La industria se hunde y la capacidad instalada marca su segundo peor nivel en la era Milei
El último informe del INDEC mostró un cierre de año con plantas trabajando a media máquina y una fuerte expansión de la capacidad ociosa. La automotriz, el textil y la metalmecánica encabezaron el deterioro, mientras solo algunos rubros lograron sostener niveles elevados de actividad.
La utilización de la capacidad instalada en la industria manufacturera se ubicó en 53,8% en diciembre de 2025, lo que implicó una caída de 2,9 puntos porcentuales respecto del mismo mes del año anterior, cuando había alcanzado el 56,7%. El dato, difundido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), confirmó un cierre de año débil para el sector productivo.
El nivel registrado en diciembre se convirtió en el segundo más bajo de todo el gobierno de Javier Milei, solo por encima del piso de 53,2% alcanzado en marzo de 2024, en plena etapa inicial del ajuste económico. Incluso quedó por debajo del registro de diciembre de 2023, cuando la economía acusaba el impacto de la fuerte devaluación y la aceleración inflacionaria.
El retroceso de la capacidad instalada se dio en un contexto de deterioro sostenido de la actividad fabril. En noviembre, el índice de producción industrial manufacturero había mostrado una caída interanual del 8,7%, mientras que en la comparación mensual el descenso fue del 0,6%.
Con ese resultado, la industria acumuló cinco meses consecutivos de bajas: julio (-0,8%), agosto (-4,3%), septiembre (-0,5%), octubre (-2,8%) y noviembre (-8,7%). Aunque aún resta conocerse el dato definitivo de producción de diciembre, el nivel de utilización de plantas anticipa que la tendencia negativa se habría prolongado hacia el cierre del año.
Los sectores que lograron sostener niveles altos
Dentro de un panorama general adverso, algunos rubros lograron ubicarse por encima del promedio industrial. El mejor desempeño volvió a darse en la refinación del petróleo, que alcanzó una utilización del 87,1%, impulsada por el foco oficial puesto en la producción primaria y energética.
También se posicionaron en la franja alta papel y cartón (65%), productos alimenticios y bebidas (63,6%), sustancias y productos químicos (58,6%) e industrias metálicas básicas (57,5%), este último sector con una mejora vinculada al repunte interanual de la producción de acero crudo.
En contraste, varios bloques operaron claramente por debajo del nivel general. Productos minerales no metálicos se ubicó en 51,1%, mientras que edición e impresión alcanzó apenas 46,5%.
Más abajo, la metalmecánica excluida la automotriz registró una utilización del 38,9%, afectada por la fuerte caída en la fabricación de aparatos de uso doméstico (-43%) y de maquinaria agropecuaria (-22,9%). También se observaron registros críticos en productos del tabaco (38,6%), textiles (35,2%) y caucho y plástico (33,4%), este último con uno de los niveles más bajos de toda la serie histórica.
La automotriz, en el peor registro del entramado industrial
El dato más preocupante volvió a concentrarse en la industria automotriz, que operó en diciembre con apenas 31,2% de su capacidad instalada, muy por debajo del 44,2% registrado un año antes. La caída respondió a una menor cantidad de unidades fabricadas por las terminales y a un escenario de contracción productiva.
Según datos sectoriales, en enero de 2026 se produjeron 20.998 vehículos, lo que representó una caída interanual del 30,1%. A ese desempeño se sumó una baja del 12,3% en las exportaciones, con Brasil como principal destino, aunque con retrocesos en otros mercados regionales.
Pese a un leve repunte en las ventas mayoristas, sostenido en parte por stock acumulado, las plantas cerraron el año operando a menos de un tercio de su capacidad, anticipando un inicio de 2026 desafiante para uno de los sectores clave del entramado industrial.
Desde el Centro de Estudios Políticos y Económicos (CEPEC) advirtieron que el dato de diciembre “es preocupante porque implica que casi la mitad de la capacidad productiva industrial está ociosa”, y señalaron que el cierre del año mostró una fuerte caída frente a noviembre.
Con salarios reales en retroceso y consumo interno debilitado, la menor utilización de las plantas impactó de lleno en inversión y empleo. En ese contexto, la desaceleración inflacionaria tuvo como contracara una compresión de la actividad, con la industria trabajando a media máquina y sin señales claras de recuperación en el corto plazo.
Te puede interesar
Naftas en caída: las estaciones sobreviven vendiendo café y snacks
Los ingresos de las estaciones se desplazan hacia tiendas y gastronomía, mientras la venta de nafta cae y la rentabilidad del combustible se diluye.
La inflación omitida por el gobierno destapa más pérdida salarial real
El IPC que se frenó mostraba un golpe mayor al bolsillo. Salarios hasta 13% abajo y paritarias en tensión. Enterate qué cambia.
“Van a chocar”: Melconian fulminó el plan de Milei y Caputo
Luego de conocerse la inflación de enero, el economista advirtió que la desaceleración no reemplaza a un programa integral, cuestionó el esquema cambiario y alertó por los riesgos financieros del modelo.
La inflación de enero subió y sigue el debate por cómo se mide
El INDEC informó que la inflación de enero fue 2,9% mensual y 32,4% interanual, en medio de tensiones por la medición del IPC y la renuncia de Marco Lavagna.
Fuerte giro: ARCA cambia Ganancias sobre depósitos en dólares
ARCA retocó Ganancias y los depósitos en dólares quedan bajo nuevas reglas. Mirá qué pasa desde hoy con los intereses con la nueva resolución.
Caputo convocó a blanquear dólares y Di Tullio lo retrucó
Luis Caputo invitó a llevar dólares al banco y Juliana Di Tullio salió con los tapones de punta. Mirá el cruce que explotó tras el anuncio del gobierno.
Golpe al bolsillo: La inflación de CABA superó el 3% en enero
Se picó antes del dato del Indec: la inflación en Ciudad de Buenos Aires llegó al 3,1% y los servicios empujaron fuerte. Mirá todos los rubros.
Nueva suba de la carne: precios altos y consumo en caída
El último ajuste en los mostradores volvió a empujar el valor promedio del kilo por encima de los $14.000, mientras el consumo per cápita sigue lejos de los niveles históricos y crece la preocupación por el impacto en la inflación y el mercado interno.