“La emergencia fue puro humo”: diputados bonaerenses cargan contra la política ferroviaria de Milei
Trenes al límite: las señales de una emergencia que Milei no logra revertir.
La situación del sistema ferroviario volvió a quedar en el centro de la discusión política luego de que la diputada bonaerense del Frente de Izquierda-Unidad (FIT-U), Mónica Schlotthauer, presentara un proyecto para advertir sobre la falta de ejecución de los fondos destinados a obras de infraestructura y seguridad en los trenes argentinos.
La legisladora, que además se desempeña como trabajadora ferroviaria, cuestionó el alcance real de la emergencia ferroviaria declarada por el Gobierno nacional y sostuvo que los recursos comprometidos no llegaron a traducirse en mejoras concretas para la red.
El planteo de Schlotthauer se suma a una serie de advertencias formuladas en los últimos meses por gremios del sector, informes de organismos de control y trabajadores ferroviarios, que coinciden en señalar un deterioro creciente de la infraestructura, una reducción de servicios y un aumento de los incidentes operativos.
Según explicó la diputada bonaerense, el Ministerio de Economía formuló para el ejercicio 2026 un Plan de Acción y Presupuesto que mantiene importantes retrasos en la ejecución de partidas destinadas a infraestructura y seguridad ferroviaria.
"El Gobierno nacional lleva ejecutado menos de la mitad del presupuesto para obras de infraestructura y seguridad en la red ferroviaria", sostuvo Schlotthauer, quien afirmó que la emergencia declarada tras el accidente ocurrido en mayo de 2024 terminó convirtiéndose en una herramienta sin impacto efectivo sobre los problemas estructurales del sistema.
La legisladora aseguró que el programa previsto para un período de 24 meses registra una ejecución cercana al 44%, situación que, según indicó, impidió concretar obras de magnitud vinculadas al mejoramiento de vías, puentes, señalamiento y material ferroviario.
Para Schlotthauer, la prórroga de la emergencia ferroviaria hasta 2028 carece de eficacia si no viene acompañada de recursos actualizados y efectivamente ejecutados. Por ese motivo, impulsó una iniciativa para reclamar que el Poder Ejecutivo nacional destine la totalidad de los fondos previstos para obras de seguridad e infraestructura.
Las advertencias de la diputada encuentran respaldo en datos difundidos por la Unión Ferroviaria. Según el sindicato, durante los primeros meses de 2026 se registraron 101 descarrilamientos en distintas formaciones del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), lo que representa un incremento cercano al 30% respecto del mismo período del año anterior.
Desde el sector gremial sostienen que el crecimiento de estos incidentes está directamente vinculado con la falta de mantenimiento, el envejecimiento de la infraestructura y la escasez de recursos destinados a la renovación de equipos y vías.
Schlotthauer advirtió que el deterioro también impacta sobre la calidad del servicio diario. Entre las consecuencias mencionó la reducción de frecuencias, el cierre de ramales y el empeoramiento de las condiciones de viaje para millones de usuarios que dependen del transporte ferroviario.
Lo que reveló la Auditoría General de la Nación
Las preocupaciones no provienen únicamente de los gremios. Un informe de la Auditoría General de la Nación (AGN) sobre la Línea San Martín expuso una serie de falencias en los controles de mantenimiento y en las prácticas operativas supervisadas por los organismos responsables.
La auditoría, que analizó el funcionamiento del servicio durante 2024, detectó un aumento del 72% en los accidentes respecto del año anterior. Dentro de ese universo, las colisiones crecieron un 50% y los descarrilamientos un 150%.
Uno de los datos más sensibles fue el incremento del 400% en los accidentes vinculados a fallas técnicas, que pasaron a convertirse en una de las principales causas de choques y descarrilamientos.
El informe también examinó el accidente ocurrido el 10 de mayo de 2024 en la Línea San Martín, cuando dos formaciones protagonizaron un choque que dejó decenas de heridos. Según las investigaciones citadas por la AGN, el episodio estuvo relacionado con incumplimientos de procedimientos operativos.
A partir de estos hallazgos, el organismo concluyó que existieron debilidades en la programación, ejecución y seguimiento de los controles realizados por la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT) y supervisados por la Secretaría de Transporte.
Las críticas más severas llegaron desde los propios ferroviarios. El secretario general de la Unión Ferroviaria Seccional Oeste, Rubén "Pollo" Sobrero, aseguró que el sistema atraviesa una situación crítica y responsabilizó al Gobierno nacional por la falta de inversiones.
Según denunció el dirigente, el mantenimiento de la infraestructura quedó rezagado mientras avanzaron los recortes de personal y los programas de retiros voluntarios, una combinación que, a su juicio, compromete la capacidad de respuesta ante fallas operativas.
"El riesgo de chocar es cada vez más grande. El sistema está colapsado y el Gobierno no hace nada. La emergencia fue puro humo, no bajaron un peso, solo se dedicaron a despedir trabajadores", sentenció.
En paralelo, la seccional Oeste de la Unión Ferroviaria elevó una nota formal advirtiendo sobre el estado de distintos sectores de la Línea Sarmiento. Allí se describieron rieles fisurados, juntas deterioradas, ausencia de pernos, durmientes en mal estado y acumulación de residuos sobre la traza ferroviaria.
Desde el gremio sostuvieron que estas condiciones generan un riesgo creciente de descarrilamientos en uno de los corredores ferroviarios con mayor circulación de pasajeros del país.
Repuestos, mantenimiento y personal especializado
En declaraciones radiales, Schlotthauer agregó otro componente a la discusión: la falta de repuestos para realizar el mantenimiento programado de las formaciones.
La diputada explicó que, ante la imposibilidad de acceder a determinados componentes, algunas unidades son retiradas de servicio para utilizar sus piezas en otras formaciones, una práctica conocida en el sector como "canibalización".
A esa situación se suma la pérdida de trabajadores especializados. Según indicó, los bajos salarios y los programas de desvinculación impulsaron la salida de personal con experiencia técnica, afectando la capacidad operativa para resolver emergencias y tareas de mantenimiento complejas.
El planteo vuelve a poner el foco sobre una discusión que atraviesa al sistema ferroviario desde hace años: la distancia entre los anuncios de inversión y la realidad de una red que continúa exhibiendo problemas estructurales, mientras crecen las advertencias sobre seguridad y calidad del servicio para millones de pasajeros.