El crecimiento que no llega al empleo: hasta los sectores que avanzan pierden trabajadores
La recuperación de algunos sectores de la economía argentina no está teniendo un correlato equivalente en la creación de empleo formal. El último informe sobre empleo asalariado del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP), dependiente de la UBA y el CONICET, muestra que incluso actividades que aumentaron su producción registraron pérdidas de puestos de trabajo.
El fenómeno ocurre dentro de un mercado laboral que lleva varios meses en retroceso. En mayo de 2026, el empleo asalariado formal privado volvió a caer: se redujeron unos 9.100 puestos frente a abril, una baja del 0,1%, y se completaron doce meses consecutivos de contracción.
La comparación con noviembre de 2023 muestra una diferencia todavía mayor. Para mayo había 241.000 puestos asalariados formales privados menos que entonces. Si se contempla también al sector público y al trabajo registrado en casas particulares, la pérdida acumulada ascendía a 337.000 empleos.
Nueve de 13 sectores redujeron el empleo
El deterioro atraviesa buena parte de la estructura productiva. Entre mayo de 2025 y mayo de 2026, el empleo privado asalariado registrado perdió alrededor de 135.000 puestos y nueve de las 13 ramas relevadas terminaron con saldo negativo.
La industria manufacturera encabezó la caída en términos absolutos, con unos 52.300 puestos menos en un año y cerca del 40% de toda la contracción del empleo privado durante el período.
El comercio perdió unos 39.200 trabajadores y los servicios inmobiliarios, alrededor de 18.200. También hubo retrocesos en transporte, intermediación financiera y minería.
La industria registró una baja interanual del empleo del 4,5%, mientras que la intermediación financiera presentó la mayor caída porcentual, del 4,6%. En minería, el retroceso llegó al 3,9%.
Como informó GrupoLaProvincia.com, la situación industrial también tiene una expresión concreta en la provincia de Buenos Aires, donde cierres, concursos preventivos y dificultades de las pymes para financiar salarios y capital de trabajo mantienen bajo presión a la producción y al empleo.
Sectores que producen más, pero tienen menos trabajadores
Uno de los datos más significativos aparece al cruzar la evolución del empleo con la actividad de cada rama.
El IIEP identificó cinco sectores en los que la producción aumentó frente al año anterior mientras el empleo formal retrocedió. Entre los casos destacados aparece la minería: la actividad avanzó 15,7%, pero la cantidad de asalariados registrados cayó 3,9%.
La intermediación financiera mostró una dinámica similar, aunque con diferencias de magnitud. Su nivel de actividad creció 1,5% interanual, mientras el empleo se redujo 4,6%.
También la construcción presentó esa divergencia: la actividad aumentó 1,9%, pero los puestos registrados disminuyeron 0,6%.
Los datos muestran que una expansión sectorial no necesariamente se convierte de manera automática en nuevas fuentes de trabajo. La intensidad laboral de cada actividad, las mejoras de productividad, el cambio tecnológico y la composición del crecimiento son factores que pueden modificar la relación entre producción y empleo.
Industria y comercio, con caída en los dos frentes
En otras ramas, la pérdida de empleo sí estuvo acompañada por un retroceso de la actividad.
La industria registró una caída interanual del 5,6% en producción y una contracción del 4,6% en el empleo en la comparación utilizada por el informe para cruzar ambas variables.
El comercio y las reparaciones mostraron una baja del 4,3% en actividad y del 3,2% en puestos de trabajo. Hoteles y restaurantes también tuvieron cifras negativas en los dos indicadores, con retrocesos del 1,8% y del 1,4%, respectivamente.
En sentido contrario, solamente dos sectores consiguieron aumentar simultáneamente su nivel de actividad y su empleo: electricidad, gas y agua, y los servicios sociales, comunitarios y personales.
El cuadro permite explicar por qué el crecimiento de determinadas actividades todavía no alcanza para revertir el deterioro laboral. Parte de la expansión se concentra en ramas que generan relativamente menos puestos directos, mientras sectores de mayor peso sobre el empleo, como la industria y el comercio, continúan mostrando dificultades.
En mayo, además, la caída tuvo un fuerte impacto territorial: la provincia de Buenos Aires perdió 5.046 puestos privados registrados en un solo mes, la Ciudad de Buenos Aires otros 4.756 y Córdoba 988. En cambio, Neuquén, San Juan y Catamarca estuvieron entre las jurisdicciones con variaciones positivas.
La recuperación de la actividad presenta así una fuerte heterogeneidad: no solamente existen diferencias entre sectores que crecen y otros que retroceden, sino también entre el comportamiento de la producción y la capacidad de ese crecimiento para generar empleo formal.