Los españoles de Ilegales y su verdad del rock que no debe contarse llegan a Buenos Aires

El grupo pionero del punk español Ilegales llega por primera vez a Argentina este 14 de junio, tras 38 años de carrera, para dar un show con sus clasicos, acompañados de un documental en el que se narra "la verdad del rock and roll" que no debe
D-Interés04 de junio de 2019 Agencia Télam
El grupo pionero del punk español Ilegales llega por primera vez a Argentina este 14 de junio, tras 38 años de carrera, para dar un show con sus clásicos, acompañados de un documental en el que se narra "la verdad del rock and roll" que no debe contarse.
"No solo se habla de sexo, drogas y rock and roll en la película, que es como el cóctel arquetípico. Se habla con cierta soltura de violencia como inherencia al rock, se habla de arrogancia", dijo a Télam el líder del grupo Jorge Martínez, un calvo de metro noventa con un pasado de intelectualidad y excesos, de cara al concierto en The Roxy Live.
Jorge solía salir por las calles de Oviedo con un palo de hockey en busca de problemas y, en más de una oportunidad en los estertores del franquismo, terminó en los calabozos de las comisarías asturianas con la cara rota de golpes.
Pero también es un estudioso de la historia: posee una casa de 600 años en el campo, donde funde a sus soldaditos de plomo, colecciona guitarras de alta gama y se zambulle en obras de Friederich Nietzche.
El documental "Mi vida entre las hormigas", de Juan Moya y Chema Veiga, que se puede ver gratis en el sitio de Radio y Televisión del Principado de Asturias (RTPA) muestra todo y más sobre la vida de Jorge, un joven de clase burguesa que, con algún delirio en su cabeza, decidió dedicarse al rock, llegando a ser una de las influencias más importantes de la Península Ibérica.
"Nosotros hemos influido mucho en el punk de España. Lo que pasa es que es una camisa demasiado estrecha para una banda como Ilegales, necesitamos alimentarnos de otros estilos. Lo bueno que tiene el rock, y que le hace que tenga una gran capacidad de supervivencia, es esa soltura con la que se cruza con otros estilos", aclaró Jorge.
Así, el grupo asturiano pega saltos ornamentales que lo llevan del punk al rock, al ská, al reggea y hasta a ciertas formas orquestales, sin demasiados instrumentos, que lo convierte en un grupo fresco y renovador tras tantos años de éxito en su país.
"Este viaje de promoción es autofinanciado -dijo en un bar de San Telmo-. Quería venir y ya está. Hacer rock and roll como el que hacemos es realmente muy caro porque los instrumentos son de primera calidad y el personal que viene con nosotros también, ¿pero qué más da? Queremos venir a Buenos Aires".
Esa anarquía por la que Jorge militó en su juventud también se encuentra en su forma de componer en la actualidad. Según cuenta, las canciones emergen en su subconsciente mientras duerme y, a diferencia de varios de sus colegas, él no se levanta a pasar esas ideas al papel, sino que deja que fluyan mientras sigue en el cama.
"Se va con mayor facilidad a las más oscuras profundidades del yo, esa parte peligrosa que no deberíamos visitar sin un poco de precaución porque hay personalidades que han saltado en pedazos después de mirarse a uno mismo", explicó.
En "Rebelión", su último disco, Jorge habla de todo: apoya al colectivo homosexual, pero critica que, en España, se haya convertido en un ghetto; hace una autocrítica al consumo de drogas; un tango acelerado que trata sobre el alcoholismo y otro sobre no ser políticamente correcto.
"La mansedumbre es altamente peligrosa, eso de que los mansos poseerán la Tierra es una gran mentira. Todas las especies mansas han desaparecido, son todas especies fósiles", sostuvo el anarquista, quien de pequeño siente fascinación por la pampa argentina gracias a un cuadro de gauchos que tenían en la casona de 600 años y que todavía mantiene junto a ese sentimiento de respeto al pasado, pero mirando al futuro. (Télam)
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