El crédito para el consumo volvió a caer y la morosidad alcanzó el 12,7%
Juan Manuel Villarreal
El crédito destinado al consumo volvió a mostrar señales de debilidad durante junio, pese a la desaceleración de la inflación y a la reducción de algunas tasas de interés. Los préstamos personales y las financiaciones con tarjeta registraron nuevas caídas, mientras la morosidad de las familias alcanzó niveles elevados.
El stock total de préstamos en pesos al sector privado aumentó apenas 0,3% durante el mes. El resultado combinó un avance de las líneas comerciales y una nueva contracción del financiamiento dirigido a los hogares.
Los préstamos al consumo retrocedieron 0,8% mensual en términos reales y ajustados por estacionalidad. Se trató de la octava baja consecutiva, una secuencia que refleja las dificultades para reactivar el financiamiento vinculado con las compras y los gastos cotidianos.
Cayeron las tarjetas y los préstamos personales
Dentro de las líneas destinadas al consumo, las financiaciones con tarjeta de crédito bajaron 4,2% real durante junio, mientras que los préstamos personales se redujeron 1,1%.

La evolución muestra que el descenso de las tasas no fue suficiente para impulsar la demanda de financiamiento. El menor dinamismo del consumo, la pérdida de capacidad de pago y el aumento del riesgo crediticio condicionaron tanto a los usuarios como a las entidades financieras.
Los bancos también endurecieron los criterios para otorgar nuevos préstamos. Entre las medidas adoptadas aparecen la falta de actualización de los límites de las tarjetas, mayores exigencias para calificar a los clientes y una colocación más selectiva de fondos, orientada hacia perfiles considerados de menor riesgo.

El escenario contrasta con el desempeño de los préstamos comerciales, que avanzaron 1,5% mensual en términos reales y ajustados por estacionalidad. Ese incremento estuvo explicado principalmente por los documentos a sola firma, mientras los adelantos en cuenta corriente, utilizados habitualmente por las pequeñas y medianas empresas, mostraron una caída.
La morosidad se multiplicó en menos de dos años
La caída del crédito al consumo se produjo en paralelo con un fuerte aumento de los incumplimientos. La morosidad pasó del 2,5% en octubre de 2024 al 12,7% en mayo de 2026, lo que implica que se multiplicó por más de cinco en menos de dos años.
La irregularidad había alcanzado el 12,1% en abril y volvió a subir al mes siguiente. La mora total del sector privado también aumentó, al pasar del 7,3% al 7,7%, mientras que en el segmento empresarial avanzó del 3,3% al 3,5%.
De acuerdo con un relevamiento del Instituto Argentina Grande, 5,8 millones de personas registran atrasos en alguna de sus obligaciones. Casi 2,4 millones se incorporaron a esa situación durante el último año y el 27,8% de quienes tienen algún tipo de crédito presenta al menos una línea en mora.
La mayor irregularidad se observa en los créditos otorgados por cadenas de venta de electrodomésticos. En ese segmento, aproximadamente la mitad del dinero prestado no es devuelto dentro de los plazos establecidos.
El deterioro de los pagos coincide con el agotamiento de la recuperación de los salarios reales y con un mayor uso del endeudamiento para cubrir gastos corrientes. La combinación de ingresos limitados, cuotas acumuladas y altas tasas reales elevó la presión sobre los presupuestos familiares.
Hipotecas en alza y prendas en retroceso
Las líneas con garantía real presentaron un comportamiento diferente. Los créditos hipotecarios crecieron 1,2% mensual en términos reales y acumularon una expansión interanual cercana al 63,1%, impulsada principalmente por los préstamos ajustados por UVA.
Los préstamos prendarios, en cambio, retrocedieron 0,4% real frente al mes anterior. La caída profundizó una tendencia descendente que se mantiene desde fines de 2025 y llevó la comparación interanual a terreno negativo, con una baja del 0,6%.
Aun con el avance de algunas líneas puntuales, el volumen general de financiamiento continúa siendo reducido. El crédito bancario en pesos representa alrededor del 9,2% del Producto Bruto Interno y alcanza el 12,3% al sumar los préstamos en moneda extranjera, muy por debajo del promedio regional.
La evolución de junio expone así un mercado crediticio con marcados contrastes: crecen los préstamos comerciales y las hipotecas, mientras el financiamiento utilizado por las familias para sostener el consumo acumula ocho meses de caída y enfrenta una morosidad cada vez mayor.

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