El FMI volvió a poner la lupa sobre las tarifas: qué propone para reemplazar los subsidios
El Fondo Monetario Internacional (FMI) volvió a cuestionar los esquemas de subsidios generalizados y planteó que, frente a aumentos fuertes en alimentos y energía, los gobiernos deberían priorizar mecanismos de asistencia directa, temporal y focalizada sobre los sectores más vulnerables.
El planteo forma parte de un análisis vinculado con el capítulo 2 del World Economic Outlook de octubre, dedicado a las crisis del costo de vida y a las políticas utilizadas por los gobiernos para amortiguar su impacto.
La discusión tiene una derivación directa sobre el debate tarifario. Para el organismo, los subsidios amplios y los controles de precios pueden representar un costo fiscal elevado y distribuir recursos también hacia hogares que no necesariamente necesitan asistencia.
El FMI propone transferencias focalizadas
La recomendación central apunta a utilizar los sistemas de protección social existentes para canalizar transferencias de ingresos hacia los sectores más afectados por los aumentos.
Según los cálculos difundidos, proteger a los hogares vulnerables mediante subsidios al consumidor puede costar entre tres y seis veces más que instrumentar asistencia directa. Cuando el beneficio se aplica sobre los productores, esa diferencia puede ubicarse entre 14 y 22 veces.
El FMI también señaló problemas distributivos en los subsidios energéticos. En los países analizados, menos de 20 centavos de cada euro destinado a ese tipo de asistencia alcanzaron al 20% más pobre de la población.
Por ese motivo, el organismo recomienda que cualquier ayuda frente a una crisis de precios sea temporal, dirigida a los hogares más vulnerables y compatible con la disponibilidad de recursos fiscales.
El planteo no implica eliminar cualquier mecanismo de asistencia. El organismo contempla que, frente a situaciones excepcionales, puedan aplicarse medidas más amplias, pero sostiene que deberían tener una duración definida y concentrarse en amortiguar el impacto transitorio de las subas.
Cuánto aumentaron los servicios públicos en el AMBA
La discusión se produce en un escenario de fuertes aumentos acumulados en los servicios públicos en la Argentina.
De acuerdo con datos del Observatorio de Tarifas y Subsidios del IIEP, dependiente de la UBA y el Conicet, la canasta de servicios públicos del Área Metropolitana de Buenos Aires aumentó 867% entre diciembre de 2023 y septiembre de 2026.
En el mismo período, el nivel general de precios habría acumulado una variación estimada del 254%.
Los mayores incrementos se registraron en el gas natural, con una suba superior al 1.600%, y en el transporte, que acumuló un aumento cercano al 1.500%.
Para un hogar promedio del AMBA sin subsidios, cubrir en septiembre las necesidades de energía, transporte y agua potable demandó $268.405.
Ese monto equivale al 14,6% de un salario promedio registrado estimado en $2.024.647. A fines de 2023, la misma relación se ubicaba por debajo del 6%.
El Estado todavía cubre parte del costo
Pese a los incrementos tarifarios acumulados, el esquema de subsidios todavía conserva peso dentro de las facturas.
Según el mismo relevamiento, los usuarios del AMBA pagan, en promedio, tarifas que cubren alrededor del 54% del costo de los servicios, mientras que el Estado absorbe el 46% restante.
La posición difundida por el FMI vuelve así a colocar en discusión no solamente cuánto deben cubrir las tarifas, sino también de qué manera debería distribuirse la asistencia estatal.
El organismo plantea que el foco debe trasladarse desde los subsidios generalizados hacia herramientas dirigidas específicamente a los hogares vulnerables, en un escenario en el que los servicios públicos ya acumulan aumentos muy superiores al nivel general de precios desde fines de 2023.