Encuesta nacional: el desgaste del Gobierno y un escenario electoral abierto hacia 2027
Una nueva encuesta nacional de Analogías muestra que el gobierno de Javier Milei sigue enfrentando una evaluación mayoritariamente negativa, mientras las preferencias electorales hacia 2027 presentan un escenario de fuerte paridad. El estudio también registra un crecimiento de la identificación opositora, cuestionamientos a distintas decisiones oficiales y dificultades económicas que siguen condicionando las expectativas de los argentinos.
El relevamiento, realizado entre el 10 y el 14 de octubre de 2026, incluyó 2.863 entrevistas en las 24 jurisdicciones del país, con un margen de error informado de 2,2 puntos porcentuales. Los resultados muestran que el 59,5% evalúa negativamente la gestión nacional, frente al 31,5% que la considera positiva, una diferencia de 28 puntos.
La medición anterior, correspondiente a septiembre, había registrado un 58,1% de opiniones negativas y un 30,9% de positivas. La nueva fotografía confirma la persistencia de una mayoría crítica, aunque la imagen personal del Presidente presenta una leve recuperación después de nueve meses de deterioro.
El mandatario reúne 38,9% de imagen positiva y 56,7% de negativa. Esa diferencia entre su valoración personal y la evaluación de gobierno convive con otro fenómeno: una parte importante de los consultados expresa disconformidad con el rumbo oficial, pero todavía no concentra sus preferencias en una alternativa electoral definida.
El malestar económico y las decisiones que generan rechazo
La percepción sobre la economía familiar constituye uno de los indicadores más desfavorables para la administración libertaria. El 54,8% de los encuestados afirma que su situación económica personal y familiar está peor que hace un año, mientras que el 26% considera que permanece igual y apenas el 15,2% asegura haber mejorado.
El deterioro declarado alcanza el 61,7% entre las personas de 45 a 59 años y el 59,6% entre las mujeres. Las expectativas tampoco muestran una recuperación clara: el 35,7% cree que estará peor durante el próximo año, frente al 25,8% que espera una mejora y el 25,1% que anticipa una situación similar.
La encuesta también indagó qué orientación económica prefieren los argentinos. El 61,5% eligió un programa que priorice salarios y empleo, mientras que el 30,2% se inclinó por mantener la estabilidad de precios como objetivo principal.
La diferencia expone el peso de los ingresos laborales en las preocupaciones sociales, incluso después de que la reducción de la inflación se convirtiera en uno de los principales argumentos económicos del Ejecutivo.
El estudio incorporó además preguntas sobre decisiones concretas de la agenda gubernamental. El 62,7% desaprueba que el Gobierno no cumpla los fallos judiciales vinculados con el financiamiento universitario, mientras que el 39,1% califica esa conducta como muy mala.
Otro resultado aparece en torno a la propiedad de la tierra: el 67,7% rechaza que los extranjeros puedan comprar extensiones ilimitadas de territorio argentino. La oposición a esa posibilidad alcanza el 73,1% entre las mujeres.
La política tributaria también registra cuestionamientos. El 61,9% considera que el Gobierno redujo poco o nada los impuestos, con un 41,6% que directamente respondió que no hubo ninguna disminución. Solo el 21,3% considera que los redujo mucho o bastante.
En paralelo, el 59,3% manifiesta que existe mucha o bastante corrupción en la administración nacional, frente al 25,8% que percibe poca y el 9,6% que considera que no existe. Se trata de valoraciones recogidas entre los participantes del estudio.
Crece la identificación opositora, pero persiste la indefinición
La disconformidad con la gestión tiene su correlato en el posicionamiento político de los encuestados. El 36,9% se identifica actualmente como opositor, frente al 32,2% registrado en septiembre. Los oficialistas declarados representan el 22,9%, mientras que el 40,2% respondió que no sabe si se considera oficialista u opositor.
Dentro de ese mapa, Analogías detectó movimientos en los segmentos más definidos. La oposición dura pasó del 30,8% al 33,9%, mientras que la oposición moderada retrocedió del 18,2% al 10,1%. El grupo no polarizado, en tanto, representa el 17,2%.
Los cambios describen una mayor concentración de posiciones críticas firmes y una reducción del espacio opositor moderado, aunque una proporción considerable de la población todavía evita identificarse políticamente.
La encuesta también planteó un escenario hipotético de segunda vuelta presidencial. Ante la posibilidad de elegir entre la continuidad de Milei y un cambio de Gobierno, el 55% manifestó su preferencia por un recambio, frente al 32,1% que se inclinó por la continuidad. Entre las mujeres, la preferencia por un cambio alcanzó el 61,2%.
Sin embargo, esa mayoría no se reproduce con la misma intensidad cuando la consulta pasa de la orientación general a las preferencias por fuerzas políticas. Allí aparece una de las principales características del escenario electoral que describe el estudio: el rechazo a la continuidad del Gobierno supera ampliamente el respaldo que obtiene cada alternativa opositora por separado.
La disputa hacia 2027 y la imagen de los dirigentes
En intención de voto para las elecciones presidenciales de 2027, el peronismo unido reúne el 31,6% de las preferencias y Javier Milei alcanza el 30,9%. La diferencia es de apenas 0,7 puntos porcentuales, inferior al margen de error informado por Analogías.
Detrás se ubican la izquierda, con el 8,6%, y una eventual fuerza vinculada con los gobernadores, con el 7,5%. Otro 21,4% todavía no sabe qué opción elegiría, un volumen que mantiene abierta la competencia electoral.
La cercanía entre los dos principales espacios también aparece cuando se observa la evolución respecto de septiembre. En aquella medición, el peronismo unido registraba 31% y Milei 30,7%, lo que indica que ambos mantienen niveles similares de intención de voto.
En el apartado dedicado a la imagen de dirigentes, el estudio registra 45,1% de valoración positiva para Cristina Fernández de Kirchner, 44% para Patricia Bullrich y 43,3% para Axel Kicillof. Los tres porcentajes se ubican por encima del 38,9% obtenido por Milei.
La expresidenta presenta además un 51,9% de imagen negativa, mientras Bullrich alcanza el 53,3% y Kicillof el 52,2%. Los resultados muestran diferencias en las valoraciones personales, sin establecer por sí mismos preferencias por eventuales candidaturas presidenciales.
El gobernador bonaerense registra un nivel de conocimiento del 84,6%, frente al 95,2% de Bullrich, otro indicador que permite dimensionar el alcance de sus respectivas imágenes públicas.
La combinación de resultados presenta dos tendencias simultáneas: una mayoría que cuestiona el desempeño del Gobierno nacional y manifiesta deseos de cambio, y una competencia electoral en la que ninguna de las dos principales opciones logra establecer una diferencia significativa.
Con el 21,4% de indecisos, una identificación opositora en aumento y el malestar económico extendido, la última medición de Analogías muestra que el escenario hacia 2027 permanece abierto. El oficialismo conserva una base electoral cercana al 31%, mientras el peronismo unido registra un nivel equivalente de preferencias, en medio de una demanda de cambio que todavía no se traduce completamente en intención de voto.