El frente anti Milei ya junta peronistas, exlibertarios y viejos armadores del conurbano
El mapa político bonaerense empezó a mostrar movimientos que hace apenas unos meses parecían incompatibles. Miguel Ángel Pichetto, Emilio Monzó, sectores del peronismo territorial y dirigentes que rompieron con La Libertad Avanza aceleran conversaciones para construir un espacio opositor al gobierno de Javier Milei con base en la provincia de Buenos Aires.
En paralelo, el bloque libertario dialoguista que encabezan Carlos Kikuchi y Sergio Vargas avanza en la recolección de heridos libertarios en el conurbano.
La incorporación en Merlo de las concejalas Andrea Ferrari Borges y Paola Toledo, junto a la consejera escolar Camila Villalba, terminó de confirmar que Unión y Libertad busca transformarse en una estructura territorial propia y no solamente en una bancada legislativa desprendida de LLA.
El dato político tiene peso adicional porque Toledo y Villalba habían sido electas en 2023 bajo el sello libertario que llevó a Milei a la Presidencia.
Ferrari Borges, además, heredó la banca del fallecido Raúl Lorenzo, el “Tucán”, uno de los primeros dirigentes de Merlo en romper con el armado libertario bonaerense luego de cuestionar el funcionamiento interno de La Libertad Avanza y denunciar que los referentes locales no eran escuchados por la conducción provincial alineada con Sebastián Pareja.
La salida de Lorenzo había derivado en la creación del bloque Unión, Renovación y Fe junto a Toledo. Ahora, el nuevo pase formal hacia Unión y Libertad ratifica que la sangría libertaria no quedó limitada a diferencias personales sino que empieza a adquirir volumen político en algunos distritos del conurbano.
Pichetto, Monzó y el operativo seducción
La ampliación del espacio libertario dialoguista no ocurre aislada. Forma parte de una serie de reuniones que vienen articulando Pichetto y Monzó con dirigentes del peronismo bonaerense, intendentes y sectores desencantados del oficialismo nacional.
A mediados de marzo, los senadores de UyL Kikuchi, Vargas y Paola Ventura, junto con Martín Rozas (presidente de ese bloque en la Cámara baja) y la diputada de la UCR + Cambio Federal Silvina Vaccarezza, mantuvieron una reunión en La Plata con Pichetto y Monzó.
Según dejaron trascender desde el espacio, compartieron la necesidad de avanzar en “una alternativa seria, amplia y con capacidad de gestión” enfocada en producción, empleo e inversión.
Días después, Pichetto volvió a mostrarse en Malvinas Argentinas junto a Monzó, Kikuchi, Marcelo D’Aletto y Luis Vivona, con el intendente Leonardo Nardini como anfitrión.
Allí el diputado nacional explicitó el objetivo político: “Coincidimos en la necesidad de profundizar el diálogo político y avanzar en la construcción de la unidad del peronismo, con el objetivo de conformar un gran frente nacional que permita enfrentar y derrotar democráticamente al gobierno de Javier Milei”.
El ex compañero de fórmula de Mauricio Macri también dejó otra frase que resonó dentro del PJ y fuera de él: “Podemos ser gobierno en 2027, este gobierno va a terminar mal”.
El armado empezó a reunir perfiles heterogéneos: peronistas territoriales, exfuncionarios nacionales, dirigentes sindicales y libertarios alejados del núcleo duro mileísta. La presencia de Kikuchi —uno de los arquitectos originales del armado presidencial de Milei— aparece como uno de los datos más incómodos para la Casa Rosada.
Alak mete mano en el tablero bonaerense
En esa misma trama empezó a ganar centralidad el intendente platense Julio Alak. El jefe comunal recibió recientemente a Pichetto, Monzó y Diego Bossio en un encuentro que dentro del peronismo fue leído como una señal de articulación más amplia.
Alak viene acumulando contactos con sectores sindicales, exintendentes y dirigentes históricos del PJ bonaerense mientras se posiciona como un articulador de distintas tribus peronistas.
En esa reunión sintetizó el objetivo político con una frase que circuló rápido entre dirigentes e intendentes: “Coincidimos en la necesidad de fortalecer la unidad del peronismo para consolidar una alternativa con un desafío claro: conformar un gran frente popular y democrático, sin exclusiones, que recupere el gobierno nacional para los argentinos”.
La secuencia de reuniones expone algo más profundo que un simple reacomodamiento legislativo. Pichetto mantiene diálogo con Cristina Fernández de Kirchner, con intendentes como Nardini, Gustavo Menéndez y Mariel Fernández, mientras el espacio libertario dialoguista intenta sumar volumen propio en municipios donde empezaron a crecer las diferencias con Pareja y el armado oficial de Karina Milei.
En ese contexto, Kikuchi salió recientemente a desmentir versiones sobre un posible acercamiento con la vicepresidenta de la Nación, quien también acelera en territorio provincial con dirigentes desplazados del oficialismo nacional.
“No estamos midiendo el encanto electoral de Victoria Villarruel. No hubo ninguna conversación. Seguimos trabajando en un frente Nacional con Pichetto, Monzó, dirigentes PJ con eje en el capitalismo moderno, industria, empleo y desarrollo”, afirmó.
La aclaración dejó en evidencia hacia dónde apunta hoy el experimento político que empezó a tomar forma en Buenos Aires: un espacio de centro con terminales en el peronismo, sectores liberales alejados de Milei y dirigentes territoriales que buscan una alternativa distinta al esquema de confrontación permanente que domina la política nacional.