Faltantes, cifras cruzadas y un invierno incierto: qué hay detrás del conflicto por las vacunas en Buenos Aires
La disputa por las vacunas dejó de ser un cruce técnico para convertirse en un frente político de alto voltaje entre la provincia de Buenos Aires y el Gobierno nacional. En el arranque de la campaña 2026, el faltante de dosis, los plazos incumplidos y las acusaciones cruzadas configuran un escenario que impacta de lleno en la cobertura sanitaria, con advertencias sobre un posible retroceso epidemiológico.
Stock crítico y calendario en tensión
El Ministerio de Salud bonaerense encendió la alarma con un diagnóstico contundente: el sistema de vacunación enfrenta un nivel de vulnerabilidad inédito. Según los datos oficiales, la interrupción en el flujo de entregas por parte de Nación ya acumula cuatro meses, afectando directamente el cumplimiento del calendario obligatorio.
“El Estado nacional tiene la obligación de comprar y distribuir las vacunas”, sostuvo este viernes el ministro Nicolás Kreplak, en referencia a la Ley 27.491. La denuncia no se limita a un reclamo administrativo: describe un escenario de faltantes en programas clave.
En la campaña antigripal 2026, la Provincia asegura haber recibido apenas el 22% de las dosis previstas para adultos y el 44% de las pediátricas. La situación es más crítica en la franja de 6 a 24 meses, donde no hay previsibilidad sobre la cobertura.
El panorama se agrava con otras vacunas estratégicas. No hay stock contra el virus sincicial respiratorio (VSR), clave para prevenir bronquiolitis, justo en la antesala del invierno. Tampoco se registran entregas recientes de dosis contra el COVID-19 para menores de 12 años ni para pacientes con factores de riesgo.
A esto se suman faltantes en vacunas del calendario básico: varicela sin distribución a municipios, BCG con cobertura de apenas el 30% de la demanda mensual y un faltante de 9.000 dosis de triple viral.
Cruce de cifras y acusaciones
A través de la Oficina de Respuesta Oficial, la administración de Javier Milei había rechazado acusaciones previas y apuntado directamente contra la gestión bonaerense.
“Falso, ministro. Kreplak miente”, señalaron desde la cuenta institucional, donde aseguraron que en 2026 ya se distribuyeron más dosis antigripales que en el mismo período del año anterior. Según esos datos, al 20 de marzo se habían enviado 751.040 dosis, frente a las 626.320 de 2025.
El foco de la crítica nacional se trasladó a la aplicación: sostienen que en 2025 se aplicaron más de 1,8 millones de dosis sobre un total recibido de 2,7 millones, mientras que este año, con más vacunas distribuidas, solo se habrían aplicado 37.416. “Lo que falla es la capacidad de gestión”, remarcaron.
Kreplak respondió con cifras propias y elevó el tono. “El año pasado, a esta altura, habían llegado 925.000 dosis; hoy tenemos 561.000. Casi la mitad”, replicó, además de calificar a la cuenta oficial como “trolls financiados con la nuestra”.
La controversia expone dos lecturas opuestas: mientras Nación sostiene que el problema es de implementación, la Provincia insiste en que el cuello de botella está en la provisión.
Impacto sanitario y advertencias por el invierno
Más allá de la disputa política, los equipos sanitarios advierten por las consecuencias concretas. La falta de vacunas ya se vincula con un aumento del 400% en enfermedades inmunoprevenibles como la hepatitis A, según datos provinciales.
El diputado nacional Pablo Yedlin reforzó esa mirada al señalar que la situación “hace imposible la planificación sanitaria y atenta contra las coberturas”. Además, sostuvo que el incumplimiento en la entrega de vacunas “es ilegal y de una enorme irresponsabilidad”.
En paralelo, la campaña antigripal busca adelantarse a un invierno que podría estar marcado por una mayor circulación de virus respiratorios, incluida la variante H3N2 de influenza A. Sin embargo, la escasez de dosis pediátricas pone en duda el alcance de la estrategia preventiva.
El conflicto también se da en un contexto de cambios estructurales a nivel nacional. La reconfiguración de la Comisión Nacional de Inmunizaciones (Conain), con menor participación de expertos y provincias, generó cuestionamientos por la posible pérdida de autonomía técnica.
Desde la Provincia interpretan estas decisiones como parte de un giro en la política sanitaria. “Argentina está teniendo una postura antivacunas como Estados Unidos”, advirtió Kreplak, en referencia a la centralización de decisiones y la reducción de espacios científicos independientes.
Mientras tanto, en los vacunatorios bonaerenses la preocupación es concreta: la combinación de stock limitado, demanda creciente y circulación viral anticipa semanas de alta tensión en el sistema de salud.