
“Yo no soy empleado de nadie”: Fernández abre otro capítulo en la crisis de la UCR bonaerense
Mariana Portilla
El radicalismo de la provincia de Buenos Aires volvió a exponer una de sus principales debilidades políticas: la dificultad para ordenar su propia conducción. Lo que debía ser un proceso de normalización institucional terminó derivando en un nuevo capítulo de disputa interna que amenaza con trasladarse otra vez a la Justicia electoral.
La decisión de adelantar las elecciones partidarias para el 7 de junio, originalmente previstas para el 6 de septiembre, abrió una grieta profunda entre los sectores que hoy disputan el liderazgo de la Unión Cívica Radical bonaerense.
De un lado se alinean dirigentes cercanos al senador nacional Maximiliano Abad, el intendente de San Isidro Gustavo Posse y el espacio Evolución que conduce Martín Lousteau. Del otro, el actual presidente del Comité de Contingencia, el exintendente de Trenque Lauquen Miguel Fernández, quien cuestiona la validez de la convocatoria y advierte sobre una posible violación de la Carta Orgánica partidaria.
El conflicto, lejos de resolverse, vuelve a colocar al partido centenario en una situación de fragilidad política en la provincia más importante del país.
La autoconvocatoria que detonó el conflicto
El detonante fue una reunión realizada el viernes 6 de marzo en La Plata, donde un grupo de integrantes del Comité de Contingencia decidió autoconvocarse y avanzar con la modificación del cronograma electoral interno.
En ese encuentro, con participación presencial y virtual, se resolvió adelantar la elección de autoridades partidarias al 7 de junio. El resultado de la votación mostró el peso de los sectores que impulsaron la jugada: Walter Carusso, referente del espacio de Gustavo Posse; Sofía Gambier, alineada con Maximiliano Abad; Ariel Martínez Bordaisco, del abadismo; Miguel Ángel Bazze, cercano a Martín Lousteau; y Josefina Mendoza, del espacio Evolución Radical
Todos votaron a favor del adelantamiento. Se abstuvieron el intendente de Tandil Miguel Lunghi y la dirigente Josefina Ignacio, vinculada al espacio del histórico dirigente radical Federico Storani.
No participaron Miguel Fernández, Elsa Llenderrozas —referenciada en el exvicegobernador Daniel Salvador— ni Luis Podio.
Minutos después, la Convención de Contingencia ratificó la medida con 9 votos a favor y uno en contra, consolidando el cambio del calendario electoral.

La respuesta de Miguel Fernández: “Es una decisión nula”
La reacción del sector que encabeza Miguel Fernández fue inmediata. A través de un comunicado titulado “Salvemos la institucionalidad del radicalismo bonaerense”, el dirigente sostuvo que la reunión se realizó por fuera de los mecanismos formales previstos por la normativa partidaria.
Según explicó, la presidencia del Comité de Contingencia ya había convocado formalmente a una reunión para el 12 de marzo, dentro de los plazos establecidos por la Carta Orgánica.
“Corresponde aclarar que la Presidencia ya había convocado formalmente a reunión para el día 12 de marzo. Por lo tanto, la autoconvocatoria realizada carece de sustento reglamentario y las decisiones adoptadas en ese ámbito resultan nulas”, sostuvo el exintendente de Trenque Lauquen.
Fernández también remarcó que el radicalismo bonaerense ya contaba con un cronograma electoral vigente, aprobado con anterioridad para dar previsibilidad a los afiliados y a los comités distritales.
El trasfondo político: nuevas alianzas dentro del radicalismo
Más allá de la discusión formal sobre la validez de la convocatoria, el episodio refleja un reordenamiento interno dentro de la UCR bonaerense.
Fernández dejó en claro su malestar con el nuevo mapa de alianzas que emergió en el partido. “Lo paradójico es que el año pasado la discusión era Abad–Lousteau enfrentados, y hoy Abad y Lousteau han hecho una alianza”, afirmó.
El dirigente también rechazó las versiones que lo ubican subordinado a otros sectores internos. “Algunos suponen que el otro es el empleado. Yo no soy empleado de nadie”, lanzó.
Sus palabras reflejan una ruptura política con Maximiliano Abad, con quien hasta hace poco compartía espacio interno dentro del radicalismo provincial.

Un partido que arrastra su crisis desde 2024
La actual disputa no puede entenderse sin mirar hacia atrás. La UCR bonaerense arrastra una crisis institucional desde octubre de 2024, cuando las elecciones internas dejaron un escenario de empate entre las listas Adelante, encabezada por Miguel Fernández, y Futuro, liderada por Pablo Domenichini.
Las diferencias en la interpretación de los resultados terminaron judicializando el proceso y bloquearon la asunción de nuevas autoridades.
Para destrabar la situación se creó una conducción provisoria con dos órganos de contingencia: el Comité y la Convención. Sin embargo, esa solución transitoria nunca logró estabilizar completamente al partido.
El nuevo conflicto por el calendario electoral muestra que la normalización institucional sigue siendo una asignatura pendiente. El enfrentamiento podría terminar nuevamente en los tribunales.
El sector de Miguel Fernández analiza realizar una presentación ante el juez federal con competencia electoral Alejo Ramos Padilla, quien ya ha intervenido en disputas internas del radicalismo bonaerense.
En ese escenario, el magistrado debería evaluar si la autoconvocatoria del Comité de Contingencia se ajusta a lo establecido por la Carta Orgánica partidaria o si, como sostiene Fernández, se trató de una maniobra irregular.
Sin embargo, el dato político que sobrevuela la disputa es que la mayoría interna parece haber quedado del lado del adelantamiento electoral, lo que debilita la posición del actual titular del Comité.

La discusión estratégica hacia el futuro del radicalismo
La pelea por la fecha de la interna es, en realidad, la expresión de un debate más profundo dentro del partido. El radicalismo bonaerense intenta definir qué rol quiere ocupar en el sistema político argentino en los próximos años.
Dentro del armado que respalda a Miguel Fernández, el peso territorial aparece como un factor central. En reuniones recientes en la Cuarta Sección electoral, el dirigente reunió a intendentes y legisladores para discutir la situación interna del partido.
Entre los presentes estuvieron los jefes comunales: Franco Flexas (General Viamonte), Salvador Serenal (Lincoln), Nahuel Mittelbach (Florentino Ameghino) y Francisco Recoulat (Trenque Lauquen). También participó el diputado nacional Pablo Juliano.
Desde ese espacio sostienen que el radicalismo debe priorizar la construcción de acuerdos políticos y la unidad partidaria, antes de fijar un nuevo calendario electoral.


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