La actividad económica cayó 2,9% en julio y aumentó el riesgo de una recesión técnica
La actividad económica registró en julio una caída del 2,9% respecto de junio en términos desestacionalizados y retrocedió 1,4% frente al mismo mes de 2025, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) a través del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE).
El retroceso mensual fue el más pronunciado desde los meses de mayor impacto económico de la pandemia. Si se excluyen marzo y abril de 2020, una caída de esta magnitud no se registraba desde septiembre de 2019.
El dato profundizó las dudas sobre el desempeño de la economía durante el tercer trimestre, después de que el Producto Interno Bruto (PBI) ya hubiera cerrado el período abril-junio con una contracción desestacionalizada del 0,6% frente a los primeros tres meses de 2026.
La definición será relevante porque una recesión técnica se configura habitualmente cuando una economía acumula dos trimestres consecutivos de caída respecto del trimestre inmediatamente anterior, utilizando series desestacionalizadas. Por ahora, el resultado del tercer trimestre todavía no está definido.
Industria y comercio, entre los sectores con mayores caídas
La baja de julio tuvo como protagonistas a sectores de fuerte peso dentro de la actividad económica. En la comparación interanual, el comercio mayorista y minorista retrocedió 5,1%, mientras que la industria manufacturera cayó 4,6%.
La construcción también mostró una contracción interanual del 3,3%. El desempeño coincide con otros indicadores sectoriales difundidos previamente: la producción industrial manufacturera había registrado en julio una caída mensual del 5%.
Entre las actividades que mostraron un comportamiento diferente se destacaron la pesca y la explotación de minas y canteras. La pesca registró un fuerte incremento interanual, en un sector caracterizado por una elevada volatilidad, mientras que minería e hidrocarburos también mostraron crecimiento.
La combinación refleja un escenario heterogéneo: algunas actividades vinculadas a los recursos naturales avanzaron, pero ramas relacionadas con el mercado interno y con una mayor intensidad de empleo continuaron mostrando dificultades.
Como informó grupolaprovincia.com, incluso sectores que aumentaron su producción vienen mostrando dificultades para traducir esa mejora en creación de empleo formal, en un mercado laboral que acumuló meses de retroceso.
Qué tendría que pasar para evitar una recesión técnica
Tras conocerse el EMAE, distintos economistas señalaron que la magnitud de la caída de julio elevó el riesgo de que el tercer trimestre termine nuevamente en terreno negativo.
El punto de partida es la baja del 0,6% que ya había mostrado el PBI durante el segundo trimestre. Para que el período julio-septiembre revierta esa dinámica, agosto y septiembre deberían mostrar una recuperación considerable que compense el retroceso del primer mes del trimestre.
Estimaciones privadas difundidas después del dato oficial plantearon que la actividad necesitaría crecer alrededor de 3% mensual tanto en agosto como en septiembre para evitar una nueva contracción trimestral.
Los especialistas también señalaron como factores a seguir la evolución del consumo, los salarios reales, el crédito, la inversión y el comportamiento de las exportaciones. La posibilidad de una recuperación durante agosto permanece abierta y será determinante para conocer la trayectoria del trimestre.
Desde el Gobierno, el ministro de Economía, Luis Caputo, atribuyó parte del comportamiento de julio a factores transitorios. Entre ellos mencionó una menor disponibilidad de gas para la industria manufacturera, condiciones climáticas que afectaron distintas actividades y una reducción de las horas trabajadas en algunos sectores durante el Mundial.
El dato oficial también muestra una señal diferente al observar la tendencia de más largo plazo: mientras la serie desestacionalizada cayó 2,9% mensual, el componente tendencia-ciclo aumentó 0,2%.
Con el resultado de julio ya confirmado, los registros de agosto y septiembre pasarán a ser determinantes para establecer si el tercer trimestre logra revertir el retroceso o si la economía completa dos períodos consecutivos de contracción.