El ajuste fiscal récord sostiene el superávit, pero la economía sigue estancada
Un informe del Instituto Argentina Grande advierte que el resultado fiscal positivo se explica por el mayor recorte del gasto en más de dos décadas, con fuerte caída de la inversión pública, transferencias a provincias en mínimos históricos y una actividad que no logra reactivarse.
La estabilización macroeconómica no logra trasladarse a la economía real. Mientras el Gobierno exhibe superávit primario, el nivel de actividad permanece prácticamente congelado y el gasto estatal atraviesa su mayor recorte en más de dos décadas. Así lo revela un informe del Instituto Argentina Grande (IAG).
Según el documento, el gasto público real se redujo un 27% en comparación con 2023, lo que representa el ajuste más profundo desde la salida de la Convertibilidad. El trabajo advierte que este recorte explica casi en su totalidad el resultado fiscal positivo, en un contexto de recaudación todavía debilitada.
El informe detalla que el superávit primario se apoya en una contracción generalizada de las erogaciones del Estado. Entre los datos más relevantes, se destaca una caída superior al 70% en las transferencias a las provincias, lo que tensionó las finanzas de los gobiernos subnacionales.
Uno de los capítulos más críticos del ajuste es la inversión pública. Durante el último semestre, la inversión cayó un 75%, provocando la virtual paralización de la obra pública en todo el país. Este freno impactó de lleno en sectores clave como la construcción, que continúa en niveles recesivos y sin señales claras de recuperación.
Consumo sostenido a crédito y deterioro del bolsillo
El relevamiento del IAG expone una realidad adversa para los hogares. Las ventas en supermercados y comercios minoristas acumulan una caída de dos dígitos, y el consumo se sostiene casi exclusivamente a través del uso de tarjetas y financiamiento.
En términos productivos, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) muestra un crecimiento “casi nulo”. La industria y la construcción continúan operando en terreno recesivo, sin que la estabilización macro haya logrado reactivar la demanda ni la producción.
En el frente financiero, el informe también pone el foco en la estabilidad cambiaria. Tras el pago a bonistas realizado el 9 de enero, que se cubrió parcialmente con un repo de USD 4.900 millones aportado por bancos, el Banco Central retomó la compra de divisas.
Durante las primeras semanas de enero, la autoridad monetaria logró acumular alrededor de USD 900 millones, aunque el documento advierte que la solidez del esquema sigue dependiendo del ajuste fiscal y del acceso a financiamiento.
Un rebote puntual que no cambia el escenario
El cierre de 2025 mostró un dato aislado de recuperación. Luego de una prolongada secuencia contractiva, diciembre registró un rebote real interanual del 1,75% en el gasto primario. Sin embargo, el informe aclara que esta suba puntual no altera el cuadro general.
En el balance anual, el gasto total se desplomó un 27% respecto a los niveles de 2023, funcionando como el principal contrapeso frente a una recaudación que continuó cayendo 7% interanual y 7,9% en relación con 2023. Para el IAG, este estricto control de las erogaciones fue clave para blindar el superávit, aunque con un impacto directo sobre la actividad económica.
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