere relevancia política.
Interna peronista al rojo vivo
La demora en la convocatoria ya provocó cuestionamientos explícitos dentro del oficialismo. El jefe del bloque de senadores de Fuerza Patria, Sergio Berni, responsabilizó directamente a Magario por la situación y descartó que la parálisis responda exclusivamente a la interna peronista.
"Es una mala gestión de aquella persona que tiene la responsabilidad de llevar adelante con idoneidad el reglamento de la Cámara", sostuvo el legislador durante una entrevista radial.
Berni también afirmó que viene advirtiendo a la vicegobernadora sobre los problemas que genera la falta de actividad legislativa y planteó que la responsabilidad institucional recae en quien tiene a cargo la conducción del cuerpo.
Es que la falta de sesiones tiene consecuencias concretas sobre distintos trámites parlamentarios. Uno de los casos más mencionados es el del senador Diego Valenzuela. El dirigente libertario había solicitado licencia para incorporarse al Gobierno nacional, una posibilidad que finalmente no se concretó. Para retomar formalmente su banca necesita que el Senado celebre una sesión ordinaria y trate su situación administrativa.
Al mismo tiempo, decenas de proyectos ingresados durante este año permanecen sin estado parlamentario porque nunca fueron incorporados formalmente a la actividad legislativa.
La oposición observa ese escenario con creciente malestar. Algunos sectores analizan avanzar con pedidos de sesión especial, una estrategia similar a la utilizada recientemente en Diputados para impulsar el debate sobre la crisis de IOMA.
El Mundial como fecha límite informal
En los pasillos legislativos existe además otro factor que juega en contra de una pronta convocatoria: el inicio del Mundial 2026.
Aunque no figura en ninguna norma escrita, en la Legislatura bonaerense suele respetarse la tradición de evitar sesiones durante el desarrollo de los partidos más relevantes del torneo.
Por eso, varios legisladores consideran que la ventana para convocar al recinto se reduce cada vez más. Si no hay una definición en los próximos días, la actividad ordinaria podría seguir postergándose mientras continúan las negociaciones por cargos, autoridades y espacios de poder dentro del oficialismo.
Lo que comenzó como una discusión por el reparto de responsabilidades en las comisiones terminó derivando en una Cámara alta que acumula proyectos, demora definiciones institucionales y exhibe hacia afuera las dificultades de una coalición que todavía busca acomodar sus piezas.