Entre fugas y rosca con el PRO, el armado libertario busca ordenarse en Buenos Aires
Pamela Orellana
La secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, decidió volver a pisar el acelerador en la provincia de Buenos Aires. El 25 de abril, en Suipacha, encabezará un encuentro que buscará ordenar a La Libertad Avanza (LLA) en el territorio más determinante del país, con la mira puesta en el armado electoral hacia 2027.
El movimiento no llega en el vacío: ocurre mientras el oficialismo nacional enfrenta cuestionamientos por la situación patrimonial del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y mientras crecen las fisuras internas en el espacio libertario bonaerense.
El evento tendrá como eje formal la apertura de la Escuela de Formación, Debate y Análisis Político (EFDAP), pero en la práctica funcionará como una cumbre política. Allí confluirán referentes de los 135 municipios, legisladores, concejales y cuadros técnicos, en un intento por consolidar una estructura que todavía muestra fragilidad territorial frente al peronismo que gobierna Axel Kicillof.

Territorialidad y control: el objetivo de Karina
La movida responde a una preocupación central del karinismo: la falta de anclaje territorial sólido en la provincia. Si bien la alianza con el PRO en 2025 permitió buenos resultados a nivel nacional, en Buenos Aires no alcanzó para disputar el poder real. Ese dato sigue pesando en la estrategia.
El armado estará a cargo de Sebastián Pareja, principal operador libertario en territorio bonaerense, acompañado por la diputada Miriam Niveyro en la coordinación ejecutiva de la escuela. Pareja ya había utilizado Suipacha como punto de lanzamiento el año pasado, cuando reunió a un millar de militantes y anticipó la construcción de un “futuro gobierno bonaerense liberal-libertario”.
Ahora, el desafío es darle volumen político a esa consigna. En ese marco, el encuentro servirá para empezar a delinear la estrategia electoral, con discusiones que incluirán desde la posible eliminación de las PASO hasta la intención de evitar un desdoblamiento electoral en la provincia. La idea que predomina en el entorno de Karina Milei es alinear los comicios bonaerenses con los nacionales para potenciar la figura presidencial.
También aparece en agenda la posibilidad de impulsar una reforma de la Constitución provincial, un planteo que busca instalarse como parte de un paquete más amplio de cambios institucionales.
Candidaturas en discusión y la sombra del PRO
Uno de los puntos más sensibles que sobrevolará la cumbre es la definición de candidaturas. El nombre de Diego Santilli aparece con fuerza, respaldado por sectores del PRO y con aval del propio Javier Milei. Sin embargo, esa posibilidad no está exenta de tensiones.
Dentro del PRO, el apoyo a Santilli expone diferencias internas. Mientras dirigentes como Cristian Ritondo empujan su candidatura como parte de una alianza estratégica con LLA, otros sectores reclaman mayor protagonismo para intendentes con gestión territorial. “Santilli podría ser un buen candidato a gobernador del PRO, pero no es el único”, advirtió el senador Pablo Petrecca, marcando la disputa interna.
Al mismo tiempo, en La Libertad Avanza tampoco hay unanimidad. Aunque Pareja es el principal armador en la provincia, su figura genera resistencias, especialmente en sectores de la militancia digital, que cuestionan su pasado, su conducción y el método de construcción política.

La discusión de fondo no es solo de nombres, sino de identidad: hasta qué punto el PRO y LLA pueden confluir sin diluirse. Mientras algunos plantean que la unidad es indispensable para enfrentar al peronismo, otros advierten sobre el riesgo de perder perfil propio.
Crisis interna y fugas que complican el armado
El intento de ordenamiento llega en un contexto atravesado por conflictos internos. En los últimos meses, la conducción de Pareja acumuló cuestionamientos por su estilo verticalista, con cambios en coordinaciones seccionales y expulsiones que generaron malestar.
Ese clima derivó en la aparición de un espacio alternativo: el Partido Libertario, que empezó a captar dirigentes desplazados. Casos como el de la concejal Adela Casamayor en Olavarría, o el de Juan Pablo Casañas Onganía en Pilar, reflejan una dinámica de fuga que preocupa al oficialismo.

Las críticas apuntan a prácticas de “dedocracia” y a la exclusión de voces disidentes. “Van a expulsar del partido al que piense distinto. Es la policía del pensamiento”, lanzó un concejal crítico, sintetizando el clima interno.
Las tensiones también impactan en los concejos deliberantes. Episodios como los de La Costa y Florencio Varela, donde concejales libertarios rompieron con sus bloques, dejaron al descubierto la dificultad de sostener cohesión política en el territorio.
En ese escenario, la cumbre de Suipacha aparece como un intento de reencauzar la situación, fortalecer la estructura y evitar que las divisiones erosionen las chances electorales. Pero el desafío no es menor: ordenar un espacio en crecimiento, con disputas internas abiertas y con la presión de construir una alternativa competitiva frente a un peronismo que mantiene su peso en la provincia.

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