Obra teatral Las ratas ofrece un premonitorio analisis social para tiempos de cuarentena
“Las ratas” es un experimento teatral que reune accion dramatica, dialogos que en su mayor parte son inaudibles y una violencia mas o menos manifiesta, cuya historia se desarrolla en un ambiente de confinamiento y cuya version grabada en 2019 en
“Las ratas” es un experimento teatral que reúne acción dramática, diálogos que en su mayor parte son inaudibles y una violencia más o menos manifiesta, cuya historia se desarrolla en un ambiente de confinamiento y cuya versión grabada en 2019 en la sala de El Extranjero, en la zona del Abasto, se puede ver en www.youtube.com/watch?v=nG3PIckOuAM&feature=youtu.be. Los personajes están allí por alguna peste misteriosa que habita el exterior, pero contrariamente a la conducta democrática y solidaria de la actual cuarentena que rige en la Argentina y en otros países, los procederes que se observan tienen rasgos de darwinismo social y familiar, tal vez como consecuencia de un orden capitalista desbocado. La obra es fruto del encuentro entre artistas de la Argentina, Uruguay y Brasil –autores: Vinicius Soares y Guillermo Vega Fischer, intérpretes: Sofía Drever, Sergio Ferreiro, Teresa Floriach, Ignacio Monna, Martín Scarfi, Karina Scheps-, con Manuel Perez Vizan en la dosificación del sonido, integrantes de la provocativa Compañía Canción Nocturna Del Caminante. Un abuelo, su mujer, un hijo y una hija, a los que se suma una joven llegada del exterior y aceptada por conveniencia, habitan un sótano en situación de precariedad extrema, olvidados de toda solidaridad y empapados en un pensamiento individual que no les ahorra crueldades. Así el hombre mayor intenta hacer valer su autoridad citando falsos oropeles militares, un atisbo de acercamiento amoroso entre dos personajes es frustrado por el colectivo y la lucha individual por la comida es un espejo de otras manifestaciones morales y apocalípticas. Castigos físicos, desconfianza entre unos y otros, atisbos de incesto, un parto con la madre encadenada –al mejor estilo de los campos clandestinos de la última dictadura-, el hijo parido como disputa filiatoria pero también como posible presa de canibalismo, nada de placer, nada de amor ni acercamiento; esos son los ingredientes. Lo que no sabe el grupo es que en el exterior existen sectores apropiados de todo lo que esa gente no tiene, incluida la libertad, en un mundo donde la ideología de la clase dominante –ausente en la trama- hizo añicos el raciocinio de sus víctimas. El material que se puede observar por la red intenta rescatar el espíritu de “Las ratas” con una filmación a varias cámaras que incluso subraya algunos momentos con planos cercanos, y pone en discusión la validez del teatro registrado de ese modo, sobre todo en una obra tan dirigida a los sentidos. Porque lo que se ve y se oye es un desesperado trabajo de alerta ante la “distopía” –esa utopía al revés donde todo es malo- que aguarda a las sociedades y por eso la pieza es un ejemplo de forma y contenido, que utiliza nobles recursos para avisar sobre el peligro. Todo es ruin en “Las ratas” y se manifiesta en aquellos diálogos hirientes y poco audibles, en sonidos musicales disonantes que invaden el lugar en forma inesperada, en bruscos cambios de luz (Pablo Archetti) que contribuyen al desconcierto y aun la voz de una cantante lírica que ingresa en zonas de locura. Por lo que se ve no es un espectáculo para todo público y su agresividad puede volvérsele en contra, un peligro que anida en el teatro desde principios del siglo XX, cuando se intentaba espantar a los espíritus cómodos, pero como creación artística, colectiva e ideológicamente válida, “Las ratas” hace punta y será disfrutada sobre todo cuando se la pueda ver de nuevo en el escenario de El Extranjero, donde fue estrenada. (Télam)
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