La UCR en su laberinto: Ramos Padilla define el futuro electoral
El juez federal Alejo Ramos Padilla, con competencia electoral en la provincia de Buenos Aires, convocó a los sectores enfrentados de la Unión Cívica Radical para escuchar sus argumentos sobre la validez de la autoconvocatoria que adelantó las elecciones internas al 7 de junio. La audiencia tuvo lugar el último miércoles en La Plata y representa un paso clave antes de que el magistrado resuelva sobre la disputa que divide al radicalismo bonaerense.
Por el sector que respalda a Maximiliano Abad, asistieron Gerardo Campidoglio (Evolución) y Andrés “Keto” Villalba, histórica mano derecha del senador nacional. En tanto, el presidente del Comité de Contingencia, Miguel Fernández, concurrió acompañado por Elsa Llenderrozas, vicepresidenta del Comité, y Francisco Peicoff, presidente de la Juventud Radical de la Cuarta Sección electoral.
El conflicto se originó el 6 de marzo en un plenario del Comité de Contingencia, donde los sectores de Abad, Posse y Evolución de Martín Lousteau decidieron adelantar las elecciones internas originalmente previstas para septiembre. La votación mostró la fuerza de esta alianza: Walter Carusso (Posse), Sofía Gambier (Abad), Ariel Martínez Bordaisco (abadismo), Miguel Ángel Bazze (Lousteau) y Josefina Mendoza (Evolución) votaron a favor.
No participaron Fernández, Elsa Llenderrozas ni Luis Podio, y se abstuvieron algunos referentes como el intendente de Tandil, Miguel Lunghi, y Josefina Ignacio, vinculada al espacio del histórico dirigente Federico Storani.
Minutos después, la Convención de Contingencia ratificó la medida con nueve votos a favor y uno en contra, consolidando el cambio del calendario electoral.
La reacción de Fernández: “Decisión nula”
El sector de Fernández respondió de inmediato mediante un comunicado titulado “Salvemos la institucionalidad del radicalismo bonaerense”. Allí sostuvo: “La Presidencia ya había convocado formalmente a reunión para el 12 de marzo. Por lo tanto, la autoconvocatoria carece de sustento reglamentario y las decisiones adoptadas son nulas”.
También advirtió sobre la falta de previsibilidad y cuestionó el nuevo mapa de alianzas: “Lo paradójico es que el año pasado la discusión era Abad–Lousteau enfrentados, y hoy Abad y Lousteau han hecho una alianza”.
El dirigente dejó en claro que no se considera subordinado a otros sectores: “Algunos suponen que el otro es el empleado. Yo no soy empleado de nadie”.
Una de las voces que respaldó públicamente el adelantamiento fue la dirigente radical María Belén Malaisi, alineada al abbadismo. En diálogo con GRUPOLAPROVINCIA.COM, planteó que acelerar los tiempos no sólo es viable, sino necesario: “Nosotros, con el proceso de contingencia, no tenemos resuelta nuestra base partidaria, una conducción tal como lo indica nuestra carta orgánica”.
Para la ex diputada, el calendario político obliga a dejar de mirar el corto plazo: “Si bien parece que el 2027 está lejos, en realidad está a la vuelta de la esquina y debemos, porque la sociedad misma nos interpela precisamente a poder ser una opción”.
En los territorios, el mensaje es menos teórico y más urgente. Intendentes, concejales y dirigentes de base advierten que la fragmentación puede terminar de vaciar de sentido cualquier intento de reconstrucción. La unidad aparece, entonces, no como una consigna romántica, sino como una condición mínima para volver a ser competitivos.
Alianzas y reconfiguración interna
El adelanto electoral refleja un reordenamiento dentro del radicalismo bonaerense. La mayoría que apoya el cronograma anticipado se articula en torno a Abad y Lousteau, mientras que Fernández intenta consolidar un bloque territorial que priorice la unidad partidaria.
Entre los aliados de Fernández figuran intendentes y legisladores de la Cuarta Sección electoral, como Franco Flexas (General Viamonte), Salvador Serenal (Lincoln), Nahuel Mittelbach (Florentino Ameghino), Francisco Recoulat (Trenque Lauquen) y el diputado nacional Pablo Juliano.
Como ya informó GRUPOLAPROVINCIA.COM, el conflicto interno bonaerense tiene raíces que se remontan a octubre de 2024, cuando las elecciones internas entre las listas Adelante y Futuro terminaron en empate, judicializando el proceso y bloqueando la asunción de nuevas autoridades.
La creación de órganos de contingencia, Comité y Convención, no logró estabilizar completamente al partido, y la normalización institucional sigue siendo una asignatura pendiente.